sábado, 27 de mayo de 2017

Luis VIII de Francia ★ |•••► #FRANCIA #Genealogia #Genealogy ♛

Luis VIII de Francia
Luis VIII el León
Rey de Francia
Louis8.jpg
Sello real de Luis VIII.
Información personal
Reinado 14 de julio de 1223 - 8 de noviembre de 1226
Coronación 6 de agosto de 1223 (Catedral de Reims)
Nacimiento 5 de septiembre de 1187
París
Fallecimiento 8 de noviembre de 1226
Montpensier, Auvernia
Predecesor Felipe II de Francia
Sucesor Luis IX de Francia
Familia
Dinastía Dinastía de los Capetos
Padre Felipe II de Francia
Madre Isabel de Hainaut
Consorte Blanca de Castilla
Descendencia Felipe (1209-18).
Luis (San Luis) (1214 - 1270) Red crown.png
Roberto (1216 - 1250)
Alfonso (1220 - 1271)
Felipe Dagoberto (1222 - 1232)
Isabel (1225 - 1269)
Etienne. (nacida y muerta en 1226)
Carlos (póstumo) (1227 - 1285)Rey de Sicilia y de Nápoles.
France Ancient Arms.svg
Escudo de Luis VIII el León
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Luis VIII1 el León (París, 5 de septiembre de 11872 - Montpensier, Auvernia, 8 de noviembre de 1226), rey de Francia de 1223 a 1226.

Miembro de la dinastía de los Capetos, era hijo de Felipe II Augusto e Isabel de Henao.

Coronado en Reims el 6 de agosto de 1223, a la muerte de su padre, su reinado prosigue la obra de sus predecesores: canalizar el sentimiento de una comunidad nacional. Ello conllevó enfrentamientos directos entre la Corona y los grandes señores feudales.


Desarticulación del Imperio Angevino®
Luis VIII completó las victorias que su padre había obtenido sobre Juan sin Tierra, rey de Inglaterra, ocupando el Poitou y La Rochela, permaneciendo en manos inglesas tan sólo la Gascuña y la Guyena.

Cruzada Albigense®
La cruzada albigense —en alianza con el papa Honorio III— fue la oportunidad de Luis VIII en el combate a la herejía cátara, con métodos más sutiles que los de Simón de Montfort, para asimilar a la Corona de Francia el Mediodía francés. Fue en el curso de esta campaña, a la vuelta del sitio de Aviñón, cuando enfermó de disentería, falleciendo el 8 de noviembre de 1226 en Montpensier. Está enterrado en Saint-Denis. Le sucedió su hijo menor, Luis IX de Francia (San Luis), ocupando la regencia su mujer Blanca de Castilla

Descendencia®
Blanca (1205-1206).
Inès nacida y muerta en 1207.
Felipe (1209 - 1218).
Alfonso nacido y muerto en 1213.
Juan nacido y muerto en 1213 , gemelo de Alfonso.
Luis (San Luis) (1214 - 1270). Rey.
Roberto (1216 - 1250). Conde de Artois.
Felipe (1218-1220).
Juan Tristán (1219 - 1232). Conde de Anjou y Maine
Alfonso (1220 - 1271). Conde de Poitiers y de Toulouse.
Felipe Dagoberto (1222 - 1232)
Isabel (1225 - 1269)
Etienne (nacida y muerta en 1226)
Carlos (póstumo) (1227 - 1285). Conde de Anjou y Maine y Rey de Sicilia y de Nápoles.


Referencias®
Volver arriba ↑ Louis VIII sur le site FMG
Volver arriba ↑ Emmanuel Poulle, La date de naissance de Louis VIII, vol. 145, Paris, Bibliothèque de l'école des chartes, 1987 (lire en ligne [archive]), p. 427
Enlaces externos®
 Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Luis VIII de Francia.
Colección de memorias relativas a la historia de Francia (Collection des mémoires relatifs a l'histoire de France), con introducción y anotaciones de François Guizot.
Vida de Luis VIII (Vie de Louis VIII).
Texto francés, con anotaciones en este idioma, en el sitio de Philippe Remacle (1944 - 2011): ed. de 1826.


Predecesor:
Felipe II Rey de Francia
Arms of the Kingdom of France (Ancien).svg

1223 – 1226 Sucesor:
Luis IX

Luis Ix De Francia ★ |•••► #FRANCIA #Genealogia #Genealogy ♛

Linea Genetica N°1 FAMILIA |•••► LUIS
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1.- 1214 LUIS IX DE FRANCIA |•••► Pais:FRANCIA
PADRE: Luis VIII de Francia
MADRE: Blanca de Castilla


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2.- 1187 LUIS VIII DE FRANCIA |•••► Pais:FRANCIA
PADRE: Felipe II de Francia
MADRE: Isabel de Hainaut


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3.- 1165 FELIPE II DE FRANCIA |•••► Pais:FRANCIA
PADRE: Luis VII de Francia
MADRE: Adela de Champaña


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4.- 1120 LUIS VII DE FRANCIA |•••► Pais:FRANCIA
PADRE: Luis VI de Francia
MADRE: Adela de Saboya (c. 1100-54)


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Luis IX de Francia
Para otros usos de este término, véase Luis IX, duque de Baviera.
Luis IX de Francia
Rey de Francia
El Greco - Saint Louis roi de France et un page 02.jpg
Luis IX el Santo, por El Greco.
Información personal
Reinado 8 de noviembre de 1226 - 25 de agosto de 1270
Coronación 29 de noviembre de 1226 (Catedral de Reims)
Nacimiento 25 de abril de 1214
Poissy
Fallecimiento 25 de agosto de 1270 (56 años)
Túnez
Predecesor Luis VIII de Francia
Sucesor Felipe III de Francia
Familia
Padre Luis VIII de Francia
Madre Blanca de Castilla
Consorte Margarita de Provenza
Descendencia Blanca (1240-43)
Isabel de Francia y de Provenza (1242-71)
Luis de Francia(1244-60), Príncipe heredero
Felipe III de Francia (1245-85) Red crown.png
Juan de Francia (1248)
Juan-Tristán de Francia (1250-70)
Pedro de Francia y de Provenza (1251-84)
Blanca de Francia (1252-1320])
Margarita de Francia y de Provenza (1254-71)
Roberto de Clermont (1256-1317)
Inés de Francia y de Provenza (1260-1327)
France Ancient.svg
Escudo de Luis IX de Francia
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Luis IX de Francia,1 también conocido como Ludovico, San Luis o San Luis de Francia (Poissy, 25 de abril de 1214 — Túnez, 25 de agosto de 1270), fue un rey de Francia. Hijo de Luis VIII el León y de la infanta castellana Blanca de Castilla (hija de Alfonso VIII). Fue, por tanto, primo hermano del rey castellano Fernando III el Santo.

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Biografía®
Fue proclamado rey a la muerte de su padre, a finales de 1226, y durante los primeros años estuvo bajo la regencia de su madre. Poco más tarde, en 1235, contrajo matrimonio con Margarita de Provenza, hija de Ramón Berenguer V, conde de Provenza, nieto de Alfonso II de Aragón y bisnieto de Alfonso VII de Castilla. La pareja real tuvo once hijos:

Blanca (1240-1243).
Isabel (1242-1271), casada en 1258 con Teobaldo II de Navarra.
Luis de Francia (1244-1260).
Felipe el Atrevido (1245-1285), rey de Francia.
Juan (nacido y muerto en 1248).
Juan-Tristán (1250-1270), conde de Valois.
Pedro (1251-1284), conde de Alençon.
Blanca (1252-1320), casada en 1269 con el infante de Castilla Fernando de la Cerda.
Margarita (1254-1271), casada en 1270 con el duque Juan I de Brabante.
Roberto (1256-1317), conde de Clermont, casado con Beatriz de Borbón. Su hijo, el duque Luis I de Borbón, fue el fundador de la Dinastía Borbón.
Inés (1260-1327), casada en 1279 con el duque Roberto II de Borgoña.
Educación y vida devota®
Educado en la devoción y el misticismo por su madre, Luis IX combinó su tarea de gobierno con un ascetismo que ha sido destacado tanto por la hagiografía católica como por comentaristas laicos (Voltaire llegó a decir que "No es posible que ningún hombre haya llevado más lejos la virtud"). Por momentos parecía un anacoreta, entregándose a prácticas de mortificación como el hacerse azotar la espalda con cadenillas de hierro los viernes, o actos de autohumillación como lavar los pies a los mendigos o compartir su mesa con leprosos.

Perteneció a la Orden franciscana seglar, fundada por San Francisco de Asís. Fundó muchos monasterios y construyó la famosa Santa Capilla en París, cerca de la catedral, para albergar una gran colección de reliquias del cristianismo.

Asistió al Concilio Ecuménico latino de Lyon I, (convocado en 1245 y presidido por el Papa Inocencio IV) donde, además de deponer y excomulgar al emperador Federico II, se convocó una cruzada (la séptima) de la que se designó a Luis IX al mando.

Como Carlomagno tuvo en Eginardo su biógrafo, Luis IX lo tuvo en Jean de Joinville (1224-1317), amigo suyo y camarada en sus campañas de armas. Sus escritos han creado la tan popular imagen pacífica y piadosa del Rey, y el propio Joinville prestó testimonio ante el Papa Bonifacio VIII, que canonizaría a Luis IX en 1297.

Gobierno®

Luis IX de Francia.
En un aspecto más terrenal, Luis IX tuvo que enfrentarse a Enrique III de Inglaterra, a quien venció en Taillebourg en 1242, firmando luego el Tratado de París de 1259, lo que trajo la paz, que se prolongó durante todo su reinado. Gracias a este tratado confirmó sus conquistas de Anjou, Turena y Maine, conservando solamente el monarca inglés la Guyena.

Más tarde la rebelión de los nobles ingleses contra Enrique III, conocida como Segunda Guerra de los Barones, repercutió en Francia. Con la derrota y prisión de Enrique en la Batalla de Lewes (1264), su esposa, la reina Leonor de Provenza, y su hijo mayor, el príncipe heredero Eduardo, heredero del trono, se refugian en Francia, al lado de la reina Margarita —hermana mayor de Leonor—, la cual convence a su esposo Luis IX que apoye a Eduardo con un ejército para reconquistar el poder y liberar a su padre.

Luis IX fue el último monarca europeo que emprendiera el camino de las Cruzadas contra los musulmanes. La primera vez, entre 1248 y 1254, en lo que luego se llamó la Séptima Cruzada, Luis desembarcó en Egipto y llegó a tomar la ciudad de Damieta, pero poco después sus tropas fueron sorprendidas por la crecida del Nilo y la peste. Combatiendo en terreno desconocido para ellos, los franceses, junto con su rey, cayeron prisioneros de sus enemigos y sólo se salvaron pagando un fuerte rescate. Irónicamente, la séptima cruzada de Luis IX corrió una suerte similar a la quinta cruzada de Andrés II de Hungría, quien un par de décadas antes también arribó a Egipto y al poco tiempo se vio forzado a regresar a su hogar.

La octava Cruzada, en 1270, llevó a Luis frente a Túnez, ciudad a la que puso sitio. Si bien al rey lo impulsaban móviles religiosos, no era el caso de su hermano, el bastante más terrenal Carlos de Anjou,[cita requerida] rey de Nápoles, cuyos intereses en Italia, que lo vincularon estrechamente al papado, lo pusieron en situación de acabar con la competencia de los mercaderes tunecinos del Mediterráneo.

La expedición fue un desastre. Buena parte del ejército fue atacado por la disentería o, según el historiador Fernand Destaing, por la fiebre tifoidea,2 al igual que el propio Luis IX, que murió durante el sitio sin haber conseguido su objetivo, el 25 de agosto de 1270.

A su muerte le sucedió en el trono su hijo, Felipe el Atrevido.

Legado®
Con su muerte, remate de una expedición carente de todo sentido militar, político y religioso salvo el antes mencionado de favorecer a Carlos de Anjou, se extinguieron las Cruzadas. La lenta consolidación de los Estados monárquicos y el desarrollo cultural y comercial de la época gótica eran un hecho incontestable que alejaron de preocupaciones místicas a los gobernantes de aquel tiempo. Por otro lado, la Europa Occidental había llegado ya a su techo militar y no pudo desalojar a los musulmanes del Norte de África y del Cercano Oriente. Apenas veinte años después de la muerte de San Luis, los cristianos perdieron su última plaza fuerte en Tierra Santa, al caer San Juan de Acre en manos de los musulmanes, en 1291.

San Luis
Picture of St. Louis of the French,foreground.jpg
Rey de Francia
Nombre Louis IX Capet
Nacimiento 25 de abril de 1214
Venerado en Iglesia católica
Canonización 1297 por el papa Bonifacio VIII
Festividad 25 de agosto
Atributos corona, cetro y espada
Patronazgo Flag of France.svg Francia, La Granja de San Ildefonso, San Luis (E.U.A.), San Luis de la Paz, San Luis del Palmar, San Luis Potosí, Salcajá.
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En este marco, a pesar de los fracasos temporales y el empeño por empresas que resultaron fallidas y le costaron la vida, su popular imagen dentro y fuera de su país y la encarnación del modelo ideal de monarca cristiano hacen de San Luis un modelo de gobernante católico y una figura predominante en la Universitas Christiana.

Testamento espiritual de San Luis a su hijo®
(Acta Sanctorum Augusti 5 [1868]1, 546)

Hijo amadísimo, lo primero que quiero enseñarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas; sin ello no hay salvación posible.
Hijo, debes guardarte de todo aquello que sabes que desagrada a Dios, esto es, de todo pecado mortal, de tal manera que has de estar dispuesto a sufrir toda clase de martirios antes que cometer un pecado mortal.
Además, si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas.
Asiste, de buena gana y con devoción, al culto divino, mientras estés en el templo, guarda recogida la mirada y no hables sin necesidad, sino ruega devotamente al Señor con oración vocal o mental.
Ten piedad para con los pobres, desgraciados y afligidos, y ayúdalos y consuélalos según tus posibilidades. Da gracias a Dios por todos sus beneficios, y así te harás digno de recibir otros mayores. Obra con toda rectitud y justicia, sin desviarte a la derecha ni a la izquierda; ponte siempre más del lado del pobre que del rico, hasta que averigües de qué lado está la razón. Pon la mayor diligencia en que todos tus súbditos vivan en paz y con justicia, sobre todo las personas eclesiásticas y religiosas.
Sé devoto y obediente a nuestra madre, la Iglesia romana, y al sumo pontífice, nuestro padre espiritual. Esfuérzate en alejar de tu territorio toda clase de pecado, principalmente la blasfemia y la herejía.
Hijo amadísimo, llegado al final, te doy toda la bendición que un padre amante puede dar a su hijo; que la Santísima Trinidad y todos los santos te guarden de todo mal. Y que el Señor te dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor, y así, después de esta vida, los dos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin. Amén.
Lugares que llevan su nombre®
Multitud de ciudades, accidentes geográficos, instituciones educativas y edificios religiosos llevan su nombre.

Tanto el estado como la ciudad de San Luis Potosí en México son nombrados en su honor.[cita requerida]


Estatua de San Luis Rey de Francia en La Plaza de Fundadores de San Luis Potosí.
Referencias®
Volver arriba ↑ «Louis IX 1226-1270». Foundation for Medieval Genealogy (en inglés). Consultado el 15 de enero de 2014.
Volver arriba ↑ Destaing Fernand. El fin de los hombres ilustres. La ayuda para el diagnóstico de la historia. Presses de la Cité, 1977, 270 p.
Enlaces externos®
 Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Luis IX de Francia.
Ficha genealógica Fundación Casa Ducal de Medinaceli


Predecesor:
Luis VIII Rey de Francia
 Blason pays fr FranceAncien.svg

1226 – 1270 Sucesor:
Felipe III

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 Nació en Poissy el 25 de abril de 1214, y a los doce años, a la muerte de su padre, Luis VIII, es coronado Rey de los franceses bajo la regencia de su madre, la española Doña Blanca de Castilla. Ejemplo raro de dos hermanas, Doña Blanca y Doña Berenguela, que supieron dar sus hijos, más que para reyes de la tierra, para santos y fieles discípulos del Señor. Las madres, las dos princesas hijas del rey Alfonso VII de Castilla, y los hijos, los santos reyes San Luis y San Fernando.

      En medio de las dificultades de la regencia supo Doña Blanca infundir en el tierno infante los ideales de una vida pura e inmaculada. No olvida el inculcarle los deberes propios del oficio que había de desempeñar más tarde, pero ante todo va haciendo crecer en su alma un anhelo constante de servicio divino, de una sensible piedad cristiana y de un profundo desprecio a todo aquello que pudiera suponer en él el menor atisbo de pecado. «Hijo -le venía diciendo constantemente-, prefiero verte muerto que en desgracia de Dios por el pecado mortal».

      Es fácil entender la vida que llevaría aquel santo joven ante los ejemplos de una tan buena y tan delicada madre. Tanto más si consideramos la época difícil en que a ambos les tocaba vivir, en medio de una nobleza y de unas cortes que venían a convertirse no pocas veces en hervideros de los más desenfrenados, rebosantes de turbulencias y de tropelías. Contra éstas tuvo que luchar denodadamente Doña Blanca, y, cuando el reino había alcanzado ya un poco de tranquilidad, hace que declaren mayor de edad a su hijo, el futuro Luis IX, el 5 de abril de 1234.  



      Ya Rey, no se separa San Luis de la sabia mirada de su madre, a la que tiene siempre a su lado para tomar las decisiones más importantes. En este mismo año, y por su consejo, se une en matrimonio con la virtuosa Margarita, hija de Ramón Berenguer, Conde de Provenza. Ella sería la compañera de su reinado y le ayudaría también a ir subiendo poco a poco los peldaños de la santidad.

      En lo humano, el reinado de San Luis se tiene como uno de los más ejemplares y completos de la Historia. Las Cruzadas, son una muestra de su ideal de caballero cristiano, llevado hasta las últimas consecuencias del sacrificio y de la abnegación. En la política, San Luis ajustó su conducta a las normas más estrictas de la moral cristiana. Sabía que el gobierno es más un deber que un derecho; el hacer el bien buscando en todo la felicidad de sus súbditos.

      Desde el principio de su reinado San Luis lucha para que haya paz entre todos, pueblos y nobleza. Todos los días administra justicia personalmente, atendiendo las quejas de los oprimidos y desamparados. Desde 1247 comisiones especiales fueron encargadas de recorrer el país con objeto de enterarse de las más pequeñas diferencias. Como resultado de tales informaciones fueron las grandes ordenanzas de 1254, que establecieron un compendio de obligaciones para todos los súbditos del Reino.

      El reflejo de estas ideas, tanto en Francia como en los países vecinos, dio a San Luis fama de bueno y justiciero, y a él recurrían a veces en demanda de ayuda y de consejo. Con sus nobles se muestra decidido para arrancar de una vez la perturbación que sembraban por los pueblos y ciudades. En 1240 estalló la última rebelión feudal a cuenta de Hugo de Lusignan y de Raimundo de Tolosa, a los que se sumó el rey Enrique III de Inglaterra.



      San Luis combate contra ellos y derrota a los ingleses en Saintes (22 de julio de 1242). Cuando llegó la hora de dictar condiciones de paz el vencedor desplegó su caridad y misericordia. Hugo de Lusignan y Raimundo de Tolosa fueron perdonados, dejándoles en sus privilegios y posesiones. Si esto hizo con los suyos, aún extremó más su generosidad con los ingleses: el tratado de París de 1259 entregó a Enrique III nuevos feudos de Cahors y Périgueux, a fin de que en adelante el agradecimiento garantizara mejor la paz entre los dos Estados.

      Fue exquisito en su trato, sobre todo, en sus relaciones con el Papa y con la Iglesia. Cuando por Europa arreciaba la lucha entre el emperador Federico II y el Papa por causa de las investiduras y regalías, San Luis asume el papel de mediador, defendiendo en las situaciones más difíciles a la Iglesia. En su reino apoya siempre sus intereses, aunque a veces ha de intervenir contra los abusos a que se entregaban algunos clérigos, coordinando de este modo los derechos que como rey tenía sobre su pueblo con los deberes de fiel cristiano, devoto de la Silla de San Pedro y de la Jerarquía. Para hacer más eficaz el progreso de la religión en sus Estados se dedica a proteger las iglesias y los sacerdotes. Lucha denodadamente contra los blasfemos y perjuros, y hace por que desaparezca la herejía entre los fieles, para lo que implanta la Inquisición romana, favoreciéndola con sus leyes y decisiones.

      Personalmente da un gran ejemplo de piedad y devoción ante su pueblo en las fiestas y ceremonias religiosas. En este sentido fueron muy celebradas las grandes solemnidades que llevó a cabo, en ocasión de recibir en su palacio la corona de espinas, que con su propio dinero había desempeñado del poder de los venecianos, que de este modo la habían conseguido del empobrecido emperador del Imperio griego, Balduino II. En 1238 la hace llevar con toda pompa a París y construye para ella, en su propio palacio, una esplendorosa capilla, que de entonces tomó el nombre de Capilla Santa, a la que fue adornando después con una serie de valiosas reliquias entre las que sobresalen una buena porción del santo madero de la cruz y el hierro de la lanza con que fue atravesado el costado del Señor.

      A todo ello añadía nuestro Santo una vida admirable de penitencia y de sacrificios. Tenía una predilección especial para los pobres y desamparados, a quienes sentaba muchas veces a su mesa, les daba él mismo la comida y les lavaba con frecuencia los pies, a semejanza del Maestro. Por su cuenta recorre los hospitales y reparte limosnas, se viste de cilicio y castiga su cuerpo con duros cilicios y disciplinas. Se pasa grandes ratos en la oración, y en este espíritu, como antes hiciera con él su madre, Doña Blanca, va educando también a sus hijos, cumpliendo de modo admirable sus deberes de padre, de rey y de cristiano.

      Sólo le quedaba a San Luis testimoniar de un modo público y solemne el gran amor que tenía para con Nuestro Señor, y esto le impulsa a alistarse en una de aquellas Cruzadas, llenas de fe y de heroísmo, donde los cristianos de entonces iban a luchar por su Dios contra sus enemigos, con ocasión de rescatar los Santos Lugares de Jerusalén. A San Luis le cabe la gloria de haber dirigido las dos últimas Cruzadas en unos años en que ya había decaído mucho el sentido noble de estas empresas, y que él vigoriza de nuevo dándoles el sello primitivo de la cruz y del sacrificio.

      En un tiempo en que estaban muy apurados los cristianos del Oriente, el Papa Inocencio IV tuvo la suerte de ver en Francia al mejor de los reyes, en quien podía confiar para organizar en su socorro una nueva empresa. San Luis, que tenía pena de no amar bastante a Cristo Crucificado y de no sufrir bastante por Él, se muestra cuando le llega la hora, como un magnífico soldado de su causa. Desde este momento va a vivir siempre con la vista clavada en el Santo Sepulcro, y morirá murmurando: «Jerusalén».

      En cuanto a los anteriores esfuerzos para rescatar los Santos Lugares, había fracasado, o poco menos, la Cruzada de Teobaldo IV, Conde de Champagne y Rey de Navarra, emprendida en 1239-1240. Tampoco la de Ricardo de Cornuailles, en 1240-1241, había obtenido otra cosa que la liberación de algunos centenares de prisioneros.




     Ante la invasión de los mogoles, unos 10.000 kharezmitas vinieron a ponerse al servicio del sultán de Egipto y en septiembre de 1244 arrebataron la ciudad de Jerusalén a los cristianos. Conmovido el papa Inocencio IV, exhortó a los reyes y pueblos en el concilio de Lyón a tomar la cruz, pero sólo el monarca francés escuchó la voz del Vicario de Cristo.

     Luis IX, lleno de fe, se entrevista con el Papa en Cluny (noviembre de 1245) y, mientras Inocencio IV envía embajadas de paz a los tártaros mogoles, el Rey apresta una buena flota contra los turcos. El 12 de junio de 1248 sale de París para embarcarse en Marsella. Le siguen sus tres hermanos, Carlos de Anjou, Alfonso de Poitiers y Roberto de Artois, con el duque de Bretaña, el conde de Flandes y otros caballeros, obispos, etc. Su ejército lo componen 40.000 hombres y 2.800 caballos.

      El 17 de septiembre los hallamos en Chipre, sitio de concentración de los cruzados. Allí pasan el invierno, pero pronto les atacan la peste y demás enfermedades. El 15 de mayo de 1249, con refuerzos traídos por el duque de Borgoña y por el conde de Salisbury, se dirigen hacia Egipto. «Con el escudo al cuello -dice un cronista- y el yelmo a la cabeza, la lanza en el puño y el agua hasta el sobaco», San Luis, saltando de la nave, arremetió contra los sarracenos. Pronto era dueño de Damieta. Sin embargo, cuando el ejército, es atacado del escorbuto, del hambre y de las continuas incursiones del enemigo, decidió por fin, retirarse, se vio sorprendido por los sarracenos, que degollaron a muchísimos cristianos, cogiendo preso al mismo rey, a su hermano Carlos de Anjou, a Alfonso de Poitiers y a los principales caballeros.




     Era la ocasión para mostrar el gran temple de alma de San Luis. En medio de su desgracia aparece ante todos con una serenidad admirable y una suprema resignación. Hasta sus mismos enemigos le admiran y no pueden menos de tratarle con deferencia. Obtenida poco después la libertad, que con harta pena para el Santo llevaba consigo la renuncia de Damieta, San Luis desembarca en San Juan de Acre con el resto de su ejército. Cuatro años se quedó en Palestina fortificando las últimas plazas cristianas y peregrinando con profunda piedad y devoción a los Santos Lugares de Nazaret, Monte Tabor y Caná. Sólo en 1254, cuando supo la muerte de su madre, Doña Blanca, se decidió a volver a Francia.

     A su vuelta es recibido con amor y devoción por su pueblo. Sigue administrando justicia por sí mismo, hace desaparecer los combates judiciarios, persigue el duelo y favorece cada vez más a la Iglesia. Sigue teniendo un interés especial por los religiosos, especialmente por los franciscanos y dominicos. Conversa con San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino, visita los monasterios y no pocas veces hace en ellos oración, como un monje más de la casa.

     Sin embargo, la idea de Jerusalén seguía permaneciendo viva en el corazón y en el ideal del Santo. Si no llegaba un nuevo refuerzo de Europa, pocas esperanzas les iban quedando ya a los cristianos de Oriente. Los mamelucos les molestaban amenazando con arrojarles de sus últimos reductos. Por si fuera poco, en 1261 había caído a su vez el Imperio Latino, que años antes fundaran los occidentales en Constantinopla. En Palestina dominaba entonces el feroz Bibars (la Pantera), mahometano fanático, que se propuso acabar del todo con los cristianos. El Papa Clemente IV instaba por una nueva Cruzada. Y de nuevo San Luis, ayudado esta vez por su hermano, el rey de Sicilia, Carlos de Anjou, el rey Teobaldo II de Navarra, por su otro hermano Roberto de Artois, sus tres hijos y gran compañía de nobles y prelados, se decide a luchar contra los infieles.

     En esta ocasión, en vez de dirigirse directamente al Oriente, las naves hacen proa hacia Túnez, enfrente de las costas francesas. Tal vez obedeciera esto a ciertas noticias que habían llegado a oídos del Santo de parte de algunos misioneros de aquellas tierras. En un convento de dominicos de Túnez parece que éstos mantenían buenas relaciones con el sultán, el cual hizo saber a San Luis que estaba dispuesto a recibir la fe cristiana. El Santo llegó a confiarse de estas promesas, esperando encontrar con ello una ayuda valiosa para el avance que proyectaba hacer hacia Egipto y Palestina.

     Pero todo iba a quedar en un lamentable engaño que iba a ser fatal para el ejército del Rey. El 4 de julio de 1270 zarpó la flota de Aguas Muertas y el 17 se apoderaba San Luis de la antigua Cartago y de su castillo. Sólo entonces empezaron los ataques violentos de los sarracenos.



     El mayor enemigo fue la peste, ocasionada por el calor, la putrefacción del agua y de los alimentos. Pronto empiezan a sucumbir los soldados y los nobles. El 3 de agosto muere el segundo hijo del rey, Juan Tristán, cuatro días más tarde el Legado Pontificio y el 25 del mismo mes la muerte arrebataba al mismo San Luis, que, como siempre, se había empeñado en cuidar por sí mismo a los apestados y moribundos. Tenía entonces cincuenta y seis años de edad y cuarenta de reinado.

     Pocas horas más tarde arribaban las naves de Carlos de Anjou, que asumió la dirección de la empresa. El cuerpo del santo rey fue trasladado primeramente a Sicilia y después a Francia, para ser enterrado en el panteón de San Dionisio, de París. Desde este momento iba a servir de grande veneración y piedad para todo su pueblo. Unos años más tarde, el 11 de agosto de 1297, era solemnemente canonizado por Su Santidad el papa Bonifacio VIII en la iglesia de San Francisco de Orvieto (Italia).




Francisco Martín Hernández, San Luis Rey de Francia, 
en Año Cristiano, Tomo III, Madrid, Editorial Católica (BAC 185), 
Año 1959, pp. 483-489.

jueves, 25 de mayo de 2017

Felipe III de Francia ★ |•••► #FRANCIA #Genealogia #Genealogy ♛

Felipe III el Atrevido
(Felipe III de Francia, llamado el Atrevido; Poissy, 1245 - Perpiñán, 1285) Rey de Francia (1270-1285). Hijo de Luis IX de Francia el Santo y de Margarita de Provenza, continuó la tarea de centralización administrativa iniciada por su padre (Ordenanzas de 1278). Se enfrentó a Pedro el Grande de Aragón por la corona de Sicilia y fue derrotado en el Coll de Panissars (1285), muriendo en la retirada.


Felipe III de Francia

Felipe III participó junto a su padre, el rey Luis IX de Francia, en la VII Cruzada organizada contra Túnez (1270). Muerto Luis IX en el transcurso de la cruzada, Felipe desembarcó en Sicilia y regresó a Francia, donde el 15 de agosto de 1271 fue ungido rey en Reims. Ese mismo año, tras la muerte de su tío Alfonso de Poitiers, esposo de Juana de Toulouse, Felipe III heredó Poitou, Auvernia, Aunis, el norte de Saintonge, el condado de Toulouse y el señorío de Albi. Felipe III de Francia casó en primeras nupcias con Isabel de Aragón (1262), de quien enviudó en 1271, y en segundas con María de Brabante (1274). El gobierno de Felipe III ha sido calificado como continuador de la política administrativa iniciada por su padre, que quedó recogida en las Ordenanzas de 1278.

La muerte de Enrique I el Gordo de Navarra (1274) había provocado una crisis dinástica al haber quedado como única heredera de Champagne y de Navarra su hija Juana, que tenía menos de dos años; su madre, la reina Blanca de Artois, se refugió en Francia en compañía de Juana. En mayo 1275, por el Tratado de Orleáns, Blanca de Artois encomendó a Felipe III de Francia el gobierno del reino de Navarra, a modo de protectorado, como mandatario de la reina Juana según los fueros y costumbres vigentes. Felipe III y Blanca de Artois acordaron el enlace entre los hijos de ambos: al año siguiente se firmaron las capitulaciones matrimoniales entre el hijo y sucesor de Felipe III, Felipe IV de Francia el Hermoso, y la reina Juana I de Navarra (1274-1305).

Los grandes del reino, entre los que se encontraban el gobernador Pedro Sánchez de Monteagudo, aceptaron el pacto, pero como contrapartida solicitaron el respeto de las leyes y fueros navarros. A partir de este momento Felipe III de Francia se hizo cargo del gobierno de Navarra hasta la mayoría de edad de Juana I, su futura nuera. Llegada a la mayoría de edad, en 1284 Juana I contrajo matrimonio, conforme a lo pactado, con Felipe IV, iniciándose en ese momento el reinado de Felipe IV y Juana I en Navarra.

La intromisión de la monarquía capeta en Navarra suscitó, junto a otras causas, la rebelión de los navarros o Guerra de Navarrería (1276). Las divisiones nobiliarias y los enfrentamientos entre los burgos francos de Pamplona, San Cernin y San Nicolás y el barrio de la Navarrería conllevaron la dimisión del gobernador, quien fue substituido por el francés Eustaquio de Beaumarchais; las propias desavenencias entre los burgos trajeron aparejada la reacción por parte de la nobleza contra la política francesa, en la que el gobernador fue cercado.

Ante esta serie de acontecimientos, Felipe III se trasladó al Bearne con el propósito de enviar tropas auxiliares, mandadas por Gastón de Bearne y por el condestable Imbert de Beaujeu; el barrio de la Navarrería quedó destruido y los castillos pasaron a manos francesas. El obispo y el cabildo catedralicio solicitaron a Felipe III una indemnización por el saqueo sufrido por la catedral; el monarca se mostró en principio favorable a tal medida, pero el gobernador Guerin de Amplepuis forzó en 1281 un acuerdo con la Iglesia por el que ésta cedía a la monarquía la mitad de su dominio sobre Pamplona a cambio de dicha indemnización. Sin embargo, los acuerdos de este pacto no fueron aprobados por el pontífice, con lo que no pudieron ponerse en práctica.

La oposición política al régimen francés continuó a través de la Hermandad de las Buenas Villas, constituida en 1276, y de la Junta de infanzones de Obanos (Navarra), que intentó ser disuelta por el gobernador en 1281. En este mismo año se reanudaron las hostilidades con Castilla y Aragón: ambos reinos habían firmado el Tratado de El Campillo, en el que se había fijado la conquista y posterior reparto de Navarra. Sin embargo, la guerra no llegó a desencadenarse, a pesar de que uno de los partidarios de los infantes de la Cerda, el señor de Vizcaya, se había refugiado en Navarra.



Felipe III de Francia secundó las actividades de su tío el rey de Sicilia, Carlos I de Anjou (1266-1282), en contra de Pedro III el Grande de Aragón (1276-1285), y pidió a éste garantías de que no lucharía contra el rey de Sicilia. Esta ayuda quedó reflejada en el envío de tropas a la isla, que desembarcaron en 1282, tras los sucesos de las Vísperas Sicilianas; en la lucha los angevinos fueron vencidos. Junto con el papa Martín IV (1281-1285), quien había desposeído a Pedro III de la investidura de sus dominios en favor de la infeudación de su tercer hijo, Carlos de Valois, Felipe III organizó una expedición para hacer valer tales derechos contra la Corona de Aragón; tal expedición recibió el nombre de la Cruzada contra los Catalanes, y su resultado fue la derrota en 1285 de los navíos franceses por parte del almirante Roger de Lauria.

Felipe III y su tío Carlos de Anjou, tras haber conseguido reunir una hueste numerosa, prepararon la invasión del reino de Navarra; por otro lado, el rey de Mallorca, Jaime II (1276-1311), hermano de Pedro III, pidió ayuda al monarca francés contra todo aquel que quisiera invadir su territorio, lo que quedó patente en 1283 con la firma de una alianza en Carcasona (Francia), en la que se reconocía la condición de subfeudo del señorío de Montpellier. El 10 de agosto se inició el ataque en las Bardenas; sin embargo, la rigurosidad del clima, unido a la fuerte resistencia de las villas fronterizas, frenaron la invasión. Al mismo tiempo, otro destacamento mandado por Eustache de Beaumarchais ocupó el valle de Arán (1283), lugar donde el obispo de Commenge leyó la bula de excomunión de Pedro III.

El enfrentamiento con los aragoneses continuó: las tropas franconavarras saquearon la Val d’Onsella (Huesca, 1283), lo que suscitó la reacción de Pedro III, quien en 1284 asoló la ribera de Tudela (Navarra) y penetró en el Rosellón (Francia) y Ampurdán (Girona, 1285), donde combatió contra el ejército de Felipe III; en junio de 1285, el avance francés fue frenado en el sitio de Girona, y en las proximidades del Coll de Panissars fueron vencidos por los aragoneses. En la retirada, Felipe III murió como consecuencia de una epidemia.

Felipe IV de Francia ★ |•••► #FRANCIA #Genealogia #Genealogy ♕



Felipe IV el Hermoso
Rey de Francia
Rey de Navarra, conde de Champaña y Brie
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Rey de Francia
5 de octubre de 1285 – 29 de noviembre de 1314
Predecesor Felipe III
Sucesor Luis X
Rey de Navarra
Conde de Champaña y Brie
(Junto a Juana I)
16 de agosto de 1284 – 4 de abril de 1305
Predecesor Juana I
Sucesor Luis I
Información personal
Coronación 6 de enero de 1286, Reims
Nacimiento 1 de julio de 1268
Fontainebleau, Francia
Fallecimiento 29 de noviembre de 1314
Fontainebleau, Francia
Entierro Basílica de Saint-Denis
Familia
Dinastía Capetos
Padre Felipe III
Madre Isabel de Aragón
Consorte Juana I de Navarra
Descendencia Luis X
Felipe V
Carlos IV
Isabel de Francia
Armas navarra-Carpetos.svg
Escudo de Felipe IV el Hermoso
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Felipe IV de Francia, llamado el Hermoso (Fontainebleau, 1 de julio de 1268 - 29 de noviembre de 1314), fue rey de Francia y de Navarra.


Primeros años
Miembro de la dinastía de los Capetos, fue el segundo hijo del rey Felipe III el Atrevido y de su primera esposa Isabel de Aragón. Tuvo como preceptor a Guillermo de Ercuis, antiguo capellán de su padre en su juventud. Tanto sus enemigos como sus admiradores lo apodaban "El Rey de Mármol" o "El Rey de Hierro". Destacó por su personalidad rígida y severa. Uno de sus más acérrimos opositores, el obispo de Pamiers Bernard Saisset, dijo de él: «No es un hombre ni una bestia. Es una estatua».[cita requerida] El Papa Bonifacio VIII lo trató de «falsificador».[cita requerida]

Matrimonio y descendencia
El 14 de agosto de 1284 se casó en la catedral de Notre Dame, en París, con la reina Juana I de Navarra, lo que le confirió el título de Felipe I de Navarra, rey de Navarra y conde de Champaña.

De este matrimonio nacieron 4

hijos:

Luis el Obstinado (n. 4 de octubre de 1289 - m. castillo de Bois de Vincennes, 5 de junio de 1316), rey de Francia y Navarra a la muerte de sus padres de 1314 a 1316. Casado con Margarita de Borgoña y con Clemencia de Hungría, padre de Juana II de Navarra y de Juan I de Francia
Felipe el Largo (1291 - Longchamps, 3 de enero de 1322), conde de Borgoña por su matrimonio con Juana de Borgoña (1307) y conde usufructuario de Poitiers (1311), sucedió en el trono de Francia a su sobrino Juan I, de quien era regente. Fue rey de Francia como Felipe V desde 1316 a 1322. Estableció la Ley Sálica o Ley de los Varones, eliminando de la sucesión del trono en la línea principal de los Capetos a su sobrina Juana.
Isabel, conocida como "La Loba de Francia"1 (París, 1292 - Roseing, 22 de agosto de 1358), casada con Eduardo II, rey de Inglaterra(1284-1327). Madre de Eduardo III de Inglaterra quien comenzó la Guerra de los Cien Años
Carlos el Hermoso (Clermont, 1294 - Castillo de Bois de Vincennes 1 de febrero de 1328), conde de la Marche (1314), sucedió a su hermano Felipe V en el trono de 1322 a 1328 como Carlos IV de Francia.
Reinado
La muerte de su hermano mayor, Luis, envenenado a los 11 años de edad (1276), lo convirtió en el heredero de su padre, al que sucedió a su muerte (5 de octubre de 1285). Fue un rey piadoso, aficionado a la caza y orgulloso de la grandeza de su linaje (promovió la canonización de su abuelo Luis IX de Francia). Supo rodearse de consejeros y coadjuntores competentes que compartieran sus ideas y gracias a ello fortaleció el poder central del rey de Francia, tanto nacional como internacionalmente. Entre sus consejeros, cabe destacar la figura de Enguerrand de Marigny. Esa política hizo evolucionar a la Monarquía. Fortaleció la Corona, sobre todo en el aspecto financiero, con la institución de un tribunal de cuentas y la sustitución de las prestaciones militares personales de los vasallos por impuestos en dinero destinados a contratar mercenarios. La expulsión de los judíos en 1306 respondió también a móviles económicos.

En cuanto a su título de rey de Navarra, al morir en 1305 su esposa Juana, pasó el título al hijo de ambos Luis I de Navarra.

Saneamiento de las finanzas del reino
Para sanear las finanzas del reino de Francia, compró el Quercy a los ingleses por un pago de 3.000 libras. Atacó injustamente a quienes tenían dinero, lo que implicó a los religiosos de la Iglesia Católica, los lombardos, los judíos y los templarios.

Para obtener el paso del ejército francés, a fin de evacuar la Guyena, Felipe prometió a su hermana, Margarita de Francia, en matrimonio al rey Eduardo I de Inglaterra. Después, comprometió a su propia hija Isabel de Francia, con el heredero inglés resultante de la primera unión (el futuro rey Eduardo II de Inglaterra).

El conflicto con el papa Bonifacio VIII
Desde el principio del reinado de Felipe el Hermoso se habían producido conflictos entre los señores eclesiásticos y los oficiales reales por el ejercicio de todo tipo de derechos sobre los hombres y las tierras, que en general se resolvieron en favor de la jurisdicción real, a pesar de las protestas de los obispos y del Papa. El nuevo Papa Bonifacio VIII, elegido el día de Nochebuena de 1294, se propuso hacer valer su plenitudo potestatis sobre los reyes y en 1296 promulgó la epístola decretal o bula Clericis laicos en la que prohibía a los soberanos cualquier exacción fiscal sobre el clero sin autorización pontificia, bajo pena de excomunión. La bula papal provocó un breve período de tensión con el rey Felipe que pronto se solucinó mediante un compromiso.2 Bonifacio VIII, que entonces tenía otras preocupaciones como los conflictos con los aragoneses de Sicilia y los Colonna, se encontraba en la penuria y cedió pronto. Las bulas Romana mater (febrero de 1297) y Etsi de statu (julio de 1297) hicieron que el rey ganara la causa. Este último documento contenía una renuncia formal a las pretensiones emitidas en la epístola decretal Clericis laicos, en defensa de los bienes eclesiásticos contra la arbitrariedad de los reyes.

A finales del verano de 1301 la detención del obispo de Pamiers Bernard Saisset por orden del rey bajo la acusación de traición desencadena un gravísimo conflicto con el Papa Bonifacio VIII, porque la detención constituía una clara violación de los privilegios eclesiásticos, ya que únicamente el Papa podía juzgar a un obispo. El motivo inmediato del arresto fue forzar a una solución del conflicto por la jurisdicción de Pamiers que enfrentaba al Conde de Foix, que tenía el apoyo del rey, y a la Iglesia que contaba con la intervención del Papa que había puesto esa diócesis bajo su protección directa. Sin embargo el objetivo último tenía mucho más calado pues pretendía arrancar a Bonifacio VIII el reconocimiento de la jurisdicción suprema del rey sobre todos sus súbditos, incluidos los miembros de la alta jerarquía eclesiástica, es decir, un reconocimiento de la superioridad absoluta del rey sobre el Papa en el interior de su reino.

El 24 de octubre en Senlis, ante Felipe y su consejo, se presentaron los cargos contra el obispo, cuya gravedad, según el rey, justificaban su intervención: Saisset habría intentado arrastrar al conde de Foix en un complot dirigido al levantamiento del Languedoc contra el rey; y además habría difundido una falsa profecía de san Luis, rey de Francia, según la cual la dinastía de los Capetos perderían el reino bajo el reinado de su nieto. Sin embargo, las actas del proceso no muestran ninguna prueba que acrediten esas acusaciones. Unos días más tarde el consejero real y célebre legista Guillermo de Nogaret envía una carta a Bonifacio VIII para justificar la actuación del rey y en ella amplía la acusación de traidor a la de hereje (se le acusa de haber afirmado que la fornicación no era pecado y de que el sacramento de la penitencia era inútil). Así el rebelde contra el rey se convertía también en rebelde contra Dios.

"Este texto es de una gran importancia histórica. Es en efecto el primero donde se manifiesta la transformación religiosa del poder real. (...) Nogaret declaraba en nombre de Felipe el Hermoso y dirigiéndose a Bonifacio VIII un principio inédito y lleno de consecuencias: Lo que es cometido contra Dios, contra la fe o contra la Iglesia romana, el rey lo considera cometido contra él (...) El reino se convierte en un cuerpo místico cuya cabeza, es decir el rey, esta investida de todos los poderes para preservar la unidad de la fe".
Felipe intentó obtener el desafuero por parte del papa, pero Bonifacio, en la bula Ausculta fili (Escucha, hijo), hecha pública el 5 de diciembre de 1301, reprueba al rey francés por no haber tomado en cuenta otra bula, la Clericis laicos sobre los impuestos a los clérigos, y por no obedecer al obispo de Roma. En Francia, la bula fue quemada, y en lugar de la "Ausculta Fili", circuló inmediatamente una Bula falsificada (probablemente obra de Pierre de Flote) llamada Deum time. Sus cinco o seis líneas altaneras se pensaron para incluir una cuidadosa frase: ...Scire te volumnus quod in spiritualibus et temporalibus nobis subes (i. e., queremos que sepas que tu eres nuestro súbdito tanto en los asuntos espirituales como en los temporales). Como si ello no bastara también se añadía que quien lo negara era un hereje (lo cual era una frase hiriente para "el nieto de San Luis").

Bonifacio VIII convoca a los obispos franceses a Roma para juzgar al rey Felipe, culpable de unos abusos inauditos contra la Iglesia. Felipe responde en 1302 acusando de herejía al papa ante la reunión de los representantes del clero y de la nobleza y por primera vez de la ciudad de París, lo que constituye el nacimiento de los Estados Generales de Francia, y además convoca un concilio general para juzgarlo. El rey, en palabras de Nogaret, se había convertido en el "ángel de Dios" enviado para actuar en su nombre. Esta concepción "pontifical" del poder del rey volverá a aparecer amplificada en 1307 en el proceso contra los Templarios, durante el cual Felipe es definido como "ministro de Dios" y "campeón de la fe" al que incumbe "la defensa de la Iglesia", de la cual el rey debía "rendir cuentas a Dios".

Bonifacio VIII mediante la bula Unam Sanctam declaró, por el contrario, la supremacía del poder espiritual sobre el poder temporal y, por esta vía, la superioridad del Papa sobre los reyes, siendo estos últimos responsables ante el jefe de la Iglesia. De hecho, intentó instaurar una teocracia occidental.

Los legistas falsificaron la bula para volverla injuriosa contra el poder civil y contra Francia [cita requerida]. Con el apoyo de la población y de los eclesiásticos, el rey envió a su consejero y futuro Guardasellos, el caballero Guillermo de Nogaret, con una pequeña escolta armada a Italia, al objeto de arrestar al Papa y de hacerlo juzgar por un Concilio. Nogaret se reunió con un enemigo personal de Bonifacio VIII, Sciarra Colonna, miembro de la nobleza romana, quien le señaló que el Papa se refugiaba en Anagni en Italia.

Nogaret y Colonna llegaron a Anagni y encontraron al Papa solo en la gran sala del palacio episcopal, abandonado por sus partidarios. El anciano hombre de 68 años estaba sentado sobre un escaño alto, vestido como de ceremonia y no reaccionó a la irrupción de la tropa armada. Al ver aproximarse a Guillermo de Nogaret y a Sciarra Colonna, inclinó levemente la cabeza y declaró:" He aquí mi cabeza, he aquí mi tiara: moriré, es cierto, pero moriré siendo Papa." Guillermo de Nogaret retrocedió, impresionado, mientras que Sciarra Colonna, en su odio hacia Bonifacio VIII, avanzó insolentemente y le dio un cachetazo con su manopla de hierro. Con la violencia del golpe, el anciano cayó estrepitosamente de su trono. Poco después, la población de la ciudad, avergonzada de haber abandonado al Papa, se dirigió al palacio y detuvo a los franceses. Pero era demasiado tarde: la violencia de la que había sido víctima, había quebrantado definitivamente la razón de Bonifacio VIII. El Papa murió un mes más tarde sin reconocer a sus parientes y rehusando la extremaunción. Este episodio se denominó el «atentado de Anagni» y ocurrió en el año 1302.

Este enorme escándalo salpicó a Felipe el Hermoso, si bien él no era directamente responsable, pero aquellos que no lo sabían, dedujeron que era mejor no oponerse al rey de Francia.

Extinción de la Orden de los Templarios[editar]
La muerte de Bonifacio VIII permitió a Felipe IV hacer elegir a papas franceses (Benedicto XI en 1303 y Clemente V en 1305). El rey encontró, además, en el papa Clemente V a una personalidad más maleable que estaba bajo su poder. Así que, entre otras cosas, le pidió la supresión de la Orden del Temple en 1307, tras un juicio de siete años al que estuvieron sujetos cerca de quince mil hombres, entre ellos el Gran Maestre, Jacques de Molay, que junto con otros dos templarios, fue quemado en París por supuesta herejía.3 El 13 de octubre de 1307, los templarios fueron llevados a prisión, por orden del rey Felipe, después de haberlos torturado para que admitieran su herejía. El Gran Maestre de la orden, Jacques de Molay, pereció en la hoguera en París en el año 1314.4

Política exterior
Felipe IV mantuvo un interés expansivo hacia el este, hacia las regiones de habla francesa al este del río Saona. El conde Otón IV de Borgoña pidió ayuda al rey francés para sacudirse de los lazos con el Imperio que los reyes Rodolfo I de Habsburgo y Adolfo de Nassau hacían imponer.5 El 2 de marzo de 1295, el rey francés obtuvo un tratado con el conde de Borgoña, por el que se acordaba el compromiso matrimonial de Juana, hija del conde de Borgoña, con un hijo del rey de Francia, que sería Felipe el Largo, y aportaría como dote el condado de Borgoña. La guerra civil comenzó en el condado, y el rey de Romanos se alió con el rey inglés para asegurar los derechos imperiales en el condado. Sin embargo, el dinero francés hizo al rey alemán romper la alianza con Inglaterra y de mantener el conflicto con Francia.6 El rey Felipe IV de Francia intervino en el condado y en 1297 asumió el control del territorio.7 La boda de Juan de Borgoña se llevó a cabo con Felipe el Largo y tuvo lugar en 1307, pero en 1318 siendo rey confirmó a Juana la posesión hereditaria del condado, una vez fallecido su hijo varón.8 En 1312 Lyon fue incorporado el dominio real.Y en 1308 fracasó el intento de la candidatura de su hermano Carlos de Valois como rey de Romanos, ya que al papado necesitaba de un balance de poder que lo liberara de la presión francesa.

El escándalo de la Torre de Nesle[editar]
Artículo principal: El escándalo de la torre de Nesle
En abril de 1314, meses antes de la muerte de Felipe el Hermoso, hubo un gran escándalo: Margarita de Borgoña, señora de Luis X de Francia, ya rey de Navarra (por su madre Juana I de Navarra), y Blanca de Borgoña (v. 1296-1326), mujer de Carlos (futuro Carlos IV de Francia) fueron denunciadas por Isabel de Francia, hija de Felipe el Hermoso y reina de Inglaterra. Las nueras del rey habrían engañado a sus maridos con los hermanos Felipe de Aunay y Gauthier de Aunay, ambos caballeros del palacio real. Las implicaciones políticas fueron tan graves que el castigo que se les dio fue ejemplar.

Los dos amantes fueron juzgados y condenados por el crimen de lesa majestad, siendo ejecutados en la plaza pública de Pontoise: despellejados vivos, sus genitales fueron cortados y tirados a los perros. Finalmente fueron decapitados y sus cuerpos arrastrados y colgados por las axilas a la horca. Tal crueldad se explica por la afrenta hecha a la familia real, pero también por poner en peligro la legitimidad de la descendencia de la dinastía.

Margarita de Borgoña fue condenada a llevar el cabello rapado y conducida en un carro cubierto de sábanas negras hacia Château-Gaillard. Ocupó una celda abierta a los vientos en la cima del torreón, donde murió en 1315 (algunos dicen que fue estrangulada, pero sus condiciones de encarcelación no ponen en duda una muerte por desgaste del cuerpo).

Blanca de Borgoña también fue rapada, pero se benefició de un "tratamiento favorable", en comparación con el de su prima Margarita, debido a que era la mujer del hijo menor, pero no del futuro rey de Francia. La encerraron bajo tierra por siete años y luego obtuvo la autorización de tomar el hábito de religiosa. Se convirtió en reina de Francia en prisión el 21 de febrero hasta que su matrimonio fue anulado el 19 de mayo de 1322 por el Papa Juan XXII.

En tercer lugar, la condesa Juana de Borgoña, hermana de Blanca, esposa del futuro rey de Francia Felipe V, fue encerrada en Dourdan como cómplice por haber guardado secreto sobre los amoríos. Apoyada por su madre Mahaut de Artois, se reconcilió con su marido, cuando este ya era el rey Felipe V, y se convirtió en reina de Francia en 1317.

Fallecimiento
Felipe el Hermoso murió tras un accidente de caza, a consecuencia de un derrame en una zona no motriz del cerebro, el 29 de noviembre de 1314 en Fontainebleau. Sus restos fueron enterrados en la basílica de Saint-Denis. A petición propia, su corazón fue llevado al monasterio de Poissy en compañía de la Gran Cruz de los Templarios. Su sepultura, como la de otros príncipes y dignatarios que reposaban en ese lugar, fue profanada por los revolucionarios en 1793.

Le sucedió su hijo Luis X de Francia, “Luis el Obstinado”.

Posteridad
Gracias a la ayuda de los juristas, transformó un estado feudal en una monarquía absolutista, en la que la voluntad del rey se imponía a todos. Instauró un impuesto nacional sobre todo el reino francés.[cita requerida] Igualmente, extendió el territorio del reino, notablemente con la anexión de Lille después de la firma del tratado de Athis-sur-Orge.

Sus contemporáneos lo juzgaron como poseedor de una extraña expresión facial, pues su mirada era fija y no parpadeaba durante mucho tiempo, y de una rara belleza y un físico entero "parecía una viva imagen de la grandeza y majestad de los Reyes de Francia".



Predecesor:
Enrique I
Armas navarra-Champaña.svg

Rey de Navarra, conde de Champaña y Brie
(de jure uxoris)
(Junto a su esposa Juana)
1284 – 1305 Sucesor:
Luis I
Predecesor:
Felipe III
France Ancient.svg

Rey de Francia
1285 – 1314 Sucesor:
Luis X
Referencias
http://www.archive.org/stream/agnesstricklands01striiala/agnesstricklands01striiala_djvu.txt
Saltar a: a b c d e Théry, Julien (2004). «Philippe le Bel, pape en son royaume» (PDF). L'Histoire (289). ISSN 0182-2411. OCLC 300027724.
 Théry, Julien (2013), "A Heresy of State. Philip the Fair, the Trial of the 'Perfidious Templars', and the Pontificalization of the French Monarchy", Journal of Medieval Religious Cultures, 39/2, p. 117-148, online.
 Théry, Julien (2009), "Procès des templiers", in "Prier et combattre. Dictionnaire européen des ordres militaires", dir. N. Bériou, Ph. Josserand, Paris, Fayard, p. 743-750, online.
 Abulafia, David (1999). The New Cambridge Medieval History: c. 1198-c. 1300 (en inglés). Cambridge University Press. p. 364. ISBN 9780521362894.
 Zimmermann, Wilhelm (1878). A Popular History of Germany - From the Earliest Period to the Present Day (en inglés) 3. Read Books. pp. 1198-1199. ISBN 9781444690972.
 Abulafia, David (1999). The New Cambridge Medieval History: c. 1198-c. 1300 (en inglés). Cambridge University Press. p. 365. ISBN 9780521362894.
 Wei, Ian P. (2000). Medieval Futures: Attitudes to the Future in the Middle Ages (en inglés). Boydell Press. pp. 144-145. ISBN 9780851157795.
Bradbury, Jim (2007). The Capetians: The History of a Dynasty (en inglés). Continuum International Publishing Group. p. 259. ISBN 9781852855284.
 Menache, Sophia (2003). Clement V (en inglés). Cambridge University Press. pp. 153-154. ISBN 9780521521987.

Guerra de los Cien Años
Guerra de Sucesión Bretona
Combate de los Treinta
Enlaces externos
 Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Felipe IV de Francia.
Guillermo de Nangis (Guillelmus de Nangis), monje benedictino de Saint-Denis: Crónica.
Texto bilingüe latín - francés, con índice electrónico, introducción y anotaciones en este idioma de François Guizot, en el sitio de Philippe Remacle (1944 - 2011): extraído de la obra de Guizot Collection des mémoires relatifs a l'Histoire de France; ed. en París.

Isabel de Francia ★ |•••► #FRANCIA #Genealogia #Genealogy ♔

Isabel de Francia (París, Reino de Francia; 1292-Hertford, Hertfordshire, Reino de Inglaterra; 22 de agosto de 1358) fue la tercera y última de las hijas del Rey Felipe IV de Francia y de la Reina Juana I de Navarra. Además, fue hermana de los reyes Luis X, Felipe V y Carlos IV. Sus contemporáneos ingleses la llamaban la Loba de Francia (Louve de France).

Se casó con el Rey Eduardo II de Inglaterra -luego de una ardua negociación que duró cerca de 10 años- en la ciudad de Boulogne-sur-Mer, el 25 de enero de 1308.

Desde su llegada a la corte inglesa Isabel fue celebrada por su belleza. El cronista Geoffrey de Paris la describió como "la bella entre las bellas...en el reino sino acaso en toda Europa". Isabel poseía el mismo pelo rubio y grueso además de los mismos ojos grandes, imperturbables y azules pálidos que su padre Felipe IV, que por aquel entonces tenía fama de ser el hombre más hermoso en Europa.1 A pesar de ello, su hermosura no logró atraer lo suficiente a su marido, que prefería la compañía de su favorito de entonces, Piers Gaveston.

Pese a todo, la pareja pudo engendrar cuatro hijos (se sabe que la reina sufrió, por lo menos, un aborto).

Con los años, el rey se inclinaba cada vez más hacia sus favoritos, los Le Despenser (padre e hijo) y Piers Gaveston, relegando a la reina. En una ocasión, llegó a abandonarla a su suerte en la peligrosa localidad escocesa de Tynemouth. Milagrosamente, Isabel logró escapar de las huestes de Roberto Bruce y llegar a las costas inglesas.

La reina despreciaba sobre todo a Hugo Le Despenser el Joven entre todos los favoritos de su marido. En 1321, embarazada de su hijo menor, Isabel le rogó dramáticamente a su esposo que desterrara para siempre del reino a Le Despenser. El rey exilió a Le Despenser, pero ese mismo año lo reintegró a la corte. Esto acabó por volver a la reina totalmente en su contra. Isabel ayudó a Sir Roger Mortimer, barón de Wigmore, a escapar de la Torre de Londres, donde su marido lo había encarcelado por oponerse a los Le Despenser (1323).

Ansiosa de escapar de su esposo, Isabel encontró la oportunidad ideal cuando el rey Carlos IV de Francia -el tercero de sus hermanos en subir al trono francés- le cedió a su cuñado Eduardo II sus posesiones francesas -los ducados de Aquitania y Guyena- en 1325. La reina se ofreció para ir a Francia a garantizar la paz entre ambas naciones. Allí se reencontró con Mortimer, convirtiéndose en su amante. Enterado de esto, el rey inglés exigió el retorno de su esposa. Pero el rey Carlos IV se negó a expulsar a su hermana de Francia.

Isabel y Roger Mortimer abandonaron la corte francesa en el verano de 1326. Marcharon hacia la corte del conde Guillermo I de Henao -cuya esposa era prima de Isabel-. Henao les dio la ayuda armada que necesitaban, a cambio del compromiso matrimonial de su hija Felipa con el futuro rey Eduardo III.

El 21 de septiembre de 1326, Isabel y Mortimer, al mando de su ejército mercenario, arribaron a las costas de Suffolk. Eduardo II ofreció recompensa por las cabezas de ambos, pero ya todo estaba perdido para él. Sus aliados lo abandonaron, los Le Despenser fueron asesinados y finalmente el rey inglés fue capturado y obligado a abdicar a favor de su hijo en enero de 1327. En septiembre de ese mismo año, el depuesto monarca fue asesinado en el castillo de Berkeley, por órdenes de la reina y Mortimer.

El joven Eduardo III fue coronado el 25 de enero de 1327. A partir de ese momento, Isabel gobernó como regente de Inglaterra, conjuntamente con su amante, Mortimer.

Pero el nuevo monarca no le perdonó a Mortimer haberse hecho amante de su madre. Así que tomó el control del gobierno y lo apresó en 1330. Pese a los ruegos y lágrimas de Isabel por la vida de su amante, Mortimer fue enjuiciado por traición y ahorcado en Tyburn, el 29 de noviembre de 1330. Desdichada al perder a su amor y al hijo que esperaba de él, Isabel, ahora reina madre, se retiró de la corte para vivir en un autodestierro.

Isabel fue confinada en el castillo de Rising (Norfolk), donde murió, luego de tomar el hábito de clarisa, el 22 de agosto de 1358, a los 67 años de edad. Fue sepultada en la iglesia franciscana de Newgate en Londres con el vestido de nupcias con Eduardo II.

Es uno de los personajes principales de la epopeya histórica de Maurice Druon, Los Reyes Malditos.




Predecesor:
Margarita de Francia Reina Consorte de Inglaterra
1308-1327
Isabelle of France.svg Sucesor:
Felipa de Henao

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1Urdaneta Alamo Angela Maria de Las Mercedes
1Urdaneta Alamo Elena Cecilia de La Concepción
1Urdaneta Alamo Morella Carolina de La Trinidad
1Urdaneta Alamo Carlos Juan Felipe Antonio Vicente De La Cruz
1Urdaneta Alamo Enrique Vicente Juan Jose Julian de Los Reyes
1Urdaneta Ocampo Ciro Vicente Carlos Enrique Francisco De Paula
1Urdaneta Ocampo Anabella Adriana MariaConyugue
2   →  Enrique Jorge Urdaneta Lecuna Alamo Ybarra Morella
3     →  Elena Cecilia Lecuna Escobar Urdaneta Carrillo Carlos
4       →  Elena Escobar Llamozas Lecuna Salboch Vicente
5           → Cecilia Llamozas Vaamonde de Escobar Escobar Romero Carlos
6               →  Cipriano de Las Llamozas y Fernández García Vaamonde Y Moreno Josefa
7                  →  José Lorenzo de las LLamosas y Silva García Emparan Isabel
8                     → Julián de Las LLamozas García Quintana Paz De Silva Feliciana De La
9                        →  José Cipriano Llamozas Díaz García de Quintana Vélez de Cosio María Bernarda
10                          →  Juan de las LLamosas Ranero Díaz Juana
11                             → Manuel de las Llamosas y Requecens Ranero y Berdugo Briceño y Carvajal Buenaventura de
12                                →  Isabel de Requesens LLamosas Jara Diego de las
13                                   →  Luis de Requeséns y Zúñiga, Virrey de Holanda Esterlich y Gralla Gerónima
14                                     → Juan de Zúñiga Avellaneda y Velasco Requesens Estefanía de
15                                         →  Pedro de Zúñiga y Avellaneda, II conde de Miranda Velasco Catalina de
16                                           → Diego López de Zúñiga y Guzmán, I conde de Miranda Avellaneda María Ochoa de
17                                             → Pedro López de Zúñiga y García de Leyva, I Conde de Ledesma, Conde de Plasencia Guzmán y Ayala, III Señora de Gibraleón Isabel de
18                                               →  Juana García de Leyva, Señora de Hacinas, Quintanilla y Villavaquerín Zúñiga Diego López de
19                                                 →  Isabella Plantagenet Sancho "Brazo de Hierro" Martínez de Leyva, Señor de Leyva y Baños
20                                                   →  Edward III of England  (Rey de Inglaterra )Henao Felipa de
21                                                    → Eduardo II de Inglaterra(casa real Plantagenet)  (Rey de Inglaterra )Isabel de Francia
22                                                       → Eduardo I (1239-1307),  (Rey de Inglaterra ) Leonor de Castilla (1241-1290)
23                                                         → Enrique III (1207-1272),  (Rey de Inglaterra )Leonor de Provenza (1223-1291)
24                                                           → Juan Sin Tierra (1166-1216), rey de Inglaterra Isabel de Angulema (1186-1246)
25                                                             →  Godofredo Plantagenet (1113-1151), conde de Anjou Matilde de Inglaterra (1102-1167), reina de Inglaterra
26                                                               →  Jerusalén Plantagenet Fulco V deErmengarda de Maine
27                                                                → Anjou Fulco IV deBertrada de Montfort
28                                                                 → Anjou Ermengarda deGâtinais Godofredo conde de
29                                                                  → Anjou Fulco III deHildegarda de Sundgau
30                                                                    → Anjou Godofredo I deAdela de Meaux
31                                                                      → Anjou Fulco II el Bueno
32                                                                        → Anjou Fulco I de
33                                                                          → Anjou Ingelger I deAelendis
34                                                                           → Anjou Tertúlio deAmboise Adelais of
35                                                                             → Abade PetronilhaAnjou Torcato de
36                                                                                → Abade HugoMadre→  Da sua quinta conhecida concubina, Regina
37                                                                                  → Magno CarlosRegina
38                                                                                    → Pipino III (El Breve)Bertrada de Laon
39                                                                                     → Martel CarlosTreveris Rotrudis de
40                                                                                      → Pipino De Heristal(Llamado El Joven)Alpaide De Bruyeres
41                                                                                       → Ansegisel (+679)Bega de Cumberland
42                                                                                         → San Arnulfo Obispo De Metz
43                                                                                          → Bodogisel
44                                                                                           → Duke Babon Mummolin
45                                                                                            → MundericArthemia
Linea Genetica N°1 FAMILIA |•••► ISABEL
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1.- 1292 ISABEL DE FRANCIA |•••► Pais:FRANCIA
PADRE: Felipe IV de Francia
MADRE: Juana I De Navarra

http://urdanetera.blogspot.com/2017/05/isabel-de-francia-francia-genealogia.html
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2.- 1268 FELIPE IV DE FRANCIA |•••► Pais:FRANCIA
PADRE: Felipe III de Francia
MADRE:  Isabel de Aragón

http://urdanetera.blogspot.com/2017/05/felipe-iv-de-francia-francia-genealogia.html
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3.- 1245 FELIPE III DE FRANCIA |•••► Pais:
PADRE: Luis IX de Francia
MADRE: Margarita de Provenza


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4.-  LUIS IX DE FRANCIA |•••► Pais:
PADRE: Luis VIII de Francia
MADRE: Blanca de Castilla


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