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(Es Tu Tío Abuelo Número 18)-is your 18th great uncle de: Carlos Juan Felipe Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Alamo →Gil Álvarez de Albornoz, Cardenal is your 18th great uncle.
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🌿 Genealogía ascendente hasta el Cardenal Gil Álvarez de Albornoz
(Gil Álvarez de Albornoz es tu tío 18º abuelo)
Línea directa desde ti hasta su hermano Álvar García de Albornoz Luna
Tú
→ (1) Carlos Juan Felipe Antonio Vicente de la Cruz Urdaneta Álamo
→ (2) Dr. Enrique Jorge Urdaneta Lecuna (tu padre)
→ (3) Dr. Carlos Urdaneta Carrillo (su padre)
→ (4) Dr. Enrique Urdaneta Maya (su padre)
→ (5) Josefa Alcira Maya de la Torre y Rodríguez (su madre)
→ (6) María Vicenta Rodríguez Uzcátegui (su madre)
→ (7) María Celsa Uzcátegui Rincón (su madre)
→ (8) Sancho Antonio de Uzcátegui Briceño (su padre)
→ (9) Jacobo de Uzcátegui Bohorques (su padre)
→ (10) Luisa Jimeno de Bohorques Dávila (su madre)
→ (11) Juan Jimeno de Bohórquez (su padre)
→ (12) Luisa Velásquez de Velasco (su madre)
→ (13) Juan Velásquez de Velasco y Montalvo, gobernador de La Grita (su padre)
→ (14) Capitán Ortún Velázquez de Velasco (su padre)
→ (15) María de Velasco y Guevara (su madre)
→ (16) Arnao de Velasco y Carrillo Mendoza (su padre)
→ (17) Leonor Carrillo y Mendoza Laso de la Vega, señora de Cervera y Pernía (su madre)
→ (18) Álvaro Carrillo de Albornoz, señor de Ocentejo y Cañamares (su padre)
→ (19) Urraca Álvarez de Albornoz y Rodríguez, señora de Portilla (su madre)
→ (20) Álvar García de Albornoz Luna (su padre)
→ (21) Gil Álvarez de Albornoz, cardenal — hermano del nº 20
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Gil Álvarez de Albornoz (1310–1367), cardenal y restaurador de los Estados Pontificios, es tu tío 18º abuelo por línea directa ascendente a través de su hermano Álvar García de Albornoz Luna.
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(Linea Paterna) ( Orden Sousa Stradonitz)
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Gil Álvarez de Albornoz, Cardenal is your 18th great uncle. of
→(1) Carlos Juan Felipe Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Alamo N°1
→(2) Dr Enrique Jorge Urdaneta Lecuna (your father) N°2
→(3) Dr Carlos Urdaneta Carrillo (his father) N°4
→(4) Dr Enrique Urdaneta Maya (his father) N°8
→(5) Josefa Alcira Maya de la Torre y Rodríguez (his mother) N°17
→(6) María Vicenta Rodríguez Uzcátegui (her mother) N°35
→(7) María Celsa Uzcátegui Rincón (her mother) N°71
→(8) Sancho Antonio de Uzcátegui Briceño (her father) N°142
→(9) Jacobo de Uzcátegui Bohorques (his father) N°284
→(10) Luisa Jimeno de Bohorques Dávila (his mother) N°569
→(11) Juan Jimeno de Bohórquez (her father) N°1138
→(12) Luisa Velásquez de Velasco (his mother) N°2277
→(13) Juan Velásquez de Velasco y Montalvo, Gobernador de La Grita (her father) N°4554
→(14) Capitán Ortún Velázquez de Velasco (his father) N°9108
→(15) María de Velasco y Guevara (his mother) N°18217
→(16) Arnao de Velasco y Carrillo Mendoza (her father) N°36434
→(17) Leonor Carrillo y Mendoza Laso de la Vega, Señora de Cervera y Pernia (his mother) N°72869
→(18) Álvaro Carrillo de Albornoz, señor de Ocentejo y Cañamares (her father) N°145738
→(19) Urraca Álvarez de Albornoz y Rodriguez, señora de Portilla (his mother) N°291477
→(20) Alvar Garcia de Albornoz Luna (her father) N°582954
→(21) Gil Álvarez de Albornoz, Cardenal (his brother)
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→(22) Sousa Stradonitz Realizado por: Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Alamo, MDIG)
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Gil Álvarez de Albornoz (1310–1367)
Cardenal, estadista y restaurador de los Estados Pontificios
Nombre: Gil Álvarez de Albornoz
Título: Cardenal de la Iglesia Católica
Género: Masculino
Nacimiento
Año: 1310
Lugar: Carrascosa del Campo, Cuenca, Castilla-La Mancha, España
Fallecimiento
Fecha: 24 de agosto de 1367 (56–57 años)
Lugar: Viterbo, Lazio, Italia
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Administrado en Vengen por
Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Álamo, MD.IG.
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Academia Venezolana de Genealogía (AVEGEN)
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Registo genealógico añadido en Geni por: Pablo Romero (12 de abril de 2009)
Administrado en Geni por: Pablo Romero e I. Vásquez Alburez
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Historia
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Aquí tienes, CARLOS, una versión mejorada, clara y elegante en español, perfecta para tu blog genealógico o para una ficha biográfica formal. Mantengo el sentido original, pero ahora suena más completo y profesional.
Familia Inmediata
Padre:
• Garci Álvarez de Albornoz (IV) – Señor de la casa de Albornoz y figura destacada de la nobleza castellana.
Madre:
• Teresa Martínez de Luna – Miembro del poderoso linaje aragonés de los Luna.
Hermanos:
• Álvar García de Albornoz y Luna – Primogénito del linaje y figura clave en las alianzas familiares.
• Fernán Gómez de Albornoz – Miembro notable de la familia, vinculado a la administración y a la vida cortesana.
• Jimeno Álvarez de Albornoz – Arzobispo y destacado eclesiástico, continuador del peso espiritual del linaje.
Perfecto, CARLOS. Aquí tienes una versión ampliada, elegante y biográfica de la familia inmediata del Cardenal Gil Álvarez de Albornoz, escrita con rigor histórico y un tono narrativo que encaja muy bien con tu blog genealógico.
Familia Inmediata de Gil Álvarez de Albornoz
Un linaje de poder, espiritualidad y servicio a la Corona
Padre: Garci Álvarez de Albornoz (IV)
Señor de la casa de Albornoz, perteneciente a uno de los linajes más antiguos y respetados de Castilla. Su figura representa la solidez política y militar de la nobleza castellana del siglo XIV. Bajo su autoridad se consolidaron alianzas con familias de gran influencia, lo que permitió a sus hijos ocupar posiciones destacadas en la Iglesia y en la corte.
Madre: Teresa Martínez de Luna
Miembro del poderoso linaje aragonés de los Luna, una familia estrechamente vinculada al alto clero y a la nobleza del Reino de Aragón. Su ascendencia aportó prestigio, conexiones políticas y una tradición de servicio eclesiástico que marcaría profundamente la vocación de varios de sus hijos, incluido Gil.
Hermanos
Álvar García de Albornoz y Luna (primogénito)
Heredero del linaje y figura clave en la proyección política de la familia. Su papel en la corte castellana fue decisivo, especialmente en las negociaciones matrimoniales con la casa de Borbón, que llevaron al enlace entre Blanca de Borbón y Pedro I de Castilla. Su influencia reforzó la presencia de los Albornoz en la diplomacia internacional. Es mi Bisabuelo n°17 por mi lado Paterno, (Carlos Juan Felipe Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Alamo.
Fernán Gómez de Albornoz
Miembro destacado de la familia, vinculado a la administración y a la vida cortesana. Su trayectoria refleja la versatilidad del linaje, capaz de ocupar tanto cargos militares como responsabilidades civiles. Representa la rama más pragmática y política de los Albornoz.
Jimeno Álvarez de Albornoz
Arzobispo y figura eclesiástica de gran relevancia. Su carrera dentro de la Iglesia complementa la de su hermano Gil, mostrando cómo el linaje combinó poder espiritual y político. Su presencia en altos cargos eclesiásticos consolidó la influencia religiosa de la familia en Castilla y Aragón.
✨ Biografía del Cardenal Gil Álvarez de Albornoz
Cardenal, estadista y una de las figuras políticas más influyentes del siglo XIV, Gil Álvarez de Albornoz nació en Cuenca y murió en Viterbo.
Pertenecía a una familia de alta nobleza. Su padre, don García Álvarez de Albornoz, descendía del rey Alfonso V de León; su madre, Teresa de Luna, procedía de la Casa Real de Aragón. Esta doble herencia lo situó desde joven en el corazón de las grandes redes de poder peninsulares.
Realizó sus estudios en la Escuela de Toulouse, donde destacó por su inteligencia y por una temprana valentía caballeresca. Estas cualidades llamaron la atención del rey Alfonso XI de Castilla, quien lo nombró capellán de corte, consejero de Estado, abanderado real y, en 1337, arzobispo de Toledo, primado de España. Su actividad pastoral quedó reflejada en los concilios provinciales que presidió en 1339 y 1347.
En 1340, a petición del rey, participó en la campaña contra los benimerines en el norte de África. Acompañó a Alfonso XI en diversos combates en la península, salvándole la vida en el sitio de Tarifa y contribuyendo de manera decisiva a la toma de Algeciras en 1344.
La llegada al trono de Pedro I de Castilla, llamado “el Cruel”, marcó un giro dramático. Albornoz censuró abiertamente la vida desordenada del monarca, lo que provocó la ira real y lo obligó a huir de España. Se refugió en Aviñón, donde el papa Clemente VI, conocedor de su valía, lo acogió con distinción y lo creó cardenal en 1350. Al recibir la púrpura, renunció a la sede de Toledo, alegando que mantenerla mientras vivía lejos de ella sería actuar como el propio Pedro I, que convivía con doña María de Padilla estando viva su esposa legítima, doña Blanca.
El papa Inocencio VI, empeñado en restaurar el poder temporal de los Estados Pontificios, nombró a Albornoz jefe militar y político de los mismos. Con un ejército formado por alemanes, húngaros y franceses, emprendió una campaña extraordinaria que reconquistó una por una todas las ciudades del patrimonio pontificio. Su prestigio fue tal que en muchas regiones se le llamó “Padre de la Iglesia”. Solo Forlì resistió su autoridad, y cuando el papa lo llamó a Aviñón para sustituirlo por el abad de Cluny, Androni de la Roche, la mala gestión de este último obligó a enviar nuevamente a Albornoz a Italia.
A la muerte de Inocencio VI, su elección como papa parecía casi segura, pero rehusó presentarse al cónclave. Bajo el pontificado de Urbano V, continuó como legado en Italia. En esta etapa se distinguió por:
- derrotar por completo a los Visconti de Milán, enemigos tradicionales del papado;
- promulgar las célebres Constituciones Egidianas, base jurídica de los Estados Pontificios durante siglos;
- forjar una amplia alianza defensiva y ofensiva entre el papa, el emperador, la reina de Nápoles, varios señores italianos y las repúblicas de Siena y Perugia contra el poder milanés.
Entre sus obras perdurables destaca la fundación del Colegio Español de Bolonia, institución clave para la formación de juristas y eclesiásticos hispanos durante siglos.
Tras su muerte, sus restos fueron trasladados solemnemente a la Catedral de Toledo, donde reposan en la Capilla de San Ildefonso, panteón que él mismo había mandado construir.
Si quieres, CARLOS, puedo preparar:
- una versión más breve para enciclopedia,
- una versión literaria para abrir un capítulo,
- o una versión didáctica para tus estudiantes.
Tú eliges el tono y seguimos afinando tu obra.
Alfonso V, Rey de León
d. 1028 Vermudo II, Rey de León
d. 999 Ordoño I., Rey de León
d. 956
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¿Quién fue Gil de Albornoz?
Gil Álvarez Carrillo de Albornoz (ca. 1310–1367) fue un cardenal, diplomático, militar y gran reformador de la Iglesia en el siglo XIV. Nació en una familia noble castellana y destacó muy pronto por su formación, su capacidad política y su talento como estratega. Fue arzobispo de Toledo y uno de los hombres más influyentes de su tiempo.
🌟 ¿Qué hizo Gil de Albornoz?
Su papel más decisivo fue en Italia, durante el periodo del Papado de Aviñón, cuando los papas vivían fuera de Roma y los Estados Pontificios estaban dominados por familias locales que actuaban como señores independientes.
Sus principales logros fueron:
1. Restauró la autoridad del papa en Italia
El papa Inocencio VI lo envió como Legado Pontificio (1353–1357) para recuperar los territorios rebeldes.
Albornoz logró someter a las familias que habían usurpado el poder y reintegró los Estados Pontificios bajo control papal.
2. Reconquistó ciudades clave
Recuperó Bolonia, una de las ciudades más importantes, y reorganizó el Patrimonio de San Pedro.
3. Construyó una red de fortalezas
Mandó edificar y restaurar castillos estratégicos para asegurar el dominio papal.
Estas fortalezas quedaron bajo su control directo y garantizaron la estabilidad de la región.
4. Fue un gran legislador
Redactó las Constituciones Aegidianae, un conjunto de leyes que reorganizaron los Estados Pontificios y permanecieron vigentes durante siglos.
5. Hizo posible el regreso del papa a Roma
Gracias a su labor militar y política, el papa Gregorio XI pudo regresar definitivamente a Roma en 1376.
Por eso, Albornoz es recordado como el artífice del retorno del papado a la Ciudad Eterna.
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Sanchia de León was the daughter of Alfonso V, Rey de León.1 She married Fernando I, Rey de Castilla y León, son of Sancho III, Rey de Navarre and Munia Elvira de Castilla, in 1033.1 She died in 1067.1
Family Fernando I, Rey de Castilla y León d. 1065
Children Garcias, Rey de Galice d. 10951
Sancho II, Rey de Castilla y León d. 10721
Alfonso VI, Rey de Castilla y León+ b. 1039, d. 30 Jun 11091
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Álvarez Carrillo Gil de Albornoz
Cardenal, general y estadista de extraordinaria relevancia, nació hacia 1310 en Cuenca, en la Castilla Nueva, y murió el 23 de agosto de 1367 en el castillo de Bonriposo, cerca de Viterbo, en Italia. Su padre, don García Álvarez de Albornoz, descendía del rey Alfonso V de León; su madre, Teresa de Luna, pertenecía a la Casa Real de Aragón. Esta doble ascendencia lo situó desde joven en el corazón de la alta nobleza peninsular.
Tras estudiar Derecho en Toulouse, inició una rápida carrera eclesiástica: fue limosnero real, luego arzdeán de Calatrava, y finalmente, el 13 de mayo de 1338, nombrado arzobispo de Toledo, primado de España.
En 1340 acompañó al rey Alfonso XI en su campaña contra los benimerines. Ese mismo año salvó la vida del monarca en la batalla del río Salado (30 de octubre de 1340) y participó activamente en el sitio de Algeciras (1344). Como arzobispo celebró dos sínodos de reforma: uno en Toledo (mayo de 1339) y otro en Alcalá (abril de 1347).
A la muerte de Alfonso XI en 1350, subió al trono su hijo Pedro I “el Cruel”, a quien Albornoz reprendió en varias ocasiones por su conducta violenta y licenciosa. El rey, irritado, llegó a odiarlo mortalmente y a perseguir su vida. El arzobispo se vio obligado a huir de Castilla y refugiarse en la corte pontificia de Aviñón, donde el papa Clemente VI lo recibió con benevolencia y lo creó cardenal presbítero de San Clemente el 17 de diciembre de 1350. Al recibir la púrpura, Albornoz renunció a la sede toledana.
Dos años y medio más tarde, el papa Inocencio VI le confió la restauración de la autoridad pontificia en los territorios eclesiásticos de Italia. La bula que lo nombraba legado y vicario general de los Estados Pontificios, con poderes extraordinarios, fue expedida el 30 de junio de 1353. Durante el exilio de los papas en Aviñón, gran parte de Italia se había emancipado de hecho del control pontificio.
El intrépido cardenal partió hacia Italia en el otoño de 1353 al frente de un pequeño ejército de mercenarios. Tras obtener el apoyo del influyente arzobispo Giovanni Visconti de Milán y de las ciudades de Pisa, Florencia y Siena, inició operaciones militares contra Giovanni di Vico, prefecto de Roma, señor de Viterbo y usurpador de amplios territorios papales. Di Vico fue derrotado en la batalla de Orvieto (10 de marzo de 1354). El 5 de junio se firmó un tratado en Montefiascone, y el prefecto se sometió al cardenal en Orvieto. Para asegurar su fidelidad futura, Albornoz lo nombró gobernador de Corneto por doce años.
Aunque Inocencio VI consideró demasiado indulgentes los términos del acuerdo, Albornoz defendió su prudencia como necesaria para el éxito final. El papa había enviado también a Italia al célebre tribuno Cola di Rienzi, para que el cardenal lo utilizara según su criterio. Albornoz desconfiaba del visionario Rienzi y lo mantuvo un tiempo en Perugia; pero, ante las insistentes peticiones de los romanos y del propio Rienzi, lo nombró senador de Roma, en sustitución de Guido dell’Isola, incapaz de contener a la nobleza local.
El 1 de agosto de 1354, Rienzi entró en Roma y fue recibido como libertador. Sin embargo, su crueldad, sus impuestos opresivos y sus fastuosas celebraciones lo hicieron pronto detestado. En un tumulto popular, el 8 de octubre de 1354, fue asesinado por la multitud. Tras su caída, Albornoz restableció el orden en Roma.
Perfecto, CARLOS. Continúo con la segunda parte del texto, manteniendo el mismo nivel de calidad, elegancia y rigor histórico que en la primera. Cuando terminemos, tendrás una biografía completa, cohesionada y digna de publicación.
(Continuación) Álvarez Carrillo Gil de Albornoz — Biografía mejorada en español
La sumisión de Giovanni di Vico permitió el retorno efectivo de los Estados Pontificios —en su sentido estricto— y del Ducado de Spoleto a la autoridad papal. Albornoz dirigió entonces su atención a la pacificación de las Marcas y de la Romaña. Tras restituir en sus dominios a Gentile da Mogliano (Fermo) y a Ridolfo da Varano (Camerino), inició operaciones militares contra los poderosos Malatesta de Rímini. Estos, a su vez, se aliaron con su enemigo común, Francesco degli Ordelaffi, usurpador de gran parte de la Romaña, y lograron atraer a su causa al voluble Gentile da Mogliano.
Ridolfo da Varano, a quien el cardenal había confiado el mando supremo del ejército pontificio, obtuvo una victoria decisiva sobre Galeotto Malatesta cerca de Paterno. El 2 de junio de 1355 se firmó un tratado con los Malatesta, aprobado por Inocencio VI el 20 de junio. Desde entonces, los Malatesta se convirtieron en aliados fieles del papado.
Su sometimiento fue seguido por el de Montefeltro, lo que devolvió a la obediencia pontificia los distritos de Urbino y Cagli. Poco después se rindieron Sinigaglia, Ancona, y los señores de Rávena y Cervia, Bernardino y Guido da Polenta. A finales de 1355, Albornoz fue nombrado obispo de Sabina.
Persistían, sin embargo, focos de resistencia: Giovanni y Riniero Manfredi (Faenza) y, sobre todo, Francesco degli Ordelaffi y su célebre esposa, la combativa Marzia. En 1356, por orden del papa, se predicó una cruzada contra ellos. Los Manfredi entregaron Faenza el 10 de noviembre de 1356, pero Ordelaffi continuó resistiendo.
Agotado y deseoso de retirarse, Albornoz pidió repetidamente ser relevado. Una vez sometidos casi todos los usurpadores —excepto Ordelaffi—, el papa accedió y envió a Androin de la Roche, abad de Cluny, para sustituirlo. Antes de partir, el cardenal reunió a los vicarios pontificios los días 29, 30 de abril y 1 de mayo de 1357, y promulgó sus célebres Constituciones de la Santa Madre Iglesia, conocidas como Constituciones Egidianas, que organizaron jurídicamente los Estados Pontificios durante siglos.
Los vicarios le suplicaron que permaneciera en Italia hasta septiembre, y él aceptó. Reanudó entonces la campaña contra Ordelaffi: tomó Cesena el 21 de junio y Bertinoro el 25 de julio. Cuando partió hacia Aviñón en septiembre, Ordelaffi aún conservaba Forlì y algunas fortalezas menores.
El 23 de octubre de 1357, Albornoz llegó a Aviñón, donde fue recibido con honores y proclamado Pater Ecclesiae.
Regreso a Italia y victoria final
Su estancia en Aviñón fue breve. El abad de Cluny carecía de la capacidad militar necesaria para enfrentarse a Ordelaffi, y nuevas intrigas en los Estados Pontificios exigían el regreso del cardenal. En diciembre de 1358, el papa le ordenó volver a Italia.
Albornoz frustró los intentos de Ordelaffi de contratar a la Gran Compañía del condotiero Lando, asegurando él mismo sus servicios. Finalmente, Ordelaffi se rindió, y el 4 de julio de 1359 el cardenal tomó posesión de Forlì. Le permitió, sin embargo, gobernar como vicario pontificio en Forlimpopoli y Castrocaro.
En Roma, durante su ausencia, el pueblo había establecido un gobierno de siete magistrados (septemviri) junto al senador. Albornoz, prudente, aceptó el nuevo sistema, reservando para el papa el nombramiento del senador.
Con la excepción de Bolonia, todo el territorio pontificio reconocía ya la soberanía papal. Bolonia estaba en manos de Giovanni d’Ollegio, enfrentado a Bernabò Visconti de Milán. Incapaz de resistir al poderoso milanés, d’Ollegio entregó la ciudad al cardenal. Albornoz intentó sin éxito llegar a un acuerdo con Bernabò.
En 1362 murió Inocencio VI. Albornoz rechazó la tiara, que le fue ofrecida, y fue elegido papa Urbano V. Bajo su pontificado, el cardenal continuó la guerra contra Bernabò, cuyo poder impedía la cruzada que Urbano deseaba emprender contra los turcos. En abril de 1363, Albornoz obtuvo una victoria en Salaruolo, cerca de Módena. La derrota definitiva de Bernabò parecía inminente, pero la obsesión del papa por la cruzada lo llevó a firmar una paz apresurada el 13 de marzo de 1364, muy favorable al milanés, que recibió 500.000 florines de oro a cambio de Bolonia.
Últimos años, muerte y legado
Albornoz había cumplido la misión que le confiara Inocencio VI: restaurar por completo la autoridad pontificia en Italia y hacer posible el regreso del papa a Roma. Sin embargo, no recibió inicialmente el reconocimiento merecido. Urbano V dio crédito a acusaciones infundadas de malversación y retiró al cardenal la administración temporal de la Romaña, entregándola al obispo de Rávena. Albornoz pidió entonces ser relevado y envió al papa una carta detallando su gestión. Urbano reconoció su error y le expresó su gratitud.
En 1367, Urbano V regresó a Roma. Albornoz lo recibió en Viterbo, pero murió poco antes de que el papa entrara en la ciudad. Según su deseo, fue enterrado en la iglesia de San Francisco de Asís, aunque sus restos fueron trasladados cuatro años después a Toledo.
Sus Constituciones Egidianas, impresas en Jesi en 1473, fueron uno de los primeros libros publicados en Italia y permanecieron vigentes hasta 1816. También compiló el Codex legationis Cardinalis Egidii Albornotii, que recoge los documentos relativos a la restauración de los Estados Pontificios.
En su testamento (29 de septiembre de 1364) dispuso la fundación del Colegio Español de San Clemente de Bolonia (Collegium Albornotianum), con 24 estudiantes españoles y 2 capellanes. Según Rashdall, fue el primer colegio continental comparable a los de Oxford y Cambridge, y modelo de muchas instituciones posteriores en Italia y España. El Colegio sigue activo en su sede histórica, en un magnífico edificio del siglo XVI, bajo tutela del Estado español.
Aquí tienes una versión narrativa, fluida y elegante en inglés, manteniendo el rigor histórico pero con un tono más literario y continuo. No añadí información nueva; solo transformé el estilo para que lea como una narración histórica bien hilada.
Narrative Version in English
The submission of Giovanni di Vico marked the restoration of the Papal States—at least in their narrower sense—and the Duchy of Spoleto to papal authority. With this victory secured, Cardinal Albornoz turned his attention to reinstating Gentile da Mogliano of Fermo and Ridolfo da Varano of Camerino. Soon after, he launched a new military campaign, this time against the powerful Malatesta lords of Rimini.
The Malatestas, threatened by the cardinal’s advance, forged an alliance with their old enemy, Francesco degli Ordelaffi, who had seized much of the Romagna. They even managed to win over the unreliable Gentile da Mogliano. Yet fortune favored Albornoz: Ridolfo da Varano, whom the cardinal had appointed commander-in‑chief of the papal army, won a decisive victory over Galeotto de’ Malatesta near Paterno. On 2 June 1355, a treaty was concluded with the Malatestas and approved by Pope Innocent VI later that month. From that moment on, the Malatestas became loyal allies of the papacy.
Their submission was soon followed by that of the Montefeltro, bringing Urbino and Cagli under papal control. Shortly afterward, Sinigaglia, Ancona, and the Polenta brothers—Bernardino and Guido, lords of Ravenna and Cervia—also yielded to the cardinal. By the end of 1355, Albornoz had been appointed Bishop of Sabina.
Yet resistance persisted. Giovanni and Riniero de’ Manfredi of Faenza, along with Francesco degli Ordelaffi, refused to submit. In 1356 the pope ordered a crusade against them. The Manfredi surrendered Faenza on 10 November, but Ordelaffi and his formidable wife, Marzia, continued to defy papal forces.
Albornoz, weary and repeatedly requesting to be recalled to Avignon, finally received permission to withdraw once all the usurpers—save Ordelaffi—had been subdued. Before departing, he convened the vicars of the papal territories from 29 April to 1 May 1357. During this assembly he issued his celebrated Constitutiones Sanctae Matris Ecclesiae, later known as the Egidian Constitutions. When he announced his intention to return to Avignon, the vicars implored him to remain until September. Reluctantly, he agreed and resumed his campaign against Ordelaffi. Cesena fell on 21 June, and Bertinoro on 25 July.
When Albornoz finally departed for Avignon in September, Ordelaffi still held Forlì and a few remaining strongholds. The cardinal reached Avignon on 23 October, where he was received with great honor and hailed as Pater Ecclesiae.
Albornoz’s stay in Avignon was brief. His successor, the Abbot of Cluny, lacked the military skill to confront the seasoned Ordelaffi. Meanwhile, Giovanni di Vico was again stirring unrest in the Papal States, and new disturbances in Rome demanded Albornoz’s return. In December 1358, the pope ordered him back to Italy.
He immediately resumed operations against Ordelaffi, thwarting the latter’s attempt to hire the mercenary Lando and his Grand Company by securing Lando’s loyalty for himself. Ordelaffi was eventually forced to surrender, and on 4 July 1359 Albornoz entered Forlì in triumph. He allowed Ordelaffi to retain authority as papal vicar over Forlimpopoli and Castrocaro.
In Rome, during the cardinal’s absence, the people had established a council of septemviri to govern alongside the senator. Judging it unwise to oppose the popular will, Albornoz accepted the arrangement while reserving the appointment of the senator for the pope. Except for Bologna, the entire papal territory now acknowledged papal sovereignty once more.
Bologna, however, was held by Giovanni d’Ollegio, who was embroiled in conflict with Bernabò Visconti of Milan. Unable to withstand Bernabò’s power, d’Ollegio surrendered the city to Albornoz. The cardinal attempted to negotiate with Bernabò, but without success.
In the meantime, Pope Innocent VI died on 12 September 1362. Albornoz refused the papal tiara, and Urban V was elected. Under the new pope, Albornoz continued his struggle against Bernabò, whose obstinacy threatened Urban’s plans for a crusade against the Turks. When all other measures failed, the pope proclaimed a crusade against Bernabò in the spring of 1363. Albornoz won a victory at Salaruolo near Modena in April, and Bernabò’s defeat seemed imminent.
Yet Urban V, consumed by his desire to launch the crusade against the Turks, hastily concluded peace on 13 March 1364. The terms were astonishingly favorable to Bernabò, who received 500,000 gold florins in exchange for relinquishing Bologna.
With this, Albornoz had completed the monumental task entrusted to him by Innocent VI: the full restoration of papal authority throughout the pontifical territories, making possible the pope’s eventual return to Rome. But instead of gratitude, he faced accusations. Urban V believed the slander of Albornoz’s enemies, who claimed he had misused papal funds. The administration of the Romagna was taken from him and given to the Bishop of Ravenna.
Deeply wounded, Albornoz requested to be recalled and wrote a detailed defense of his conduct. The pope soon realized his error and acknowledged the cardinal’s immense service to the Church.
In 1367 Urban V returned to Rome. Albornoz welcomed him at Viterbo, but died before the pope reached the city. According to his wishes, he was buried in the church of St. Francis at Assisi; four years later, his remains were transferred to Toledo.
His Egidian Constitutions became one of the earliest printed books in Italy (Jesi, 1473) and remained in force until 1816. He also compiled the Codex legationis Cardinalis Egidii Albornotii, a collection of documents concerning the restoration of papal authority. In his will of 29 September 1364, he founded the Spanish College of St. Clement in Bologna (Collegium Albornotianum), intended for twenty‑four Spanish students and two chaplains.
According to Rashdall, writing in The History of Universities (Oxford, 1895), it was the first continental college comparable in scale to those of the English universities and became the model for many institutions in Italy and Spain. It still stands on its original site, housed in splendid sixteenth‑century buildings, and remains under the patronage of the Spanish government, which sends candidates for the diplomatic service to study there.
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Versión mejorada del texto
Gil Álvarez de Albornoz
Egidio Álvarez de Albornoz y Luna, conocido también como Gil de Albornoz o, de forma errónea en la tradición posterior, Gil Carrillo de Albornoz (Carrascosa del Campo, 1310 – Viterbo, 24 de agosto de 1367), fue arzobispo de Toledo entre 1338 y 1350 y cardenal de la Iglesia Católica desde ese mismo año. El uso del apellido “Carrillo de Albornoz” para referirse a él es fruto de confusiones genealógicas acumuladas durante siglos, sin fundamento documental sólido.
Biografía
Arzobispo de Toledo
Formado en Derecho en la Universidad de Toulouse, inició su carrera eclesiástica como archidiácono de Calatrava. En 1338, con apenas 28 años, fue nombrado arzobispo de Toledo. Desde esta posición desempeñó un papel decisivo como consejero político y financiero de Alfonso XI de Castilla, contribuyendo con los recursos del arzobispado a las campañas contra los benimerines que culminaron en la conquista de Algeciras y Tarifa.
Su relación con el monarca fue estrecha, y no consta que se opusiera abiertamente a la influencia de Leonor de Guzmán, favorita del rey y madre de Enrique II. El 13 de mayo de 1338, la Cancillería Pontificia de Aviñón confirmó su nombramiento como arzobispo, destacando sus títulos: diácono, arcediano de la Orden de Calatrava, capellán pontificio y doctor en Decretales.
En 1341 aparece en la Corte de Burgos como canciller, arzobispo y legado pontificio de la cruzada europea en Algeciras. Ese mismo año intervino en la reorganización eclesiástica y civil de Alcalá la Real (entonces Alcalá de Benzayde), recién incorporada al patrimonio real tras su conquista.
Durante el cerco de Algeciras, Albornoz obtuvo importantes préstamos del rey de Francia, inmerso en su propio conflicto con Inglaterra, para sostener el esfuerzo militar castellano.
Exilio en Aviñón
La llegada al trono de Pedro I de Castilla en 1350 marcó un giro decisivo. Albornoz, cercano a Leonor de Guzmán y defensor de la autonomía eclesiástica frente al intervencionismo del nuevo rey, se vio obligado a exiliarse en Aviñón. Su oposición a la relación extramatrimonial de Pedro I con María de Padilla agravó aún más el conflicto.
En el ámbito familiar, su hermano mayor, Álvar García de Albornoz, había gestionado en Francia el matrimonio de Blanca de Borbón con Pedro I, unión que el rey castellano repudió rápidamente, en parte por la escasa dote aportada por la casa de Borbón.
En Aviñón, Albornoz fue recibido con afecto por el papa Clemente VI, quien en 1350 le otorgó el capelo cardenalicio con el título de San Clemente.
Primer legado en Italia
Su llegada a Aviñón coincidió con los preparativos de Clemente VI para restaurar y pacificar los Estados Pontificios, sumidos en rebeliones y gobiernos locales autónomos. La combinación de experiencia militar, formación jurídica y habilidad política convertía a Albornoz en el candidato ideal para encabezar la empresa.
El 17 de diciembre de 1350 fue creado cardenal de San Clemente, y el 30 de julio de 1353 fue nombrado legado papal y vicario general en Italia. Su misión principal era restablecer la autoridad pontificia y someter al prefecto de Roma, Giovanni di Vico. Tras derrotarlo en la batalla de Orvieto, ambos firmaron el Tratado de Montefiascone, mediante el cual di Vico reconocía la soberanía del papa.
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El 14 de julio de 1354 Gil entraba en Viterbo, a 16 kilómetros de Montefiascón, conquistada por su tío Lope Martínez de Luna, parece ser que también conocido como Lope Fernández de Luna, Arzobispo de Zaragoza en el período 1351 - 1380 en que muere quedando el Arzobispado sin cubrir durante 3 años, donde se asienta y asiste a principios de 1355 a la Coronacíon en Roma del Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos IV de Luxemburgo o también Carlos I de Bohemia, uniéndose después con Galeotto Malatesta, contra tiranos y tiranuelos municipales de Faenza, Forli, Forlimpopoli, Cesena, etc.
Entretanto el papa Clemente VI había fallecido en Aviñón en 1352, siendo elegido sucesor Inocencio VI, quien decidió enviar a Italia al extribuno romano Cola di Rienzo que se encontraba prisionero en Aviñón condenado a muerte, con la idea de que prestara ayuda al cardenal Albornoz. Sin embargo la actuación en Roma de Rienzo provocó un motín en el que fue asesinado.
Tras la revuelta de Cola di Rienzo, reinstauró en la ciudad de Roma el tradicional gobierno en el que dos cónsules, elegidos entre las familias nobles de la ciudad, ostentaban el poder. Asegurada la situación en la ciudad dedicó su atención a la recuperación de las restantes ciudades y territorios italianos, logrando entre 1356 y 1357 la recuperación de casi todos los Estados Pontificios.