martes, 6 de enero de 2026

Álvarez de Albornoz Luna Gil ★(Es Tu Tío Abuelo Número 18),†CARDENAL†★ Ref: CA-1310 |•••► #ESPAÑA 🏆🇪🇸★ #Genealogía #Genealogy


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 (Es Tu Tío Abuelo Número 18)-is your 18th great uncle de: Carlos Juan Felipe Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Alamo →Gil Álvarez de Albornoz, Cardenal is your 18th great uncle.


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🌿 Genealogía ascendente hasta el Cardenal Gil Álvarez de Albornoz

(Gil Álvarez de Albornoz es tu tío 18º abuelo)

Línea directa desde ti hasta su hermano Álvar García de Albornoz Luna


(1) Carlos Juan Felipe Antonio Vicente de la Cruz Urdaneta Álamo

(2) Dr. Enrique Jorge Urdaneta Lecuna (tu padre)

(3) Dr. Carlos Urdaneta Carrillo (su padre)

(4) Dr. Enrique Urdaneta Maya (su padre)

(5) Josefa Alcira Maya de la Torre y Rodríguez (su madre)

(6) María Vicenta Rodríguez Uzcátegui (su madre)

(7) María Celsa Uzcátegui Rincón (su madre)

(8) Sancho Antonio de Uzcátegui Briceño (su padre)

(9) Jacobo de Uzcátegui Bohorques (su padre)

(10) Luisa Jimeno de Bohorques Dávila (su madre)

(11) Juan Jimeno de Bohórquez (su padre)

(12) Luisa Velásquez de Velasco (su madre)

(13) Juan Velásquez de Velasco y Montalvo, gobernador de La Grita (su padre)

(14) Capitán Ortún Velázquez de Velasco (su padre)

(15) María de Velasco y Guevara (su madre)

(16) Arnao de Velasco y Carrillo Mendoza (su padre)

(17) Leonor Carrillo y Mendoza Laso de la Vega, señora de Cervera y Pernía (su madre)

(18) Álvaro Carrillo de Albornoz, señor de Ocentejo y Cañamares (su padre)

(19) Urraca Álvarez de Albornoz y Rodríguez, señora de Portilla (su madre)

(20) Álvar García de Albornoz Luna (su padre)

(21) Gil Álvarez de Albornoz, cardenal — hermano del nº 20


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Gil Álvarez de Albornoz (1310–1367), cardenal y restaurador de los Estados Pontificios, es tu tío 18º abuelo por línea directa ascendente a través de su hermano Álvar García de Albornoz Luna.




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(Linea Paterna) ( Orden Sousa Stradonitz)

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Gil Álvarez de Albornoz, Cardenal is your 18th great uncle. of

→(1) Carlos Juan Felipe Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Alamo N°1

→(2)  Dr Enrique Jorge Urdaneta Lecuna (your father)  N°2

→(3) Dr Carlos Urdaneta Carrillo (his father)  N°4

→(4) Dr Enrique Urdaneta Maya (his father)  N°8

→(5) Josefa Alcira Maya de la Torre y Rodríguez (his mother)  N°17

→(6) María Vicenta Rodríguez Uzcátegui (her mother)  N°35

→(7) María Celsa Uzcátegui Rincón (her mother)  N°71

→(8) Sancho Antonio de Uzcátegui Briceño (her father)  N°142

→(9) Jacobo de Uzcátegui Bohorques (his father)  N°284

→(10) Luisa Jimeno de Bohorques Dávila (his mother)  N°569

→(11) Juan Jimeno de Bohórquez (her father)  N°1138

→(12) Luisa Velásquez de Velasco (his mother)  N°2277

→(13) Juan Velásquez de Velasco y Montalvo, Gobernador de La Grita (her father)  N°4554

→(14) Capitán Ortún Velázquez de Velasco (his father)  N°9108

→(15) María de Velasco y Guevara (his mother)  N°18217

→(16) Arnao de Velasco y Carrillo Mendoza (her father)  N°36434

→(17) Leonor Carrillo y Mendoza Laso de la Vega, Señora de Cervera y Pernia (his mother)  N°72869

→(18) Álvaro Carrillo de Albornoz, señor de Ocentejo y Cañamares (her father)  N°145738

→(19) Urraca Álvarez de Albornoz y Rodriguez, señora de Portilla (his mother)  N°291477

→(20) Alvar Garcia de Albornoz Luna (her father)  N°582954

→(21) Gil Álvarez de Albornoz, Cardenal (his brother) 

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→(22) Sousa Stradonitz Realizado por: Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Alamo, MDIG)


 

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Gil Álvarez de Albornoz (1310–1367)

Cardenal, estadista y restaurador de los Estados Pontificios

Nombre: Gil Álvarez de Albornoz Título: Cardenal de la Iglesia Católica Género: Masculino

Nacimiento

Año: 1310 Lugar: Carrascosa del Campo, Cuenca, Castilla-La Mancha, España

Fallecimiento

Fecha: 24 de agosto de 1367 (56–57 años) Lugar: Viterbo, Lazio, Italia


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Administrado en Vengen por

Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Álamo, MD.IG.
Presidente
Academia Venezolana de Genealogía (AVEGEN)

Fecha: 09/01/2026

Sitio web: http://www.avegen.org
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Registo genealógico añadido en Geni por: Pablo Romero (12 de abril de 2009) 

Administrado en Geni por: Pablo Romero e I. Vásquez Alburez


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 Historia


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Aquí tienes, CARLOS, una versión mejorada, clara y elegante en español, perfecta para tu blog genealógico o para una ficha biográfica formal. Mantengo el sentido original, pero ahora suena más completo y profesional.


Familia Inmediata

Padre:
Garci Álvarez de Albornoz (IV) – Señor de la casa de Albornoz y figura destacada de la nobleza castellana.

Madre:
Teresa Martínez de Luna – Miembro del poderoso linaje aragonés de los Luna.

Hermanos:
Álvar García de Albornoz y Luna – Primogénito del linaje y figura clave en las alianzas familiares.
Fernán Gómez de Albornoz – Miembro notable de la familia, vinculado a la administración y a la vida cortesana.
Jimeno Álvarez de Albornoz – Arzobispo y destacado eclesiástico, continuador del peso espiritual del linaje.


Perfecto, CARLOS. Aquí tienes una versión ampliada, elegante y biográfica de la familia inmediata del Cardenal Gil Álvarez de Albornoz, escrita con rigor histórico y un tono narrativo que encaja muy bien con tu blog genealógico.


Familia Inmediata de Gil Álvarez de Albornoz

Un linaje de poder, espiritualidad y servicio a la Corona

Padre: Garci Álvarez de Albornoz (IV)

Señor de la casa de Albornoz, perteneciente a uno de los linajes más antiguos y respetados de Castilla. Su figura representa la solidez política y militar de la nobleza castellana del siglo XIV. Bajo su autoridad se consolidaron alianzas con familias de gran influencia, lo que permitió a sus hijos ocupar posiciones destacadas en la Iglesia y en la corte.

Madre: Teresa Martínez de Luna

Miembro del poderoso linaje aragonés de los Luna, una familia estrechamente vinculada al alto clero y a la nobleza del Reino de Aragón. Su ascendencia aportó prestigio, conexiones políticas y una tradición de servicio eclesiástico que marcaría profundamente la vocación de varios de sus hijos, incluido Gil.


Hermanos

Álvar García de Albornoz y Luna (primogénito)

Heredero del linaje y figura clave en la proyección política de la familia. Su papel en la corte castellana fue decisivo, especialmente en las negociaciones matrimoniales con la casa de Borbón, que llevaron al enlace entre Blanca de Borbón y Pedro I de Castilla. Su influencia reforzó la presencia de los Albornoz en la diplomacia internacional. Es mi Bisabuelo n°17 por mi lado Paterno, (Carlos Juan Felipe Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Alamo.

Fernán Gómez de Albornoz

Miembro destacado de la familia, vinculado a la administración y a la vida cortesana. Su trayectoria refleja la versatilidad del linaje, capaz de ocupar tanto cargos militares como responsabilidades civiles. Representa la rama más pragmática y política de los Albornoz.

Jimeno Álvarez de Albornoz

Arzobispo y figura eclesiástica de gran relevancia. Su carrera dentro de la Iglesia complementa la de su hermano Gil, mostrando cómo el linaje combinó poder espiritual y político. Su presencia en altos cargos eclesiásticos consolidó la influencia religiosa de la familia en Castilla y Aragón.




Biografía  del Cardenal Gil Álvarez de Albornoz

Cardenal, estadista y una de las figuras políticas más influyentes del siglo XIV, Gil Álvarez de Albornoz nació en Cuenca y murió en Viterbo.

Pertenecía a una familia de alta nobleza. Su padre, don García Álvarez de Albornoz, descendía del rey Alfonso V de León; su madre, Teresa de Luna, procedía de la Casa Real de Aragón. Esta doble herencia lo situó desde joven en el corazón de las grandes redes de poder peninsulares.

Realizó sus estudios en la Escuela de Toulouse, donde destacó por su inteligencia y por una temprana valentía caballeresca. Estas cualidades llamaron la atención del rey Alfonso XI de Castilla, quien lo nombró capellán de corte, consejero de Estado, abanderado real y, en 1337, arzobispo de Toledo, primado de España. Su actividad pastoral quedó reflejada en los concilios provinciales que presidió en 1339 y 1347.

En 1340, a petición del rey, participó en la campaña contra los benimerines en el norte de África. Acompañó a Alfonso XI en diversos combates en la península, salvándole la vida en el sitio de Tarifa y contribuyendo de manera decisiva a la toma de Algeciras en 1344.

La llegada al trono de Pedro I de Castilla, llamado “el Cruel”, marcó un giro dramático. Albornoz censuró abiertamente la vida desordenada del monarca, lo que provocó la ira real y lo obligó a huir de España. Se refugió en Aviñón, donde el papa Clemente VI, conocedor de su valía, lo acogió con distinción y lo creó cardenal en 1350. Al recibir la púrpura, renunció a la sede de Toledo, alegando que mantenerla mientras vivía lejos de ella sería actuar como el propio Pedro I, que convivía con doña María de Padilla estando viva su esposa legítima, doña Blanca.

El papa Inocencio VI, empeñado en restaurar el poder temporal de los Estados Pontificios, nombró a Albornoz jefe militar y político de los mismos. Con un ejército formado por alemanes, húngaros y franceses, emprendió una campaña extraordinaria que reconquistó una por una todas las ciudades del patrimonio pontificio. Su prestigio fue tal que en muchas regiones se le llamó “Padre de la Iglesia”. Solo Forlì resistió su autoridad, y cuando el papa lo llamó a Aviñón para sustituirlo por el abad de Cluny, Androni de la Roche, la mala gestión de este último obligó a enviar nuevamente a Albornoz a Italia.

A la muerte de Inocencio VI, su elección como papa parecía casi segura, pero rehusó presentarse al cónclave. Bajo el pontificado de Urbano V, continuó como legado en Italia. En esta etapa se distinguió por:

  • derrotar por completo a los Visconti de Milán, enemigos tradicionales del papado;
  • promulgar las célebres Constituciones Egidianas, base jurídica de los Estados Pontificios durante siglos;
  • forjar una amplia alianza defensiva y ofensiva entre el papa, el emperador, la reina de Nápoles, varios señores italianos y las repúblicas de Siena y Perugia contra el poder milanés.

Entre sus obras perdurables destaca la fundación del Colegio Español de Bolonia, institución clave para la formación de juristas y eclesiásticos hispanos durante siglos.

Tras su muerte, sus restos fueron trasladados solemnemente a la Catedral de Toledo, donde reposan en la Capilla de San Ildefonso, panteón que él mismo había mandado construir.


Si quieres, CARLOS, puedo preparar:

  • una versión más breve para enciclopedia,
  • una versión literaria para abrir un capítulo,
  • o una versión didáctica para tus estudiantes.

Tú eliges el tono y seguimos afinando tu obra.




Alfonso V, Rey de León

d. 1028 Vermudo II, Rey de León

d. 999 Ordoño I., Rey de León

d. 956 


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¿Quién fue Gil de Albornoz?

Gil Álvarez Carrillo de Albornoz (ca. 1310–1367) fue un cardenal, diplomático, militar y gran reformador de la Iglesia en el siglo XIV. Nació en una familia noble castellana y destacó muy pronto por su formación, su capacidad política y su talento como estratega. Fue arzobispo de Toledo y uno de los hombres más influyentes de su tiempo.


🌟 ¿Qué hizo Gil de Albornoz?

Su papel más decisivo fue en Italia, durante el periodo del Papado de Aviñón, cuando los papas vivían fuera de Roma y los Estados Pontificios estaban dominados por familias locales que actuaban como señores independientes.


Sus principales logros fueron:

1. Restauró la autoridad del papa en Italia

El papa Inocencio VI lo envió como Legado Pontificio (1353–1357) para recuperar los territorios rebeldes.

Albornoz logró someter a las familias que habían usurpado el poder y reintegró los Estados Pontificios bajo control papal.


2. Reconquistó ciudades clave

Recuperó Bolonia, una de las ciudades más importantes, y reorganizó el Patrimonio de San Pedro.


3. Construyó una red de fortalezas

Mandó edificar y restaurar castillos estratégicos para asegurar el dominio papal.

Estas fortalezas quedaron bajo su control directo y garantizaron la estabilidad de la región.


4. Fue un gran legislador

Redactó las Constituciones Aegidianae, un conjunto de leyes que reorganizaron los Estados Pontificios y permanecieron vigentes durante siglos.


5. Hizo posible el regreso del papa a Roma

Gracias a su labor militar y política, el papa Gregorio XI pudo regresar definitivamente a Roma en 1376.

Por eso, Albornoz es recordado como el artífice del retorno del papado a la Ciudad Eterna.

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Sanchia de León was the daughter of Alfonso V, Rey de León.1 She married Fernando I, Rey de Castilla y León, son of Sancho III, Rey de Navarre and Munia Elvira de Castilla, in 1033.1 She died in 1067.1 


Family Fernando I, Rey de Castilla y León d. 1065 

Children Garcias, Rey de Galice d. 10951 

Sancho II, Rey de Castilla y León d. 10721 

Alfonso VI, Rey de Castilla y León+ b. 1039, d. 30 Jun 11091  

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Aquí tienes, CARLOS, una versión en español completamente mejorada, elegante, rigurosa y fluida, fiel al contenido original pero escrita con claridad historiográfica y un castellano impecable. Está lista para usar en tu blog, en un libro o en una entrada académica.


Álvarez Carrillo Gil de Albornoz

Cardenal, general y estadista de extraordinaria relevancia, nació hacia 1310 en Cuenca, en la Castilla Nueva, y murió el 23 de agosto de 1367 en el castillo de Bonriposo, cerca de Viterbo, en Italia. Su padre, don García Álvarez de Albornoz, descendía del rey Alfonso V de León; su madre, Teresa de Luna, pertenecía a la Casa Real de Aragón. Esta doble ascendencia lo situó desde joven en el corazón de la alta nobleza peninsular.

Tras estudiar Derecho en Toulouse, inició una rápida carrera eclesiástica: fue limosnero real, luego arzdeán de Calatrava, y finalmente, el 13 de mayo de 1338, nombrado arzobispo de Toledo, primado de España.

En 1340 acompañó al rey Alfonso XI en su campaña contra los benimerines. Ese mismo año salvó la vida del monarca en la batalla del río Salado (30 de octubre de 1340) y participó activamente en el sitio de Algeciras (1344). Como arzobispo celebró dos sínodos de reforma: uno en Toledo (mayo de 1339) y otro en Alcalá (abril de 1347).

A la muerte de Alfonso XI en 1350, subió al trono su hijo Pedro I “el Cruel”, a quien Albornoz reprendió en varias ocasiones por su conducta violenta y licenciosa. El rey, irritado, llegó a odiarlo mortalmente y a perseguir su vida. El arzobispo se vio obligado a huir de Castilla y refugiarse en la corte pontificia de Aviñón, donde el papa Clemente VI lo recibió con benevolencia y lo creó cardenal presbítero de San Clemente el 17 de diciembre de 1350. Al recibir la púrpura, Albornoz renunció a la sede toledana.

Dos años y medio más tarde, el papa Inocencio VI le confió la restauración de la autoridad pontificia en los territorios eclesiásticos de Italia. La bula que lo nombraba legado y vicario general de los Estados Pontificios, con poderes extraordinarios, fue expedida el 30 de junio de 1353. Durante el exilio de los papas en Aviñón, gran parte de Italia se había emancipado de hecho del control pontificio.

El intrépido cardenal partió hacia Italia en el otoño de 1353 al frente de un pequeño ejército de mercenarios. Tras obtener el apoyo del influyente arzobispo Giovanni Visconti de Milán y de las ciudades de Pisa, Florencia y Siena, inició operaciones militares contra Giovanni di Vico, prefecto de Roma, señor de Viterbo y usurpador de amplios territorios papales. Di Vico fue derrotado en la batalla de Orvieto (10 de marzo de 1354). El 5 de junio se firmó un tratado en Montefiascone, y el prefecto se sometió al cardenal en Orvieto. Para asegurar su fidelidad futura, Albornoz lo nombró gobernador de Corneto por doce años.

Aunque Inocencio VI consideró demasiado indulgentes los términos del acuerdo, Albornoz defendió su prudencia como necesaria para el éxito final. El papa había enviado también a Italia al célebre tribuno Cola di Rienzi, para que el cardenal lo utilizara según su criterio. Albornoz desconfiaba del visionario Rienzi y lo mantuvo un tiempo en Perugia; pero, ante las insistentes peticiones de los romanos y del propio Rienzi, lo nombró senador de Roma, en sustitución de Guido dell’Isola, incapaz de contener a la nobleza local.

El 1 de agosto de 1354, Rienzi entró en Roma y fue recibido como libertador. Sin embargo, su crueldad, sus impuestos opresivos y sus fastuosas celebraciones lo hicieron pronto detestado. En un tumulto popular, el 8 de octubre de 1354, fue asesinado por la multitud. Tras su caída, Albornoz restableció el orden en Roma.


Perfecto, CARLOS. Continúo con la segunda parte del texto, manteniendo el mismo nivel de calidad, elegancia y rigor histórico que en la primera. Cuando terminemos, tendrás una biografía completa, cohesionada y digna de publicación.


(Continuación) Álvarez Carrillo Gil de Albornoz — Biografía mejorada en español

La sumisión de Giovanni di Vico permitió el retorno efectivo de los Estados Pontificios —en su sentido estricto— y del Ducado de Spoleto a la autoridad papal. Albornoz dirigió entonces su atención a la pacificación de las Marcas y de la Romaña. Tras restituir en sus dominios a Gentile da Mogliano (Fermo) y a Ridolfo da Varano (Camerino), inició operaciones militares contra los poderosos Malatesta de Rímini. Estos, a su vez, se aliaron con su enemigo común, Francesco degli Ordelaffi, usurpador de gran parte de la Romaña, y lograron atraer a su causa al voluble Gentile da Mogliano.

Ridolfo da Varano, a quien el cardenal había confiado el mando supremo del ejército pontificio, obtuvo una victoria decisiva sobre Galeotto Malatesta cerca de Paterno. El 2 de junio de 1355 se firmó un tratado con los Malatesta, aprobado por Inocencio VI el 20 de junio. Desde entonces, los Malatesta se convirtieron en aliados fieles del papado.

Su sometimiento fue seguido por el de Montefeltro, lo que devolvió a la obediencia pontificia los distritos de Urbino y Cagli. Poco después se rindieron Sinigaglia, Ancona, y los señores de Rávena y Cervia, Bernardino y Guido da Polenta. A finales de 1355, Albornoz fue nombrado obispo de Sabina.

Persistían, sin embargo, focos de resistencia: Giovanni y Riniero Manfredi (Faenza) y, sobre todo, Francesco degli Ordelaffi y su célebre esposa, la combativa Marzia. En 1356, por orden del papa, se predicó una cruzada contra ellos. Los Manfredi entregaron Faenza el 10 de noviembre de 1356, pero Ordelaffi continuó resistiendo.

Agotado y deseoso de retirarse, Albornoz pidió repetidamente ser relevado. Una vez sometidos casi todos los usurpadores —excepto Ordelaffi—, el papa accedió y envió a Androin de la Roche, abad de Cluny, para sustituirlo. Antes de partir, el cardenal reunió a los vicarios pontificios los días 29, 30 de abril y 1 de mayo de 1357, y promulgó sus célebres Constituciones de la Santa Madre Iglesia, conocidas como Constituciones Egidianas, que organizaron jurídicamente los Estados Pontificios durante siglos.

Los vicarios le suplicaron que permaneciera en Italia hasta septiembre, y él aceptó. Reanudó entonces la campaña contra Ordelaffi: tomó Cesena el 21 de junio y Bertinoro el 25 de julio. Cuando partió hacia Aviñón en septiembre, Ordelaffi aún conservaba Forlì y algunas fortalezas menores.

El 23 de octubre de 1357, Albornoz llegó a Aviñón, donde fue recibido con honores y proclamado Pater Ecclesiae.


Regreso a Italia y victoria final

Su estancia en Aviñón fue breve. El abad de Cluny carecía de la capacidad militar necesaria para enfrentarse a Ordelaffi, y nuevas intrigas en los Estados Pontificios exigían el regreso del cardenal. En diciembre de 1358, el papa le ordenó volver a Italia.

Albornoz frustró los intentos de Ordelaffi de contratar a la Gran Compañía del condotiero Lando, asegurando él mismo sus servicios. Finalmente, Ordelaffi se rindió, y el 4 de julio de 1359 el cardenal tomó posesión de Forlì. Le permitió, sin embargo, gobernar como vicario pontificio en Forlimpopoli y Castrocaro.

En Roma, durante su ausencia, el pueblo había establecido un gobierno de siete magistrados (septemviri) junto al senador. Albornoz, prudente, aceptó el nuevo sistema, reservando para el papa el nombramiento del senador.

Con la excepción de Bolonia, todo el territorio pontificio reconocía ya la soberanía papal. Bolonia estaba en manos de Giovanni d’Ollegio, enfrentado a Bernabò Visconti de Milán. Incapaz de resistir al poderoso milanés, d’Ollegio entregó la ciudad al cardenal. Albornoz intentó sin éxito llegar a un acuerdo con Bernabò.

En 1362 murió Inocencio VI. Albornoz rechazó la tiara, que le fue ofrecida, y fue elegido papa Urbano V. Bajo su pontificado, el cardenal continuó la guerra contra Bernabò, cuyo poder impedía la cruzada que Urbano deseaba emprender contra los turcos. En abril de 1363, Albornoz obtuvo una victoria en Salaruolo, cerca de Módena. La derrota definitiva de Bernabò parecía inminente, pero la obsesión del papa por la cruzada lo llevó a firmar una paz apresurada el 13 de marzo de 1364, muy favorable al milanés, que recibió 500.000 florines de oro a cambio de Bolonia.


Últimos años, muerte y legado

Albornoz había cumplido la misión que le confiara Inocencio VI: restaurar por completo la autoridad pontificia en Italia y hacer posible el regreso del papa a Roma. Sin embargo, no recibió inicialmente el reconocimiento merecido. Urbano V dio crédito a acusaciones infundadas de malversación y retiró al cardenal la administración temporal de la Romaña, entregándola al obispo de Rávena. Albornoz pidió entonces ser relevado y envió al papa una carta detallando su gestión. Urbano reconoció su error y le expresó su gratitud.

En 1367, Urbano V regresó a Roma. Albornoz lo recibió en Viterbo, pero murió poco antes de que el papa entrara en la ciudad. Según su deseo, fue enterrado en la iglesia de San Francisco de Asís, aunque sus restos fueron trasladados cuatro años después a Toledo.

Sus Constituciones Egidianas, impresas en Jesi en 1473, fueron uno de los primeros libros publicados en Italia y permanecieron vigentes hasta 1816. También compiló el Codex legationis Cardinalis Egidii Albornotii, que recoge los documentos relativos a la restauración de los Estados Pontificios.

En su testamento (29 de septiembre de 1364) dispuso la fundación del Colegio Español de San Clemente de Bolonia (Collegium Albornotianum), con 24 estudiantes españoles y 2 capellanes. Según Rashdall, fue el primer colegio continental comparable a los de Oxford y Cambridge, y modelo de muchas instituciones posteriores en Italia y España. El Colegio sigue activo en su sede histórica, en un magnífico edificio del siglo XVI, bajo tutela del Estado español.






Aquí tienes una versión narrativa, fluida y elegante en inglés, manteniendo el rigor histórico pero con un tono más literario y continuo. No añadí información nueva; solo transformé el estilo para que lea como una narración histórica bien hilada.


Narrative Version in English

The submission of Giovanni di Vico marked the restoration of the Papal States—at least in their narrower sense—and the Duchy of Spoleto to papal authority. With this victory secured, Cardinal Albornoz turned his attention to reinstating Gentile da Mogliano of Fermo and Ridolfo da Varano of Camerino. Soon after, he launched a new military campaign, this time against the powerful Malatesta lords of Rimini.

The Malatestas, threatened by the cardinal’s advance, forged an alliance with their old enemy, Francesco degli Ordelaffi, who had seized much of the Romagna. They even managed to win over the unreliable Gentile da Mogliano. Yet fortune favored Albornoz: Ridolfo da Varano, whom the cardinal had appointed commander-in‑chief of the papal army, won a decisive victory over Galeotto de’ Malatesta near Paterno. On 2 June 1355, a treaty was concluded with the Malatestas and approved by Pope Innocent VI later that month. From that moment on, the Malatestas became loyal allies of the papacy.

Their submission was soon followed by that of the Montefeltro, bringing Urbino and Cagli under papal control. Shortly afterward, Sinigaglia, Ancona, and the Polenta brothers—Bernardino and Guido, lords of Ravenna and Cervia—also yielded to the cardinal. By the end of 1355, Albornoz had been appointed Bishop of Sabina.

Yet resistance persisted. Giovanni and Riniero de’ Manfredi of Faenza, along with Francesco degli Ordelaffi, refused to submit. In 1356 the pope ordered a crusade against them. The Manfredi surrendered Faenza on 10 November, but Ordelaffi and his formidable wife, Marzia, continued to defy papal forces.

Albornoz, weary and repeatedly requesting to be recalled to Avignon, finally received permission to withdraw once all the usurpers—save Ordelaffi—had been subdued. Before departing, he convened the vicars of the papal territories from 29 April to 1 May 1357. During this assembly he issued his celebrated Constitutiones Sanctae Matris Ecclesiae, later known as the Egidian Constitutions. When he announced his intention to return to Avignon, the vicars implored him to remain until September. Reluctantly, he agreed and resumed his campaign against Ordelaffi. Cesena fell on 21 June, and Bertinoro on 25 July.

When Albornoz finally departed for Avignon in September, Ordelaffi still held Forlì and a few remaining strongholds. The cardinal reached Avignon on 23 October, where he was received with great honor and hailed as Pater Ecclesiae.


Albornoz’s stay in Avignon was brief. His successor, the Abbot of Cluny, lacked the military skill to confront the seasoned Ordelaffi. Meanwhile, Giovanni di Vico was again stirring unrest in the Papal States, and new disturbances in Rome demanded Albornoz’s return. In December 1358, the pope ordered him back to Italy.

He immediately resumed operations against Ordelaffi, thwarting the latter’s attempt to hire the mercenary Lando and his Grand Company by securing Lando’s loyalty for himself. Ordelaffi was eventually forced to surrender, and on 4 July 1359 Albornoz entered Forlì in triumph. He allowed Ordelaffi to retain authority as papal vicar over Forlimpopoli and Castrocaro.

In Rome, during the cardinal’s absence, the people had established a council of septemviri to govern alongside the senator. Judging it unwise to oppose the popular will, Albornoz accepted the arrangement while reserving the appointment of the senator for the pope. Except for Bologna, the entire papal territory now acknowledged papal sovereignty once more.

Bologna, however, was held by Giovanni d’Ollegio, who was embroiled in conflict with Bernabò Visconti of Milan. Unable to withstand Bernabò’s power, d’Ollegio surrendered the city to Albornoz. The cardinal attempted to negotiate with Bernabò, but without success.

In the meantime, Pope Innocent VI died on 12 September 1362. Albornoz refused the papal tiara, and Urban V was elected. Under the new pope, Albornoz continued his struggle against Bernabò, whose obstinacy threatened Urban’s plans for a crusade against the Turks. When all other measures failed, the pope proclaimed a crusade against Bernabò in the spring of 1363. Albornoz won a victory at Salaruolo near Modena in April, and Bernabò’s defeat seemed imminent.

Yet Urban V, consumed by his desire to launch the crusade against the Turks, hastily concluded peace on 13 March 1364. The terms were astonishingly favorable to Bernabò, who received 500,000 gold florins in exchange for relinquishing Bologna.


With this, Albornoz had completed the monumental task entrusted to him by Innocent VI: the full restoration of papal authority throughout the pontifical territories, making possible the pope’s eventual return to Rome. But instead of gratitude, he faced accusations. Urban V believed the slander of Albornoz’s enemies, who claimed he had misused papal funds. The administration of the Romagna was taken from him and given to the Bishop of Ravenna.

Deeply wounded, Albornoz requested to be recalled and wrote a detailed defense of his conduct. The pope soon realized his error and acknowledged the cardinal’s immense service to the Church.

In 1367 Urban V returned to Rome. Albornoz welcomed him at Viterbo, but died before the pope reached the city. According to his wishes, he was buried in the church of St. Francis at Assisi; four years later, his remains were transferred to Toledo.

His Egidian Constitutions became one of the earliest printed books in Italy (Jesi, 1473) and remained in force until 1816. He also compiled the Codex legationis Cardinalis Egidii Albornotii, a collection of documents concerning the restoration of papal authority. In his will of 29 September 1364, he founded the Spanish College of St. Clement in Bologna (Collegium Albornotianum), intended for twenty‑four Spanish students and two chaplains.

According to Rashdall, writing in The History of Universities (Oxford, 1895), it was the first continental college comparable in scale to those of the English universities and became the model for many institutions in Italy and Spain. It still stands on its original site, housed in splendid sixteenth‑century buildings, and remains under the patronage of the Spanish government, which sends candidates for the diplomatic service to study there.


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Versión mejorada del texto

Gil Álvarez de Albornoz

Egidio Álvarez de Albornoz y Luna, conocido también como Gil de Albornoz o, de forma errónea en la tradición posterior, Gil Carrillo de Albornoz (Carrascosa del Campo, 1310 – Viterbo, 24 de agosto de 1367), fue arzobispo de Toledo entre 1338 y 1350 y cardenal de la Iglesia Católica desde ese mismo año. El uso del apellido “Carrillo de Albornoz” para referirse a él es fruto de confusiones genealógicas acumuladas durante siglos, sin fundamento documental sólido.


Biografía

Arzobispo de Toledo

Formado en Derecho en la Universidad de Toulouse, inició su carrera eclesiástica como archidiácono de Calatrava. En 1338, con apenas 28 años, fue nombrado arzobispo de Toledo. Desde esta posición desempeñó un papel decisivo como consejero político y financiero de Alfonso XI de Castilla, contribuyendo con los recursos del arzobispado a las campañas contra los benimerines que culminaron en la conquista de Algeciras y Tarifa.

Su relación con el monarca fue estrecha, y no consta que se opusiera abiertamente a la influencia de Leonor de Guzmán, favorita del rey y madre de Enrique II. El 13 de mayo de 1338, la Cancillería Pontificia de Aviñón confirmó su nombramiento como arzobispo, destacando sus títulos: diácono, arcediano de la Orden de Calatrava, capellán pontificio y doctor en Decretales.

En 1341 aparece en la Corte de Burgos como canciller, arzobispo y legado pontificio de la cruzada europea en Algeciras. Ese mismo año intervino en la reorganización eclesiástica y civil de Alcalá la Real (entonces Alcalá de Benzayde), recién incorporada al patrimonio real tras su conquista.

Durante el cerco de Algeciras, Albornoz obtuvo importantes préstamos del rey de Francia, inmerso en su propio conflicto con Inglaterra, para sostener el esfuerzo militar castellano.


Exilio en Aviñón

La llegada al trono de Pedro I de Castilla en 1350 marcó un giro decisivo. Albornoz, cercano a Leonor de Guzmán y defensor de la autonomía eclesiástica frente al intervencionismo del nuevo rey, se vio obligado a exiliarse en Aviñón. Su oposición a la relación extramatrimonial de Pedro I con María de Padilla agravó aún más el conflicto.

En el ámbito familiar, su hermano mayor, Álvar García de Albornoz, había gestionado en Francia el matrimonio de Blanca de Borbón con Pedro I, unión que el rey castellano repudió rápidamente, en parte por la escasa dote aportada por la casa de Borbón.

En Aviñón, Albornoz fue recibido con afecto por el papa Clemente VI, quien en 1350 le otorgó el capelo cardenalicio con el título de San Clemente.


Primer legado en Italia

Su llegada a Aviñón coincidió con los preparativos de Clemente VI para restaurar y pacificar los Estados Pontificios, sumidos en rebeliones y gobiernos locales autónomos. La combinación de experiencia militar, formación jurídica y habilidad política convertía a Albornoz en el candidato ideal para encabezar la empresa.

El 17 de diciembre de 1350 fue creado cardenal de San Clemente, y el 30 de julio de 1353 fue nombrado legado papal y vicario general en Italia. Su misión principal era restablecer la autoridad pontificia y someter al prefecto de Roma, Giovanni di Vico. Tras derrotarlo en la batalla de Orvieto, ambos firmaron el Tratado de Montefiascone, mediante el cual di Vico reconocía la soberanía del papa.


Si quieres, continúo con la segunda parte (Constitutiones Aegidianae, segundo legado, colegios, restos, familia) y dejo todo el artículo completamente pulido y unificado. ¿Deseas que siga?


El 14 de julio de 1354 Gil entraba en Viterbo, a 16 kilómetros de Montefiascón, conquistada por su tío Lope Martínez de Luna, parece ser que también conocido como Lope Fernández de Luna, Arzobispo de Zaragoza en el período 1351 - 1380 en que muere quedando el Arzobispado sin cubrir durante 3 años, donde se asienta y asiste a principios de 1355 a la Coronacíon en Roma del Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos IV de Luxemburgo o también Carlos I de Bohemia, uniéndose después con Galeotto Malatesta, contra tiranos y tiranuelos municipales de Faenza, Forli, Forlimpopoli, Cesena, etc.


Entretanto el papa Clemente VI había fallecido en Aviñón en 1352, siendo elegido sucesor Inocencio VI, quien decidió enviar a Italia al extribuno romano Cola di Rienzo que se encontraba prisionero en Aviñón condenado a muerte, con la idea de que prestara ayuda al cardenal Albornoz. Sin embargo la actuación en Roma de Rienzo provocó un motín en el que fue asesinado.


Tras la revuelta de Cola di Rienzo, reinstauró en la ciudad de Roma el tradicional gobierno en el que dos cónsules, elegidos entre las familias nobles de la ciudad, ostentaban el poder. Asegurada la situación en la ciudad dedicó su atención a la recuperación de las restantes ciudades y territorios italianos, logrando entre 1356 y 1357 la recuperación de casi todos los Estados Pontificios.


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La Obra de Albornoz en sus Últimos Años: Reformas, Conflictos y Legado

I. La Situación en Toledo y la Crisis Castellana (1353–1362)

Tras la marcha de Gil Álvarez de Albornoz a Aviñón, el arzobispado de Toledo quedó en manos de Gonzalo de Aguilar, quien falleció poco después. Su sucesor fue Blas Fernández de Toledo (1353–1362), probablemente elegido con la influencia del propio Albornoz.

Durante este periodo, Castilla vivió una etapa marcada por la violencia política. Entre 1353 y 1362 se sucedieron crímenes, ejecuciones y purgas ordenadas por Pedro I de Castilla, en un clima de creciente inestabilidad. En este contexto ocurrieron dos muertes decisivas:

  • El supuesto asesinato de Blanca de Borbón, esposa legítima del rey, en Jerez de la Frontera, con apenas 25 años.
  • La muerte, también en 1362, de María de Padilla, su compañera y “esposa por palabra de presente”, madre de Alfonso, Constanza, Beatriz e Isabel.

Ambos hechos profundizaron la fractura entre Pedro I y su hermanastro Enrique de Trastámara, preludio de la guerra civil castellana.


II. La Sustitución de Albornoz en Italia (1357)

En 1357, mientras Albornoz dirigía la campaña para recuperar Forlì, recibió la noticia de que había sido reemplazado como legado papal por el abad de Cluny, Androin de la Roche, futuro cardenal. La decisión sorprendió al propio Albornoz, que había logrado avances significativos en la restauración del poder pontificio.


III. Las Constitutiones Aegidianae: La Gran Obra Jurídica (1357)

Antes de regresar a Aviñón, Albornoz convocó una asamblea de todos los vicarios de los territorios pontificios entre el 29 de abril y el 1 de mayo de 1357. En ella promulgó su obra más influyente:

Las Constitutiones Sanctae Matris Ecclesiae

Conocidas como Constitutiones Aegidianae, estas normas, inspiradas parcialmente en los Ordenamientos de Alcalá (1345), establecieron la estructura jurídica y administrativa de los Estados Pontificios durante siglos.

Sus principales disposiciones fueron:

  • División del territorio en cinco provincias:
    Campania y Marítima, Ducado de Spoleto, Marca de Ancona, Patrimonio de San Pedro y Romaña.
  • Cada provincia sería gobernada por un Rector nombrado por el Papa.
  • Cada Rector debía designar un Consejo de siete jueces, ninguno de los cuales podía ser natural de la provincia, para evitar corrupción y clientelismo.
  • El Rector nombraba también al jefe militar provincial, con la prohibición expresa de elegir a un pariente.

Estas constituciones rigieron jurídicamente hasta 1816 y no fueron abolidas formalmente hasta 1929.


IV. El Segundo Legado en Italia: La Restauración Final (1358–1364)

El gobierno del abad de Cluny resultó ineficaz, por lo que el 18 de septiembre de 1358 Albornoz fue restituido como legado. En los dos años siguientes logró una serie de victorias decisivas:

  • Conquista de Forlì.
  • Recuperación de Bolonia, sublevada contra Giovanni Visconti da Oleggio y tomada por el aragonés Francisco Blasco de Belvís (15 de marzo de 1359).
  • Entrada triunfal de Albornoz en Bolonia en octubre de 1359.

Para entonces, casi todos los territorios pontificios habían vuelto a la obediencia papal. En este periodo, figuras como Niccolò Spinelli di Giovinazzi se acercaron a la corte de Albornoz, facilitando contactos con Juana I de Nápoles.


V. La Muerte de Inocencio VI y las Tensiones con Urbano V (1362–1364)

La muerte de Inocencio VI en 1362 abrió un nuevo capítulo. Albornoz rechazó la tiara, y fue elegido Urbano V. Sin embargo, el nuevo papa volvió a sustituirlo por el abad de Cluny, enviándolo como legado a Nápoles.

El 6 de abril de 1363, las tropas de Albornoz derrotaron a los Visconti cerca de Faenza, aunque en la campaña murió su sobrino García de Albornoz.

El 14 de enero de 1364, Albornoz envió a Urbano V una carta que la tradición describe como “la más dura que jamás haya recibido un Pontífice”, reflejo de la tensión entre ambos.


VI. Diplomacia y Astucia en Nápoles

Tras la expulsión de los reyes de origen húngaro, Albornoz logró manejar con habilidad a la imprevisible Reina Juana I de Nápoles, recién casada en terceras nupcias con el exiliado Jaime de Mallorca.

En una célebre negociación, intercambió las reliquias de San Blas, destinadas por testamento a la Catedral de Cuenca, por las de Santa Lucía, que él conservó.


VII. Muerte y Fundación del Collegium Hispanicum (1367)

Gil Álvarez de Albornoz murió en Viterbo el 24 de agosto de 1367. En su testamento legó todos sus bienes para fundar en Bolonia el Collegium Hispanicum, destinado a formar a jóvenes españoles en la universidad más antigua de Europa. Su muerte dejó en Italia un equilibrio político frágil, pero su obra institucional perduró durante siglos.


VIII. Los Colegios de Albornoz: Una Visión Hispánica Antes de España

El Colegio de San Clemente de los Españoles, fundado por Albornoz, destaca por su carácter pionero: utilizó el término “hispanicus” siglos antes de que España existiera como entidad jurídico-política. Anticipó así la formación de las grandes naciones de la Cristiandad que se consolidarían en el Concilio de Constanza.

El edificio, iniciado en 1364 según los diseños del propio cardenal, conserva pinturas de artistas como:

  • Giuseppe Crespi “Lo Spagnolo”,
  • Federico Lippi de Dalmacia (B. Bencovich),
  • Giuseppe María Crespi,
  • Carlo Cignani, entre otros.

Los estatutos fundacionales fueron redactados por su sobrino Fernando Álvarez de Albornoz, y el colegio sigue cumpliendo su función original.

Además, Albornoz fundó el Real Colegio de España, construido entre 1365 y 1367.


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A continuación se nombran los personajes importantes egresados de sus colegios o fundaciones:


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Presencias destacadas vinculadas al Colegio Hispánico de Bolonia

Siglo XVI

Durante el Renacimiento, el Colegio contó con la atención o el paso de figuras de enorme relevancia intelectual. Entre ellas destacan:

  • Juan Luis Vives, descendiente de conversos y Maestro en Oxford, uno de los grandes humanistas europeos.
  • Antonio de Nebrija, primer gran gramático de la lengua castellana.
  • Rodrigo Fernández de Santaella, también de origen converso, considerado fundador de la Universidad de Sevilla.
  • Fortún García de Arteaga y Ercilla, padre del escritor Alonso de Ercilla y Zúñiga.
  • Juan Ginés de Sepúlveda, escritor proimperial, interlocutor de Hernando Colón en Bolonia y autor de una biografía de don Gil de Albornoz.

Siglo XVII

En el Barroco, el Colegio siguió siendo un punto de referencia para estudiosos y genealogistas:

  • Andrés Aviñón y Serveto, genealogista especializado en linajes aragoneses.
  • Baltasar Porreño (1565–1639), clérigo conquense y destacado biógrafo, autor de estudios sobre el cardenal Gil de Albornoz (1628), el cardenal Cisneros, Juan de Austria y recopilaciones de dichos de Felipe II y Felipe III.

Siglo XVIII

El siglo de la Ilustración aportó nuevas figuras de peso:

  • Francisco Pérez Bayer y Benicassim, erudito y anticuario.
  • José Moñino y Redondo, conde de Floridablanca, uno de los ministros más influyentes de su tiempo y firme partidario de la expulsión de los jesuitas.

En este contexto destaca también la figura del jesuita aragonés San José de Pignatelli, residente en su propia casa de Bolonia y canonizado en 1933. Perteneciente a una poderosa familia hispano‑italiana asentada en Zaragoza, fue uno de los opositores más constantes —aunque discretos— a ciertas corrientes ilustradas y a la aceptación de la disolución pontificia de la Compañía de Jesús en 1773. Su postura lo distanció de las ideas promovidas por los nuevos poderes del Báltico eslavo y de Polonia, representados por Federico II de Prusia (1712–1786) y Catalina II de Rusia (1729–1796).

Siglos XIX y XX

En la contemporaneidad, el Colegio siguió atrayendo a personalidades influyentes de la política, la cultura y el pensamiento español:

  • Álvaro de Figueroa y Torres, primer conde de Romanones, político central de la Restauración y antiguo colegial.
  • Íñigo de Arteaga y Falguera, XVIII duque del Infantado.
  • Manuel Bartolomé Cossío, pedagogo de la Institución Libre de Enseñanza.
  • Elías Díaz García, destacado pensador del constitucionalismo español.

También se vincularon:

  • Alejandro Lerroux, ministro republicano y financiador del Colegio durante la Segunda República.
  • Juan Beneyto Pérez, jurista e investigador de referencia.
  • José Antonio Giménez Arnau, figura de la primera posguerra, cercano a Serrano Súñer y al entorno diplomático de Galeazzo Ciano.
  • José María Stampa Braun, prestigioso penalista.
  • Manuel Fernández Álvarez, académico de la Historia.
  • Marino Barbero Santos, jurista extremeño.
  • Rinaldo Froldi, hispanista milanés.

Estas figuras representan solo una pequeña parte de los centenares de intelectuales, escritores y estudiosos españoles que, de una u otra manera, han gravitado en torno al Colegio Hispánico de Bolonia. También hubo, naturalmente, sectores tradicionalistas y conservadores menos citados por la historiografía universitaria.

Los trabajos recientes de Pascual Tamburri (Universidad Pública de Navarra), centrados en 29 colegiales que ocuparon cargos vinculados a Hispanoamérica en épocas colonial y poscolonial, abren nuevas líneas para futuras investigaciones y síntesis generales aún pendientes.


Familia

Gil Álvarez Carrillo de Albornoz no fue hijo primogénito de García Álvarez de Albornoz, fallecido el 18 de septiembre de 1329, cuarto señor de Albornoz (Cuenca), Uña, Valdemeca, Aldehuela, El Hoyo de Cuenca, Cañizares, Mezquitas y Valera.

Por línea materna, su madre Teresa de Luna y su tío Jimeno de Luna, arzobispo de Tarragona, eran hermanos de Pedro de Luna, ricohombre de Aragón, y de Juan de Luna.

Entre sus hermanos destacan:

  • Fernando Álvarez de Albornoz y de Luna, arzobispo de Sevilla (1371–1378), sucedido por Pedro Álvarez de Albornoz (1378–1390).
  • Fernán Gómez de Albornoz, militar, señor de Campo Robles y Pedraza, de Villoria (Salamanca), Merinos y Arcos; general de la Frontera de Requena (1337); comendador mayor de Montalbán (Teruel) y de Mestanza (Salamanca); trece de la Orden de Santiago.
    Acompañó en 1329 a su hermano primogénito Álvaro García de Albornoz “el Viejo” (†1374), opositor del infante don Juan Manuel.

En 1331, Fernán Gómez y Álvar García asistieron a la coronación de Alfonso XI y fueron armados caballeros de la Orden de la Banda. Fernán Gómez murió en 1352 durante el sitio de Algeciras.


Restos

El sepulcro de Gil de Albornoz se encuentra en la Capilla de San Ildefonso de la Catedral de Toledo. Una bula de Gregorio XI (21 de septiembre de 1371) concedió indulgencia plenaria a quienes colaboraran en el traslado de sus restos desde Italia. El cortejo, presidido por su sobrino Fernando Álvarez de Albornoz —arzobispo de Lisboa (1369–1371) y luego de Sevilla (1371–1378)—, llegó a Toledo en 1372 con la ayuda del rey Enrique II de Castilla.

El cardenal había ordenado la construcción de la capilla como panteón familiar, aunque no llegó a verla concluida. Su sepulcro se exhibe exento en el centro del recinto.








Predecesor:

Jimeno de Luna Arzobispo de Toledo

1338 – 1350 Sucesor:

Gonzalo de Aguilar 


 

 

  

 

  



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Agregado por: Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Alamo, MD.IG.


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Aquí tienes, CARLOS, un Contexto Histórico completo, elegante, narrativo y perfectamente organizado, que abarca toda la vida del cardenal Gil Álvarez de Albornoz (1310–1367). No solo ordeno y doy sentido a los hechos que me diste: también añado los elementos clave que faltaban para comprender el periodo —la Peste Negra, la Guerra de los Cien Años, la crisis bajomedieval, el Cisma de Occidente en preparación, la expansión de los condottieri, la política peninsular, y el papel de Aviñón—, siempre con rigor y sin inventar nada.

Este texto ya está listo para tu blog, tu dossier histórico, o incluso como introducción magistral a la biografía del cardenal.


CONTEXTO HISTÓRICO (1310–1367)

El mundo en tiempos del Cardenal Gil Álvarez de Albornoz

La vida de Gil Álvarez de Albornoz (1310–1367) transcurrió en uno de los periodos más convulsos y transformadores de la Edad Media. Europa vivía una profunda crisis política, militar, económica y espiritual que marcaría el final del orden medieval clásico y el surgimiento de nuevas formas de poder. Su trayectoria —desde arzobispo de Toledo hasta restaurador de los Estados Pontificios— solo puede comprenderse dentro de este escenario.


I. La Europa de 1310: un continente en transición

1310

  • Fernando IV de Castilla otorga la Carta Puebla de Garmendia de Iraurgi (hoy Azpeitia).
  • Nacen figuras clave del siglo XIV:
    • Casimiro III de Polonia, futuro gran reformador.
    • Guillaume Tirel, maestro cocinero francés.
    • Urbano V, futuro papa.
    • Gil Álvarez de Albornoz, futuro cardenal y estadista.
  • Muere Diego López V de Haro, señor de Vizcaya.

Contexto general del inicio del siglo XIV

Europa experimenta:

  • Crecimiento urbano y comercial.
  • Tensiones entre monarquías y nobleza.
  • Conflictos entre Papado e Imperio.
  • El Papado se traslada a Aviñón (1309), iniciando la llamada Cautividad de Babilonia.

II. 1320–1330: Rebeliones, cruzadas y nuevas potencias

1320

  • Declaración de Arbroath: Escocia reafirma su independencia frente a Inglaterra.
  • En Santiago de Compostela, tropas del arzobispo Berenguel de Landoira sofocan una revuelta.
  • Nacen:
    • Pedro I de Portugal.
    • John Hawkwood, futuro condottiero inglés al servicio de Italia.
  • Muere el poeta sufí Yunus Emre.

1330

  • Batalla de Velbazhd: Serbia se impone sobre Bulgaria, consolidando su expansión.
  • Alfonso XI impulsa la repoblación de Herrera de Pisuerga.
  • Primera mención documental de Benimodo (Valencia).
  • Se cumplen mil años del Imperio Bizantino.
  • Nacen:
    • Nicolas Flamel, figura legendaria de la alquimia.
    • Eduardo de Woodstock, el “Príncipe Negro”.

III. 1340–1350: La Guerra de los Cien Años y la Peste Negra

1340

  • Eduardo III de Inglaterra se proclama rey de Francia, detonando la Guerra de los Cien Años.
  • Batalla naval de Sluys: Inglaterra domina el Canal.
  • Petrarca recibe la corona de laurel en Roma.
  • Batalla del Salado: Alfonso XI derrota a los benimerines.
  • Primeros registros de partida doble en Génova.

1347–1351: La Peste Negra (añadido esencial)

La pandemia más devastadora de la historia medieval:

  • Mata entre un tercio y la mitad de la población europea.
  • Desestabiliza economías, ejércitos y estructuras políticas.
  • Aumenta el poder de mercenarios y condottieri.
  • Debilita a los Estados Pontificios, facilitando la misión posterior de Albornoz.

IV. 1350–1360: Crisis peninsular y restauración papal

1350

  • Fundación de Trinity Hall (Cambridge).
  • Una marea ciclónica destruye Gonsende (Países Bajos).
  • Carlos II de Navarra es coronado.
  • Nace Juan I de Aragón.
  • Muere Felipe VI de Francia.

España en 1350

  • Muere Alfonso XI.
  • Sube al trono Pedro I de Castilla, cuyo reinado estará marcado por:
    • Guerra civil con Enrique de Trastámara.
    • Ejecuciones políticas.
    • Tensiones con la nobleza y la Iglesia.
    • Conflictos con Albornoz, que se exilia a Aviñón.

V. 1360–1367: Guerras, terremotos y el final de una era

1360

  • Paz de Brétigny: Francia cede vastos territorios a Inglaterra.
  • Terremotos y tsunamis devastan Japón (Kii, Settsu, Owase, Hyogo).

1367

  • Batalla de Nájera: Pedro I derrota a Enrique de Trastámara con ayuda inglesa.
  • Nacen:
    • Ricardo II de Inglaterra.
    • Enrique IV de Inglaterra.
    • Diego Hurtado de Mendoza, futuro almirante.
  • Mueren:
    • Juan Ponce de León, ejecutado por Pedro I.
    • Egidio Boccanegra, almirante mayor.
    • Alonso Sánchez de Moscoso, obispo y arzobispo.
  • Gregorio XI sucede a Urbano V como papa.
  • Es el año central del sitio de Zamora (1369–1371).

VI. Acontecimientos esenciales que completan el periodo (añadidos recomendados)

1. Auge de los condottieri

Figuras como:

  • John Hawkwood,
  • Werner von Urslingen,
  • Conrado de Landau,
  • Lando d’Anguillara,

dominan la guerra en Italia. Su presencia explica la complejidad militar que enfrentó Albornoz.

2. Fragmentación de Italia

Italia estaba dividida entre:

  • Guelfos (pro‑papales)
  • Gibelinos (pro‑imperiales)
  • Señoríos locales (Visconti, Malatesta, Ordelaffi, Polenta, Montefeltro)

Este caos permitió a Albornoz reconstruir los Estados Pontificios.

3. La “Cautividad de Aviñón”

Desde 1309 hasta 1377:

  • Los papas residen en Aviñón.
  • Francia influye fuertemente en el papado.
  • La autoridad pontificia en Italia se desmorona.
  • La misión de Albornoz (1353–1367) es precisamente restaurar ese poder perdido.

4. Preludio del Cisma de Occidente (1378)

Aunque posterior a su muerte, Albornoz vive el ambiente que lo hará posible:

  • Tensiones entre cardenales franceses e italianos.
  • Crisis de legitimidad papal.
  • Dependencia del papado respecto a Francia.

VII. Síntesis final: El mundo que moldeó a Albornoz

Durante la vida del cardenal, Europa vivió:

  • La Guerra de los Cien Años.
  • La Peste Negra.
  • El auge de los condottieri.
  • La crisis del papado en Aviñón.
  • La guerra civil castellana.
  • La fragmentación política de Italia.
  • El renacer cultural del humanismo temprano (Petrarca, Cola di Rienzo).

En este escenario turbulento, Gil de Albornoz emergió como:

  • Reformador jurídico.
  • Estratega militar.
  • Restaurador del poder papal.
  • Fundador de instituciones educativas que perduran hasta hoy.




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Agregado por: Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Alamo, MD.IG.


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⚔️ Actividades militares de Gil de Albornoz

(en Castilla y en los Estados Pontificios)

🛡️ 1. Etapa castellana (con Alfonso XI)

Desde su posición eclesiástica —primero como arzobispo de Toledo— Gil de Albornoz participó activamente en las campañas militares del rey Alfonso XI.

Principales acciones militares

  • Batalla del Salado (1340)
    Participó en la campaña contra los benimerines y salvó la vida del rey Alfonso XI durante la batalla ACI Prensa.
  • Sitio de Algeciras (1344)
    Tomó parte en el largo asedio que culminó con la conquista de la ciudad ACI Prensa.
  • Acciones en Gibraltar (1350)
    Su biografía destaca su intervención en esta campaña, aunque Alfonso XI murió allí por la peste Biografias y Vidas .com.

Estas actuaciones muestran que, aunque era clérigo, ejerció funciones militares directas, algo común en altos prelados castellanos del siglo XIV.


🛡️ 2. Etapa italiana (Estados Pontificios)

Tras huir de Castilla por su conflicto con Pedro I, fue acogido en Aviñón y se convirtió en una figura militar clave del papado.

Nombramientos militares y políticos

  • 1350: Cardenal-presbítero de San Clemente ACI Prensa.
  • 1353: Legado y Vicario General de los Estados Pontificios, con poderes extraordinarios para restaurar la autoridad papal en Italia ACI Prensa.

Este cargo equivalía, en la práctica, a comandante supremo de las fuerzas pontificias.

Principales campañas

  • Campaña contra Giovanni di Vico (1353–1354)
    • Derrotó al Prefecto de Roma en la batalla de Orvieto (10 de marzo de 1354) ACI Prensa.
    • Impuso un tratado en Montefiascone (5 de junio de 1354) que obligó a la sumisión del enemigo ACI Prensa.
  • Reconquista de territorios pontificios
    Recuperó para el papado ciudades y regiones que estaban en manos de señores locales o comunas rebeldes.
    Gracias a su labor, los papas pudieron restablecer el control sobre Roma y, finalmente, regresar a la ciudad en 1367 Biografias y Vidas .com.

Su papel fue tan decisivo que la historiografía lo considera el gran restaurador de los Estados Pontificios en el siglo XIV.


🎖️ ¿Cuál fue su “rango” militar?

Aunque no tenía un rango militar en el sentido moderno, ejerció autoridad militar plena desde cargos eclesiásticos y políticos:

En Castilla

  • Arzobispo de Toledo (1338–1350)
    Como primado de España, tenía capacidad para movilizar tropas propias y apoyar al rey en campaña.

En los Estados Pontificios

  • Cardenal-presbítero de San Clemente (1350)
  • Legado pontificio y Vicario General (1353)
    → Este cargo lo convertía en jefe militar y político supremo de los territorios papales, con autoridad para dirigir ejércitos, negociar tratados y gobernar ciudades.

En la práctica, fue general en jefe de las fuerzas pontificias.




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