A continuación presento la información organizada y traducida al español, manteniendo el rigor genealógico y mejorando la legibilidad del linaje y los datos biográficos.
Parentesco: Cuarto Tío Abuelo
José María de Jesús Gabriel Joaquín Ignacio Ramón Guía de Santa Rita Monserrate Ibarra es el cuarto tío abuelo de Carlos Juan Felipe Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Álamo.
Línea Sucesoria (Rama Materna)
El camino genealógico desde el titular hasta su antepasado es el siguiente:
Carlos Juan Felipe Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Álamo (SS N°1)
Morella Álamo Borges (Madre) (SS N°3)
Belén Eloina Borges Ustáriz (Abuela materna) (SS N°7)
Belén de Jesús Ustáriz Lecuna (Bisabuela materna) (SS N°15)
Miguel María Ramón de Jesús Uztáriz y Monserrate (Trastatarabuelo) (SS N°30)
María de Guía de Jesús de Monserrate é Ibarra (Tatarabuela en 4ta generación) (SS
N°61)José María de Jesús Gabriel Joaquín Ignacio Ramón Guía de Santa Rita Monserrate Ibarra (Hermano de la anterior / Cuarto Tío Abuelo)
Sistema de Numeración: Sousa-Stradonitz
Realizado por: Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Álamo, MDIG.
Perfil Biográfico
Nombre Completo: José María de Jesús Gabriel Joaquín Ignacio Ramón Guía de Santa Rita Monserrate Ibarra.
Género: Masculino.
Fecha de Nacimiento: 15 de marzo de 1783.
Lugar de Nacimiento: Caracas, Libertador, Distrito Capital, Venezuela.
Familia Inmediata
Padres: Teniente Coronel Manuel José de Monserrate y Urbina y María Manuela Ibarra y Galindo.
Cónyuge: Josefa María Fernández de León y Carreras.
Hijos: * José María de los Dolores Monserrate y León (II Marqués de Casa León).
María Dolores Monserrate y León.
Hermanos Destacados:
Manuel Cayetano de la Concepción José Joaquín Ignacio Ramón Domingo de Santa Rita Monserrate é Ibarra.
María Rita de los Dolores Monserrate é Ibarra.
Cecilio Andrés Monserrate é Ibarra.
María de Jesús Saturnina Josefa Ignacia Ramona Joaquina de Santa Rita Monserrate Ibarra.
María de Guía de Jesús de Monserrate é Ibarra.
(Incluye a otros 2 hermanos en el registro).
Fuentes y Administración
Fuente Principal: Genealogía de la Familia Herrera (Harold M. Chumaceiro y Marta Helena Hernández Herrera), página 41. Obra inédita.
Añadido por: Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Álamo (27 de enero de 2008).
Gestionado por: Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Álamo, MDIG.
Escucha con atención, pues esta es la crónica de un caballero cuyo nombre resuena como un salmo largo en las bóvedas del tiempo: Don José María de Jesús Gabriel Joaquín Ignacio Ramón Guía de Santa Rita Monserrate Ibarra.
Nacido bajo el sol de 1783, su vida no fue un río manso, sino un mar agitado por las tormentas de dos épocas que chocaban entre sí. Esta es su historia, narrada como un cantar de gesta.
El Nacimiento bajo la Antigua Fe (1783 - 1810)
En el año de gracia de 1783, cuando el mundo aún se regía por la corona de los Reyes Católicos más allá del océano, nació José María. Su nombre, extenso como una muralla, era un escudo de protección divina: cada santo invocado debía velar por su cuna.
Creció en un mundo de iglesias de piedra y órdenes reales. En aquel entonces, el Rey era la sombra de Dios en la tierra. Pero mientras el joven José María aprendía las leyes y la fe, en las tierras lejanas de Europa, una gran hoguera se encendía: la Revolución Francesa. Los ecos de "Libertad" llegaron como un susurro prohibido a sus oídos, desafiando el orden medieval que aún imperaba en su hogar.
La Gran Ruptura y el Terremoto del Mundo (1810 - 1821)
Al cumplir los veintisiete inviernos, el mundo de José María se partió en dos. No era una guerra de espadas de acero contra dragones, sino de hermanos contra hermanos.
El Grito de Libertad: En 1810, las campanas no llamaron a misa, sino a la insurgencia. José María vio cómo los estandartes del Rey eran arriados para izar banderas nuevas.
El Azote de la Naturaleza: En 1812, la tierra misma rugió. Un terremoto devastador asoló las ciudades, y muchos clérigos clamaron que era el castigo de Dios por desafiar al Trono. José María vivió este apocalipsis, caminando entre ruinas que parecían el fin del mundo conocido.
La Forja de una Nueva Era (1821 - 1845)
Tras años de batallas sangrientas, los señores de la guerra dieron paso a los señores de la ley. José María, ya un hombre de madurez y sabiduría, vio nacer las Repúblicas.
Fue una época de "Caudillos", caballeros modernos que montaban a caballo no para rescatar princesas, sino para conquistar el poder. José María tuvo que navegar estas aguas traicioneras, donde un día se era héroe y al otro exiliado. El sistema feudal de las encomiendas moría, y en su lugar nacía el comercio, el café y la ambición de las nuevas naciones.
El Ocaso del Patriarca (1845 - 1858)
En sus últimos años, Don José María se convirtió en un archivo viviente. Sus ojos, que habían visto los últimos destellos del Imperio Español, ahora veían la llegada de las máquinas de vapor y los primeros cables que llevaban mensajes por el aire.
Vio la abolición de la esclavitud (1854), un acto de justicia que rompió las últimas cadenas de la estructura medieval que lo vio nacer. Su vida fue un puente: nació como súbdito de un Rey y murió en 1858 como ciudadano de una nación que aún intentaba aprender a caminar.
Interpretaciones para entender su leyenda:
El Nombre como Identidad: En su época, tener tantos nombres no era vanidad, sino una herencia de la nobleza y la devoción religiosa. Era su "armadura espiritual".
El Conflicto de Lealtades: José María vivió la transición del Derecho Divino (obedecer al Rey por mandato de Dios) al Contrato Social (obedecer a la ley por voluntad del pueblo).
El Legado: Al morir en 1858, dejó atrás un mundo donde la fe seguía siendo el pilar, pero donde la razón y la libertad ya habían ganado la batalla principal.
Que su nombre, Don José María de Jesús..., no sea olvidado, pues él fue el testigo de cómo el viejo mundo se desvaneció para dar paso al nuestro.



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