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sábado, 25 de julio de 2026

Bouchard Amauberge Dangereuse de L'Île ★Bisabuela n°19M,★ Ref: BA-1079 |•••► #FRANCIA 🇫🇷🏆 #Genealogía #Genealogy


 

Padre: Barthélémy De Bueil, Seigneur De L'île-Bouchard

19.ª Abuela de Carlos Juan Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Álamo:

Amauberge "Dangereuse" de L'Île-Bouchard es su 19.ª abuela.

Línea Materna

(1) Carlos Juan Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Álamo — N.° 1

(2) Morella Álamo Borges (su madre)N.° 3

(3) Belén Eloina Borges Ustáriz (su madre)N.° 7

(4) Belén de Jesús Ustáriz Lecuna (su madre)N.° 15

(5) Miguel María Ramón de Jesús Uztáriz y Monserrate (su padre)N.° 30

(6) María de Guía de Jesús de Monserrate e Ibarra (su madre)N.° 61

(7) Teniente Coronel Manuel José de Monserrate y Urbina (su padre)N.° 122

(8) Antonieta Felicita Javiera Ignacia de Urbina y Hurtado de Mendoza (su madre)N.° 245

(9) Isabel Manuela Josefa Hurtado de Mendoza y Rojas Manrique (su madre)N.° 491

(10) Juana de Rojas Manrique de Mendoza (su madre)N.° 983

(11) Constanza de Mendoza Mate de Luna (su madre)N.° 1967

(12) Mayor de Mendoza Manzanedo (su madre)N.° 3935

(13) Juan Fernández de Mendoza y Manuel (su padre)N.° 7870

(14) Sancha Manuel (su madre)N.° 15741

(15) Sancho Manuel de Villena Castañeda, señor del Infantado y Carrión de los Céspedes (su padre)N.° 31482

(16) Manuel de Castilla, señor de Escalona (su padre)N.° 62964

(17) San Fernando III, rey de Castilla y León (su padre)N.° 125928

(18) Berenguela I la Grande, reina de Castilla (su madre)N.° 251857

(19) Leonor de Inglaterra, reina consorte de Castilla (su madre)N.° 503715

(20) Leonor de Aquitania, reina consorte de Inglaterra (su madre)N.° 1007431

(21) Leonor de Châtellerault, duquesa de Aquitania (su madre)N.° 2014863

(22) Amauberge "Dangereuse" de L'Île-Bouchard (su madre)N.° 4029727

SS Realizado por: Ing. Carlos Juan Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Álamo, MDIG


Érase una vez, en las tierras de Turena y el Poitou de finales del siglo XI, una mujer cuyo nombre no quedó grabado en las crónicas por sus oraciones, sino por su audacia, su belleza y su inquebrantable voluntad: Dangereuse de L'Isle-Bouchard (conosidísima también como Amauberge o Dangerosa).

Esta es la crónica de cómo una vizcondesa desafió los dogmas de la Iglesia y el rígido orden feudal para convertirse en la mujer más influyente de su tiempo y en la abuela de una de las reinas más poderosas de la historia: Leonor de Aquitania.

El Prólogo: Una cuna entre dos ríos (1079)

En torno al año 1079 nació la hija del señor Bartolomé de L'Isle-Bouchard. Aunque fue bautizada con el nombre de Amauberge, el pueblo y los nobles prefirieron llamarla Dangerosa («Peligrosa»). No se trataba de un insulto, sino de un reconocimiento: poseía un ingenio afilado y una presencia capaz de convulsionar la política de la nobleza.

Clave de interpretación medieval: En el siglo XI, las mujeres nobles eran utilizadas como piezas de ajedrez para pactar tierras y treguas matrimoniales. El sobrenombre Dangerosa reflejaba una personalidad indomable que se negaba a asumir el rol pasivo al que la sociedad de la época la relegaba.

Capítulo I: El matrimonio en Châtellerault (c. 1109)

Al llegar a la juventud, Dangereuse fue entregada en matrimonio a Aimery I, vizconde de Châtellerault. En el castillo de su esposo dio a luz a varios hijos, entre ellos una niña llamada Aénor (Eleonor).

Durante años cumplió con los deberes de vizcondesa: administrar la fortaleza, gestionar a los vasallos y mantener el prestigio de la casa. Sin embargo, su destino no estaba guardado tras los sobrios muros de Châtellerault.

Capítulo II: El rapto del Trovador (1115)

Corría el año 1115 cuando irrumpió en su vida el señor feudal más poderoso y descarado del sur de Europa: Guillermo IX, Duque de Aquitania y Conde de Poitou, conocido como «el Primer Trovador». Guillermo no solo era un guerrero temible, sino también un poeta hedonista que componía versos de amor cortés y se burlaba abiertamente de los obispos.

Al conocer a Dangereuse, el duque quedó fascinado. Poco tiempo después, Guillermo se la llevó de Châtellerault a su gran palacio en Poitiers. Las crónicas monásticas de la época acusaron al duque de haber cometido un «vil secuestro», pero la historia real fue muy diferente.

Clave de interpretación medieval: Dangereuse no fue una víctima indefensa; abandonó a su marido por propia voluntad. En una época donde el divorcio no existía para las mujeres, unirse al duque de Aquitania —el señor feudal supremo de la región— le otorgaba una cota de autonomía, prestigio e influencia política inalcanzables en su anterior matrimonio.

Capítulo III: La dueña de la Torre Maubergeon y la furia de la Iglesia (1115–1127)

Guillermo IX instaló a su amante en la recién construida Torre Maubergeon del palacio ducal de Poitiers, lo que le valió a ella el célebre apodo de La Maubergeonne.

El escándalo sacudió a toda la Cristiandad. El duque estaba casado con la duquesa Felipa de Tolosa, y Dangereuse seguía casada con el vizconde de Châtellerault. Para mayor insolencia, Guillermo mandó pintar el rostro de Dangereuse en su propio escudo de armas, proclamando ante sus caballeros: «Es mi deseo llevarla al combate tal como ella me lleva en el lecho».

La guerra contra el Papado

La Iglesia reaccionó con dureza:

  • El obispo Pedro de Poitiers amenazó al duque con la excomunión. Guillermo sacó la espada y amenazó con ejecutarlo si no interrumpía la lectura de la sentencia.

  • Los papas Pascual II y Calixto II dictaron la excomunión oficial del duque.

  • La duquesa legítima, Felipa, repudiada y humillada, terminó retirándose a la abadía de Fontevraud, donde falleció en 1118.

A pesar de las amenazas de condenación eterna y de los boicots feudales, Dangereuse y Guillermo permanecieron juntos durante más de doce años, convirtiendo Poitiers en la cuna de la poesía trovadoresca y la cultura del amor cortés.

Clave de interpretación medieval: La excomunión era la sanción espiritual y política más grave de la Edad Media, pues liberaba a los vasallos de su deber de obediencia. Que la pareja mantuviera el control de Aquitania demuestra la enorme autonomía militar y económica que poseían los duques frente a la autoridad de la Iglesia.

Capítulo IV: La jugada maestra en el tablero de ajedrez (1121)

Dangereuse comprendía que su estatus de consorte no oficial terminaría con la muerte del duque si no aseguraba el futuro de su propia sangre. En 1121 ejecutó una maniobra diplomática brillante: convenció a Guillermo IX para casar a su hija, Aénor de Châtellerault, con el hijo y heredero del duque, el futuro Guillermo X.

De este modo, la hija de la amante excomulgada se convirtió en la heredera y futura duquesa de Aquitania. De la unión entre Aénor y Guillermo X nacería, alrededor de 1122, una niña bautizada como Leonor de Aquitania (cuyo nombre significa la otra Aénor).

Clave de interpretación medieval: Fue un jaque mate político. Dangereuse logró vincular permanentemente a su linaje con la dinastía ducal más rica y refinada del occidente europeo, asegurando que sus descendientes gobernasen reinos enteros.

Capítulo V: El crepúsculo de una mujer indomable (1127–1151)

En 1127 falleció el viejo trovador Guillermo IX. A pesar de perder a su compañero de vida, Dangereuse retuvo sus propiedades y su posición de respeto.

Durante los años siguientes vio a su nieta Leonor heredar el inmenso ducado a los quince años, coronarse reina de Francia tras casarse con Luis VII y, con el tiempo, convertirse en la soberana de Inglaterra junto a Enrique II Plantagenet.

Dangereuse de L'Isle-Bouchard falleció hacia el año 1151, tras haber vivido más de siete décadas en una era donde la esperanza de vida femenina apenas rondaba los treinta años. Su legado no quedó registrado en las biografías religiosas, sino en la impronta de libertad, astucia e ingenio que heredó su nieta Leonor.

Efigie de Leonor de Aquitania en Fontevraud. Fuente: Rosemary Calvert / Getty Images



Leonor de Aquitania no emprendió la Segunda Cruzada (1147–1149) como una mera consorte decorativa. Como duquesa soberana de Aquitania, financió su propia hueste, reclutó a miles de sus vasallos y exigió marchar a la cabeza del contingente. Su presencia redefinió la diplomacia del conflicto y aceleró la ruptura de su matrimonio con el rey Luis VII de Francia.


Representación romántica de Leonor de Aquitania en la Cruzada. Fuente: History.com

1. Comandante y financista de su propio ejército

A diferencia de otras reinas europeas, Leonor no viajó bajo los recursos de la corona francesa. Convocó a los nobles de sus propios dominios en Aquitania y Poitou, financiando las provisiones y pertrechos de sus tropas con las arcas del ducado.

Llevó consigo a un nutrido séquito de damas de honor y sirvientes. Aunque las crónicas posteriores tejieron la leyenda de que ella y sus damas cabalgaban vestidas como "Amazonas", la realidad era más pragmática: mantener la dignidad, el estatus y el protocolo de la corte ducal en el camino hacia Constantinopla.

2. El desastre del Monte Cadmo (1148)

El paso del ejército por Anatolia resultó ruinoso. En las montañas de Cadmo, la vanguardia de la columna —compuesta en su mayoría por nobles aquitanos al mando de Geoffroy de Rancon, vasallo de Leonor— se adelantó demasiado para acampar en una meseta protegida, desobedeciendo las órdenes de mantener el bloque unido.

Los turcos selyúcidas aprovecharon la brecha para emboscar a la retaguardia, donde viajaba el propio rey Luis VII. La masacre se saldó con miles de bajas francesas. Aunque las decisiones tácticas recayeron en los mandos militares, los cronistas monásticos del norte de Francia culparon agriamente a "los aquitanos" y al pesado equipaje de la reina por la tragedia.

3. El choque geopolítico en Antioquía

El punto de inflexión de la expedición ocurrió al llegar al Principado de Antioquía, gobernado por el tío paterno de Leonor, Raimundo de Poitiers.

Raimundo propuso una estrategia militar sólida: usar el ejército cruzado para recuperar las fortalezas septentrionales de Alepo y Edesa, asegurando así las fronteras del principado. Leonor, familiarizada con la política del Levante y fascinada por la sofisticación bizantina y siria, apoyó plenamente el plan de su tío.

El conflicto dinástico: Luis VII, guiado por un ferviente celo religioso, rechazó la propuesta de Raimundo e insistió en marchar directamente a Jerusalén para cumplir su voto de peregrino.

La discusión escaló de forma dramática:

  • Leonor se negó a seguir a su esposo hacia el sur, argumentando que la prioridad militar estaba en Antioquía.

  • Ante la intransigencia del rey, Leonor solicitó la anulación de su matrimonio, alegando consanguinidad (estaban emparentados en cuarto grado).

  • Luis VII, temiendo perder el control sobre Aquitania en pleno territorio enemigo, obligó a su esposa a marchar hacia Jerusalén prácticamente en calidad de prisionera.

4. El colapso del matrimonio y su impacto europeo

Tras el fallido y desastroso sitio de Damasco, la expedición se desmoronó por completo. El retorno a Europa en 1149 sirvió únicamente para certificar la ruptura definitiva entre ambos monarcas. En 1152, el Papa concedió formalmente la anulación del matrimonio.

El cambio en el mapa geopolítico

El impacto de este desenlace sacudió la geografía política del continente:

  • Leonor recuperó el control directo sobre el inmenso Ducado de Aquitania.

  • A penas ocho semanas después de la anulación, se casó con Enrique Plantagenet, Conde de Anjou y Duque de Normandía.

  • Dos años más tarde, Enrique fue coronado rey de Inglaterra, uniendo Aquitania a la corona inglesa y dando origen al Imperio Angevino, la fuerza dominante en Europa durante las décadas siguientes.

Además del sismo político, la travesía de Leonor por Constantinopla y el Próximo Oriente influyó profundamente en las costumbres occidentales, introduciendo elementos de la diplomacia, el lujo, la medicina y la poesía oriental en las cortes de Europa continental.