La línea de ascendencia presentada conecta de forma rigurosa la rama materna mantuana y colonial venezolana (Álamo, Borges, Ustáriz, Monserrate y los Marqueses de Torrecasa) con la nobleza solariega alavesa (Ortiz de Urbina) y los linajes magnaticos del Medioevo castellano-asturiano (Diego Álvarez de Asturias, s. XI).
Blasón de los Ortiz de Urbina.
La numeración del sistema Sosa-Stradonitz (Ahnentafel) es matemáticamente exacta en cada relevo generacional ($2n$ para el padre, $2n+1$ para la madre), alcanzando el número 501.762 en la 19.ª generación.
Cuadro Genealógico: Del Sujeto al 16° Bisabuelo
| Gen. | N° Sosa | Individuo | Vínculo / Relación |
| 1 | 1 | Carlos Juan Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Álamo | Probandus / Sujeto |
| 2 | 3 | Morella Álamo Borges | Madre |
| 3 | 7 | Belén Eloina Borges Ustáriz | Abuela materna |
| 4 | 15 | Belén de Jesús Ustáriz Lecuna | Bisabuela materna |
| 5 | 30 | Miguel María Ramón de Jesús Uztáriz y Monserrate | Tatarabuelo |
| 6 | 61 | María de Guía de Jesús de Monserrate é Ibarra | 4.ª Abuela (Trastatarabuela) |
| 7 | 122 | Teniente Coronel Manuel José de Monserrate y Urbina | 5.° Abuelo |
| 8 | 245 | Antonieta Felicita Javiera Ignacia de Urbina y Hurtado de Mendoza | 6.ª Abuela |
| 9 | 490 | Andrés Manuel Ortiz de Urbina y Landaeta, I Marqués de Torrecasa | 7.° Abuelo |
| 10 | 980 | Manuel Ortiz de Urbina y Márquez de Cañizares | 8.° Abuelo |
| 11 | 1.960 | Manuel de Ortiz de Urbina y Suárez | 9.° Abuelo |
| 12 | 3.920 | Juan Ortiz de Urbina y Eguíluz | 10.° Abuelo |
| 13 | 7.840 | Martín Ortiz de Urbina | 11.° Abuelo |
| 14 | 15.680 | Pedro Ortiz de Urbina | 12.° Abuelo |
| 15 | 31.360 | Ortún Díaz de Urbina | 13.° Abuelo |
| 16 | 62.720 | Diego López | 14.° Abuelo |
| 17 | 125.440 | Diego I López «el Blanco», III Señor de Vizcaya | 15.° Abuelo |
| 18 | 250.881 | Tecla Díaz | 15.ª Abuela materna |
| 19 | 501.762 | Diego Álvarez de Asturias, Señor de Oca y Pedroso | 16.° Bisabuelo |
Hitos y Transiciones Históricas de la Rama
- El Mantuano Colonial (Gen. 1 a 6): Entronque de las familias ilustradas y patricias caraqueñas (Álamo, Borges, Ustáriz y Monserrate), vinculadas a la administración provincial, milicias virreinales y a los movimientos intelectuales de los siglos XVIII y XIX.
- La Titulación de Castilla (Gen. 7 a 9): Andrés Manuel Ortiz de Urbina y Landaeta recibió el título de I Marqués de Torrecasa en 1739 (creado por Felipe V), consolidando la presencia de la nobleza titulada alavesa en la Capitanía General de Venezuela.
- El Solar Alavés (Gen. 10 a 16): La estirpe de los Ortiz de Urbina remonta sus raíces a las casas fuertes de Álava (Urbina de Basabe), integradas en las luchas de bandos y el patriciado del Señorío medieval.
- La Alta Nobleza Medieval (Gen. 17 a 19): A través de Tecla Díaz y el entronque con la primigenia Casa de Haro / Señores de Vizcaya, la línea conecta con la nobleza del Reino de León y Castilla del siglo XI durante los reinados de Fernando I y Alfonso VI.
El Marquesado de Torre Casa (frecuentemente consignado en las crónicas coloniales como Marquesado de Torrecasa) representa uno de los títulos de Castilla más representativos concedidos a la élite patricia de la provincia de Venezuela durante el siglo XVIII. Su historia articula el arraigo del linaje solariego alavés Ortiz de Urbina con la nobleza territorial criolla y la posterior diplomacia nobiliaria hispanoamericana.
1. Concesión y Otorgamiento Real (1722)
El título fue otorgado por el rey Felipe V mediante Real Despacho del 29 de enero de 1722, cancelando el previo Vizcondado de Palomar (exigencia protocolaria de la Corona para las dignidades marquesales):
- Primer Titular: Andrés Manuel de Urbina y Landaeta (La Guaira, 1669 – Puerto Rico, 1723).
- Méritos y Cargos: Maestre de Campo de las Milicias Provinciales, Tesorero Oficial Real y Regidor de la ciudad de Santa Ana de Coro y del Cabildo de Caracas.
A los 26 años, en 1695, había ingresado como Caballero de la militar Orden de Santiago tras superar las rigurosas pruebas de limpieza de sangre y nobleza. - Alianza Matrimonial: Casó en Sevilla con Isabel Antonia Hurtado de Mendoza y Rojas Manrique, dama de linaje vincular a los Duques del Infantado y sobrina de Fernando de Rojas y Mendoza (Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela).
El I Marqués falleció en San Juan de Puerto Rico en 1723, a su regreso de España tras gestionar despachos de la Corona.
2. Heráldica y Solares de los Ortiz de Urbina
El linaje procede de las casas nobles de Urbina de Basabe (valle de Cuartango) y Urbina de Álava, notorios hidalgos de sangre con destacada participación en las instituciones vascas y castellanas desde la Reconquista.
Blasonamiento tradicional: En campo de oro, un roble de sinople terrasado, con dos lobos pasantes de sable atravesados al pie del tronco; bordura de azur con ocho sotueres (cruces de San Andrés) de oro, rodeado de una segunda orla exterior de sinople cargada con una cadena de plata (motivo concedido a los caballeros combatientes en la Batalla de Las Navas de Tolosa en 1212).
3. Genealogía: De Álava a Caracas
[Álava Medieval / Señores de Vizcaya]
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Ortún Díaz de Urbina
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Pedro Ortiz de Urbina
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Martín Ortiz de Urbina
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Juan Ortiz de Urbina y Eguíluz
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Manuel Ortiz de Urbina y Suárez
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Manuel Ortiz de Urbina y Márquez de Cañizares ═══ Catalina de Landaeta y Farfán de los Godos
(Pasó a Venezuela en el siglo XVII) │
│
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▼ ▼
Andrés Manuel Ortiz de Urbina y Landaeta Juan de Urbina y Landaeta
(I Marqués de Torre Casa, 1722)
═══ Isabel Hurtado de Mendoza
│
┌────────────────┴────────────────────────────────────────┐
▼ ▼
Ignacio Manuel de Urbina y Hurtado de Mendoza Antonieta Felicita de Urbina y Hurtado de Mendoza
(Rama primogénita caraqueña) ═══ Tte. Cnel. Manuel de Monserrate
│ │
Miguel José de Urbina y Arteaga María de Guía de Monserrate é Ibarra
│ │
Manuel de Urbina y Chirinos Miguel Ramón de Uztáriz y Monserrate
(Oficial patriota; renuncia al título monárquico) │
Belén de Jesús Ustáriz Lecuna
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Belén Eloina Borges Ustáriz
│
Morella Álamo Borges
│
Carlos Juan Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Álamo
Hitos de la línea colonial caraqueña:
- El Entronque de Indias: Manuel Ortiz de Urbina y Márquez de Cañizares contrajo matrimonio con Catalina de Landaeta y Farfán de los Godos (hija del Maestre de Campo Blas de Landaeta y Alvarenga y doña Francisca Farfán de los Godos), integrando a la familia a la oligarquía terrateniente y cacaotera del valle de Caracas.
- La Rama Femenina y los Marqueses de Torre Casa: La hija del I Marqués, Antonieta Felicita de Urbina y Hurtado de Mendoza, casó con el Teniente Coronel Manuel José de Monserrate y Urbina, transmitiendo esta sangre a las ramas Monserrate, Uztáriz (Marquesado de Uztáriz), Borges y Álamo.
- El Destino Republicano: El biznieto del primer titular, Manuel de Urbina y Chirinos, se incorporó activamente a la causa emancipadora e independentista venezolana, desestimando la revalidación formal de los honores monárquicos.
4. Sucesión y Rehabilitación del Título (Siglos XX y XXI)
El marquesado permaneció vacante en la Corona española desde el periodo de las independencias hispanoamericanas hasta el primer tercio del siglo XX:
| Orden | Titular | Periodo | Vía de Obtención / Notas |
| I | Andrés Manuel de Urbina y Landaeta | 1722–1723 | Creación por el rey Felipe V. |
| II | Alfonso de Mendoza y Esteban | 1924–1928 | Rehabilitación autorizada por el rey Alfonso XIII. |
| III | Alfonso de Mendoza y Gómez | 1931–1971 | Sucesión por defunción de su padre. |
| IV | Reinaldo Herrera Uslar | 1972–1973 | Reclamación por derecho genealógico en Venezuela. |
| V | Reinaldo Herrera Guevara | 1975–1992 | Sucesión directa (esposo de Carolina Pacanins Niño / Carolina Herrera). |
| VI | Alejandro Alfonzo-Larraín Recao | 1992–actualidad | Ejecución de sentencia judicial firme por mejor derecho genealógico. |
En el año del Señor de 1035, cuando el rey Sancho el Mayor de Navarra cerraba los ojos y dividía el norte cristiano entre sus hijos, vio la luz Diego Álvarez. Nacido de la recia estirpe de los magnates de Asturias, su cuna no conoció la quietud de los valles cantábricos, sino el viento áspero de la frontera: los Montes de Oca y las tierras de Pedroso, un enclave de desfiladeros espesos, castillos de piedra rojiza y caminos donde la vida se defendía con la lanza.
Ser señor de Oca en aquel tiempo significaba gobernar la garganta del reino. Por sus dominios cruzaban los romeros que peregrinaban a Santiago de Compostela, expuestos a bandidos y fieras, mientras los reyes de Castilla y Pamplona se disputaban cada palmo de tierra. Apenas alcanzaba Diego la juventud cuando, en 1054, la tierra tembló a las puertas de su señorío con la Batalla de Atapuerca. En aquel campo ensangrentado cayó muerto el rey García de Navarra frente a su hermano Fernando I de León y Castilla. Aquel choque fraterno enseñó al joven don Diego la primera gran lección de su tiempo: en la Hispania del siglo XI, la supervivencia de un noble exigía tanto filo en la espada como astucia para descifrar las lealtades cortesanas.
Consolidado como Señor de Oca y Pedroso, don Diego vio quebrarse la paz con la muerte de Fernando I en 1065. Asistió al vendaval de las guerras fratricidas entre el impulsivo Sancho II de Castilla y su hermano Alfonso VI de León. Entre asedios, intrigas palaciegas y la conmoción por el regicidio de Sancho ante los muros de Zamora en 1072, Diego supo mantener incólume su plaza y jurar vasallaje a un victorioso Alfonso VI, afirmando su posición en la corte como juez, custodio de fortalezas y repoblador de las vegas del Tirón.
La madurez le reservó los años de mayor esplendor y desafío. En 1085, el eco de las campanas de Toledo resonó en Oca cuando las tropas cristianas tomaron la antigua capital visigoda. Mas la euforia duró poco: el desembarco del implacable ejército almorávide en 1086 y el desastre de Sagrajas tiñeron de luto a la nobleza castellana. Mientras los caballeros marchaban al sur a contener el avance sarraceno, Diego garantizó el orden en la retaguardia, asegurando los pasos hacia el Ebro y protegiendo el tránsito jacobeo.
Hacia el final de sus días, cerca del año 1110, en los albores del turbulento reinado de la reina Urraca, don Diego vio fructificar su más trascendental legado. Casado con doña Sancha Díaz de Velasco, no solo sentó los cimientos de la futura Casa de Velasco, sino que a través del matrimonio de su hija Tecla Díaz con el linaje de los Haro, señores de Vizcaya, selló la sangre de los antiguos jueces de Castilla y los condes asturianos para las generaciones venideras.


