Relación Genealógica
24.ª bisabuela (24.ª generación de abuelas) de:
Carlos Juan Felipe Antonio Vicente de la Cruz Urdaneta Álamo
Ulvhild Olavsdatter, princesa de Noruega y duquesa consorte de Sajonia, es su 24.ª bisabuela.
Línea de Ascendencia Materna (Sistema Sosa-Stradonitz)
- Carlos Juan Felipe Antonio Vicente de la Cruz Urdaneta Álamo
- Morella Álamo Borges (madre) — N.° 3
- Belén Eloína Borges Ustáriz (su madre)
- Belén de Jesús Ustáriz Lecuna (su madre) — N.° 7
- Miguel María Ramón de Jesús Uztáriz y Monserrate (su padre) — N.° 14
- María de Guía de Jesús de Monserrate e Ibarra (su madre) — N.° 29
- María Manuela Ibarra y Galindo (su madre) — N.° 59
- Josefa Gerónima Galindo y Zayas de Meneses y Rengifo (su madre) — N.° 119
- Sebastiana María Meneses y Rengifo de Pimentel (su madre) — N.° 239
- Maestre de Campo Francisco de Meneses y Silva (su padre) — N.° 478
- Comendador Francisco de Meneses y Vilhena (su padre) — N.° 956
- Lorenza de Vilhena y Távora (su madre) — N.° 1913
- Manuel de Sousa da Silva, comendador de Guillofrei de la Orden de Cristo (su padre) — N.° 3826
- Lourenço de Sousa da Silva, aposentador mayor (su padre) — N.° 7652
- Rui de Sousa da Silva (su padre) — N.° 15304
- Rui Gomes da Silva, 2.º señor de Chamusca (su padre) — N.° 30608
- Isabel Vasques de Sousa (su madre) — N.° 61217
- Inês Dias Manuel (su madre) — N.° 122435
- Sancho Manuel de Villena Castañeda, señor del Infantado y Carrión de los Céspedes (su padre) — N.° 244870
- Manuel de Castilla, señor de Escalona (su padre) — N.° 489740
- Beatriz (Isabel) de Suabia (su madre) — N.° 979481
- Felipe de Suabia, rey de Alemania (su padre) — N.° 1958962
- Federico I Barbarroja, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (su padre) — N.° 3917924
- Judith de Baviera (su madre) — N.° 7835849
- Wulfhilda de Sajonia (su madre) — N.° 15671699
- Magnus Billung, duque de Sajonia (su padre) — N.° 31343398
- Ulvhild Olavsdatter, princesa de Noruega y duquesa de Sajonia (su madre) — N.° 62686797
Investigación genealógica según el sistema Sosa-Stradonitz realizada por: Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Álamo, MDIG.
Ficha Biográfica
Nombre principal: Ulvhild Olavsdatter (Princesa de Noruega)
- En noruego: Hertuginne Ulvhild Olavsdotter / Ulfhilde
- En alemán: Wulfhild Olavsdotter, Herzogin von Sachsen
- Otros nombres: Wulfhilda, Ulfhild
- Distinción: Matriarca / antepasada de las casas principescas de Oldemburgo y Glücksburg.
- Sexo: Femenino
- Nacimiento: Hacia 1020, en Sarpsborg, Østfold, Noruega.
- Fallecimiento: 24 de mayo de 1071 (aprox. 46–55 años), en Sajonia, Sacro Imperio Romano Germánico.
Familia Inmediata
- Padre: San Olaf II Haraldsson, rey de Noruega.
- Madre legal / madrastra: Astrid Olofsdotter de Suecia, reina de Noruega.
- Madre biológica probable: Alvhild (Kongemor), concubina real.
- Padrastro: Jarl Ragnvald "el Viejo" Ulvson.
- Madrastra adicional: Thorberga Arnimsdatter.
- Medio hermano: Magnus I Olavsson «el Bueno» (den Gode), rey de Noruega y Dinamarca.
- Esposo: Ordulfo de Sajonia (Ordulf III de la casa Billung, también llamado Otto / Orthilius; 1022–1072), duque de Sajonia (matrimonio celebrado en noviembre de 1042 o 1043 en Noruega, posiblemente en Trondheim).
- Hijos:
- Magnus Ordulfson Billung, duque de Sajonia (c. 1043/1047–1106), sucesor de su padre.
- Friedrich Billung
- Gebhard Billung, conde de Supplinburg
- Othelindis, condesa consorte de Holanda
- Orila Domnan
Notas Históricas y Referencias
- Saga de Magnus el Bueno (Magnus den godes saga, cap. 26):Olaf el Santo tuvo sin duda alguna a su hija Ulvhild, quien en el año 1042 fue entregada en matrimonio por su medio hermano, el rey Magnus el Bueno, al duque Ordulfo de Sajonia como garantía y consolidación de un tratado de paz y alianza de Sajonia frente a los vendos y en apoyo con Escandinavia. De su unión nació el duque Magnus de Sajonia (1043/47–1106), origen de numerosas ramas reales y aristocráticas de Europa.
- Filiación materna (Debate histórico):De acuerdo con fuentes genealógicas como las Europäische Stammtafeln (Banda I, Frank Baron Freytag von Loringhoven, 1975; W. K. Prinz von Isenburg), existe un alto grado de incertidumbre sobre si la reina Astrid fue su madre biológica. Se presume con gran probabilidad que Ulvhild nació de la concubina real Alvhild, por lo cual la reina Astrid habría fungido únicamente como su madrastra.
- Fuentes y enlaces documentales:
- Genealogics:
[http://genealogics.org/getperson.php?personID=I00020366&tree=LEO](http://genealogics.org/getperson.php?personID=I00020366&tree=LEO) - Wikipedia (Noruego):
[http://no.wikipedia.org/wiki/Ulvhild_av_Norge](http://no.wikipedia.org/wiki/Ulvhild_av_Norge) - Wikipedia (Inglés):
[http://en.wikipedia.org/wiki/Wulfhild_of_Norway](http://en.wikipedia.org/wiki/Wulfhild_of_Norway) - Norsk Biografisk Leksikon:
[http://www.snl.no/.nbl_biografi/Ulvhild_Olavsdatter/utdypning](http://www.snl.no/.nbl_biografi/Ulvhild_Olavsdatter/utdypning)
Agregado por: Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Álamo, MDIG.
En los albores del año 1020, cuando los vientos del mar del Norte aún susurraban los nombres de los antiguos dioses paganos y la cruz blanca de Cristo comenzaba a grabarse a fuego en los escudos de Escandinavia, nació en los fiordos una niña llamada Ulvhild Olavsdatter. Llevaba en sus venas la sangre más fiera y codiciada del norte: era hija de Olav Haraldsson, el implacable rey de Noruega, y de Astrid Olofsdotter, princesa de Suecia.
En aquellos tiempos de madera, hierro y lealtades quebradizas, las hijas de los reyes no nacían para reinar sobre tronos propios, sino para ser tejedoras de paz (friðstól), puentes de carne y sangre entre dinastías rivales. Sin embargo, el destino de Ulvhild quedaría marcado desde su tierna infancia por la tragedia, el destierro y el fervor religioso.
La caída del padre y el nacimiento de la leyenda (1028–1030)
Cuando Ulvhild apenas comenzaba a comprender el mundo de la corte, una sombra inmensa cubrió su hogar. Canuto el Grande, el colosal monarca que ya dominaba Dinamarca e Inglaterra, posó su mirada sobre Noruega. Apoyado por los grandes caciques locales, Canuto arrebató la corona a Olav Haraldsson.
En 1028, la familia real tuvo que huir al exilio. Mientras su padre buscaba refugio en los fríos palacios de Rus de Kiev, Ulvhild creció bajo el amparo de la corte sueca de su madre. La catástrofe definitiva llegó en el verano de 1030: su padre regresó a reclamar su reino con una pequeña hueste, pero en la sangrienta Batalla de Stiklestad, el acero enemigo segó su vida.
Allí operó una profunda transformación histórica: la derrota militar de su padre se convirtió en victoria espiritual. Prontos milagros comenzaron a atribuirse a su cuerpo incorrupto, y Olav fue proclamado mártir y patrono eterno de Noruega (San Olaf). De la noche a la mañana, Ulvhild dejó de ser la hija de un caudillo derrocado para convertirse en la hija de un santo viviente en la memoria del continente. Aquel linaje sagrado le otorgó un prestigio dinástico incalculable.
El regreso del heredero y el tablero europeo (1035–1042)
El dominio danés en Noruega pronto se volvió insoportable para los nobles, y en 1035 mandaron traer de vuelta al medio hermano de Ulvhild, el joven Magnus, a quien la historia llamaría el Bueno. Magnus no solo recuperó Noruega, sino que pocos años después heredó también la corona de Dinamarca, transformándose en el señor indiscutible de Escandinavia.
Con Magnus en la cumbre del poder, la mano de Ulvhild se convirtió en una pieza clave de la alta diplomacia imperial. Al sur de Dinamarca, en los confines del Sacro Imperio Romano Germánico, gobernaba una de las casas nobles más poderosas de la cristiandad: la dinastía Billung de Sajonia, guardianes de la frontera del Elba frente a las incursiones de las tribus eslavas paganas (los vendos o wendos).
Magnus necesitaba asegurar su frontera sur y sellar una alianza de acero con los sajones; los sajones, a su vez, ansiaban la bendición de emparentar con la sangre de San Olaf. En noviembre de 1042, en una corte deslumbrante de capas de lana bordadas y broches de plata, Ulvhild desposó al joven príncipe heredero de Sajonia, Ordulf Billung.
Escudos del norte contra las lanzas paganas (1043–1047)
El pacto no fue meramente ceremonial. En 1043, una marea de tribus vendas cruzó el río Eider y amenazó con saquear Jutlandia y el norte de Sajonia. En la legendaria Batalla del Brezal de Lyrskov (Lyrskov Hede), Magnus y su nuevo cuñado Ordulf cabalgaron juntos al frente de un ejército combinado de nórdicos y sajones. Se decía que la víspera del combate, Magnus soñó con San Olaf bendiciendo sus armas; al día siguiente, la caballería sajona y los hacheros del norte aplastaron a las fuerzas paganas en una de las batallas más decisivas de la era.
Ulvhild no solo aseguró la alianza: dio al ducado un heredero, al que llamó significativamente Magnus, en honor a su hermano el rey nórdico, uniendo para siempre los nombres escandinavos a la nobleza alemana.
Sin embargo, la rueda de la fortuna medieval no perdonaba. En 1047, el rey Magnus murió repentinamente sin dejar herederos legítimos. El imperio del norte se fragmentó: el temible tío de Ulvhild, Harald Hardrada ("el Despiadado"), tomó Noruega, y Svend Estridsson se alzó en Dinamarca. Ulvhild, lejos de su tierra natal, permaneció en suelo germánico como el último vínculo vivo de la edad dorada de San Olaf.
La Señora de Lüneburg y el crepúsculo de una era (1059–1071)
En 1059, al morir su suegro el duque Bernardo II, su esposo Ordulf ascendió al trono ducal, convirtiendo a Ulvhild en Duquesa de Sajonia. Desde los salones de piedra y madera de Lüneburg y las orillas del río Elba, Ulvhild vio pasar las últimas décadas de su vida gobernando una corte que controlaba las ricas rutas de la sal y los bosques sajones.
Los últimos años de su vida no estuvieron exentos de amargura: las guerras fronterizas contra los eslavos se recrudecieron y las intrigas con el arzobispado de Bremen y la corte del emperador Enrique IV desgastaron el poderío de los Billung. Aun así, Ulvhild conservó siempre el respeto solemne de cronistas como Adán de Bremen, quienes veían en ella el porte majestuoso de las reinas de las sagas y la dignidad de los santos mártires.
En la primavera de 1071, casi al mismo tiempo que la época vikinga llegaba a su ocaso definitivo en Europa, la duquesa Ulvhild cerró los ojos para siempre. Su cuerpo fue sepultado con honores en la iglesia del monasterio de San Miguel en Lüneburg. Con su muerte concluyó la vida de una mujer que navegó entre dos épocas: la de las espadas vikingas ensangrentadas en los fiordos y la de las cortes feudales que moldearon la Europa medieval.

