sábado, 26 de septiembre de 2026

Aldonça Martins da Silva, Condesa de Cifuentes ★Bisabuela n°18M★ Ref: CC-1117 |•••► #PORTUGAL 🏆🇵🇹★ #Genealogía #Genealogy


 

Parentesco Directo

Aldonça Martins da Silva, Condesa de Cifuentes es la 19.ª bisabuela (generación 22) de Carlos Juan Felipe Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Álamo.

Línea Paterna Ascendente (Numeración Sosa-Stradonitz)

  • 1. Carlos Juan Felipe Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Álamo (Sujeto principal) — N.° 1

  • 2. Dr. Enrique Jorge Urdaneta Lecuna (padre) — N.° 2

  • 3. Elena Cecilia Lecuna Escobar (madre) — N.° 5

  • 4. María Elena de la Concepción Escobar Llamozas (madre) — N.° 11

  • 5. Cecilia Cayetana de la Merced Llamozas Vaamonde (madre) — N.° 23

  • 6. Cipriano Fernando de Las Llamozas y García (padre) — N.° 46

  • 7. José Lorenzo Llamozas Silva (padre) — N.° 92

  • 8. Joseph Julián Llamozas Ranero (padre) — N.° 184

  • 9. Manuel Llamozas Requecens (padre) — N.° 368

  • 10. Isabel de Requesens (madre) — N.° 737

  • 11. Luis de Requeséns y Zúñiga, Virrey de los Países Bajos (padre) — N.° 1474

  • 12. Juan de Zúñiga Avellaneda y Velasco (padre) — N.° 2948

  • 13. Catalina de Velasco y Mendoza (madre) — N.° 5897

  • 14. Mencía de Mendoza Suárez de Figueroa, Condesa de Haro (madre) — N.° 11795

  • 15. Íñigo López de Mendoza, I Marqués de Santillana (padre) — N.° 23590

  • 16. Leonor Lasso de la Vega, Señora de la Vega (madre) — N.° 47181

  • 17. Garcilaso II de la Vega, II Señor de la Casa de la Vega y de las Asturias de Santillana (padre) — N.° 94362

  • 18. Leonor González de Coronado y Arias (madre) — N.° 188725

  • 19. Elvira Arias de Quadros Lara (madre) — N.° 377451

  • 20. Leonor de Lara (madre) — N.° 754903

  • 21. Teresa Alfonso (madre) — N.° 1509807

  • 22. Aldonça Martins da Silva, Condesa de Cifuentes (madre) — N.° 3019615

Investigación genealógica y sistema Sosa-Stradonitz elaborado por: Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Álamo, MDIG.

Ficha Biográfica

  • Nombre canónico: Aldonça Martins da Silva

  • Forma castellana: Aldonza Martínez de Silva

  • Título: Condesa consorte de Cifuentes

  • Sexo: Femenino

  • Nacimiento: c. 1175, Santarém, Portugal

  • Fallecimiento: 1266 (86–95 años), Las Huelgas, Burgos, Corona de Castilla

  • Lugar de sepultura: Monasterio de Santa María de Carracedo, Carracedelo, León, España

Entorno Familiar

Padres:

  • Martim Gomes da Silva

  • Urraca Rodrigues de Cabrera

Hermana:

  • Estevainha Martins da Silva

Relaciones y Descendencia:

  1. Relación con Alfonso IX, rey de León y Galicia:

    • Pedro Alfonso de León (c. 1196/1200–1226): I señor de Tenorio y Gran Maestre de la Orden de Santiago; casado con N. de Villarmayor.

    • Rodrigo Alfonso de León (c. 1210–1252/1267): I señor de Aliger y Castro del Río, adelantado mayor de la frontera de Andalucía; casado c. 1240 con Inés Rodríguez de Cabrera.

    • Aldonza Alfonso de León (c. 1212/1215–1266/1267): Casada en primeras nupcias con Diego Ramírez Froilaz (sin descendencia) y en 1230 con el conde Pedro Ponce de Cabrera (progenitores del linaje Ponce de León). Sepultada en el Monasterio de Santa María de Nogales.

    • Teresa Alfonso de León (c. 1210–?): Casada con Nuño González de Lara «el Bueno», señor de la Casa de Lara.

    • Alfonso Alfonso de León: Fallecido en la infancia.

    • Fernando Alfonso de León: Fallecido en la juventud.

  2. Matrimonio con Diego Ramírez Froilaz, señor de Mansilla y Rueda, conde de Cifuentes:

    • Ramiro Díaz (m. 1268): Señor de las Asturias de Santillana; casado con Teresa Fernández de Lara.

    • Sancha Díaz de Cifuentes: Casada con Rodrigo Álvarez de Lar

    • Rodrigo Díaz de Cifuentes.






    •  

Origen del Linaje y los Apellidos

El nombre de Aldonça Martins da Silva conjuga un patronímico y un toponímico de hondo arraigo en la nobleza medieval ibérica:

  • Martins (Martínez): Apellido patronímico de origen germánico (del latín Martinus, derivado de Mars, dios romano de la guerra). Significa literalmente «hija de Martín», en referencia directa a su progenitor, el ricohombre portugués Martim Gomes da Silva.

  • Silva: Proviene del sustantivo latino silva, que designa «bosque», «selva» o «espesura». El linaje de los Silva es una de las estirpes más antiguas de la península ibérica, cuyo solar primitivo se sitúa en la Torre y Quinta de Silva, en las proximidades de Valença do Minho, en el norte de Portugal. La tradición genealógica remonta su entronque a magnates godos y leoneses que dominaban las riberas del río Miño mucho antes de la consolidación de Portugal como reino independiente.

Contexto e Historia del Linaje

Durante los siglos XII y XIII, la Casa de Silva formó parte de la alta nobleza fronteriza, manteniendo intereses patrimoniales y alianzas de vasallaje tanto con la corona portuguesa como con el Reino de León.

Aldonça Martins da Silva (c. 1175–1266) perteneció a esta aristocracia bisagra. Fruto de su destacada posición y belleza en la corte leonesa, mantuvo una prolongada relación con el rey Alfonso IX de León, con quien procreó figuras de gran trascendencia histórica:

  • Su hijo Rodrigo Alfonso de León fue señor de Alíger y adalid de la frontera andaluza.

  • Su hija Aldonza Alfonso de León, unida en matrimonio al conde Pedro Ponce de Cabrera, dio origen al ilustre linaje de los Ponce de León, duques de Arcos y marqueses de Cádiz.

  • Su hijo Pedro Alfonso de León llegó a ser Gran Maestre de la Orden de Santiago.

Posteriormente, Aldonça contrajo matrimonio con el noble leonés Diego Ramírez Froilaz, señor de Mansilla y Rueda, de cuya casa hereditaria procede el vínculo condal con Cifuentes y otras tenencias leonesas.

Descripción Heráldica (Blasonamiento)

Tradicionalmente, las armas puras del linaje de Silva constan de un león de púrpura en campo de plata. En la composición armera eclesiástica y nobiliaria desarrollada para la condesa, el escudo adopta la siguiente armadura formal:

  • Campo: De gules (rojo heráldico), cruzado por un sotuer (aspa o cruz de San Andrés) de oro.

  • Cargas internas:

    • En el cantón del jefe (parte superior central): un león rampante de plata, coronado y linguado de gules.

    • En el cantón de la punta (parte inferior central): una flor de lis de oro.

  • Bordura: De gules, cargada con ocho aspas (sotueres) disminuidas de oro, dispuestas en orla regular.

Elementos Exteriores y Ornamentos

  • Timbre nobiliario: Inmediatamente superada a la boca del escudo descansa una corona de conde (círculo de oro engastado de pedrería, realzado con dieciocho puntas cargadas de sus correspondientes perlas vistas).

  • Yelmo: Colocado sobre la corona, un yelmo de caballero medieval en acero bruñido, rejillado y perfilado hacia la siniestra (mirando hacia el lado derecho del espectador), adornado con clavazón y filetes de oro.

  • Burelete y Lambrequines: Ceñido al casco, un burelete torcido con los esmaltes principales (gules y oro), del cual fluyen amplios lambrequines de hojas de acanto recortadas y airosas en gules por el haz y oro por el envés.

  • Cimera: Naciente de una torre o castillo almenado de oro mazonado de sable, un león naciente de plata coronado de oro.

  • Tenantes: Dos leones rampantes de oro, coronados de lo mismo, armados y linguados de gules, colocados a diestra y siniestra sustentando los costados del escudo.

  • Lema o Divisa: En la base, sobre una cartela o filacteria ondeada de pergamino claro rematada en volutas, la inscripción en letras capitales de sable:

    «ALDONÇA MARTINS DA SILVA, CONDESA DE CIFUENTES».

En los años en que el sol de la Reconquista ardía sobre las piedras de la península ibérica, el destino de una dama no se tejía únicamente en los gineceos palaciegos, sino en el cruce de espadas, tratados y coronas desgarradas. Entre el año del Señor de 1117 y las postrimerías de 1192, la tierra de León, Castilla y el recién nacido reino de Portugal fue un tablero implacable de señores feudales, batallas fronterizas y monarcas que buscaban proclamarse emperadores. Es en este torbellino de siete décadas donde se fraguó el mundo que vio nacer y forjó el linaje de Aldonça Martins da Silva, la futura condesa que un día caminaría junto a reyes.

  1. Hacia 1117, la península era un polvorín dinástico gobernado por la reina Urraca I de León y sacudido por las ambiciones del condado de Portugal. Muy pronto, el hijo de Urraca, Alfonso VII el Emperador, intentó someter bajo un solo cetro a los condes y caballeros cristianos. Sin embargo, en el occidente peninsular, la espada del joven infante Afonso Henriques desgarró la lealtad al trono leonés: en el célebre campo de San Mamede (1128) y tras la mítica batalla de Ourique (1139), Portugal reclamó su derecho a ser reino soberano, consagrado para siempre en el Tratado de Zamora de 1143. Para la alta nobleza, esta fractura no fue una simple línea en el mapa; significó que los grandes linajes tuvieron que aprender el sutil y peligroso arte de cabalgar con un pie en la corte de Lisboa y otro en la de León.

    Entre esas ramas de nobleza brava se erguía la casa de Silva, solar de hidalgos y caballeros arraigados en el corazón portugués, junto con la formidable estirpe de los Cabrera, condes y tenentes de inmensos señoríos leoneses. Cuando Alfonso VII el Emperador murió en 1157, dividió sus tierras entre sus herederos: Castilla para Sancho III y León para Fernando II. Aquella partición abrió una herida fratricida de escaramuzas permanentes entre reinos hermanos, donde los linajes nobles actuaban como verdaderas llaves de frontera, acumulando castillos, villas y vasallos a cambio de su fidelidad armada.

    Hacia el último tercio de aquel siglo, en el fértil regazo de Santarém —plaza codiciada y muralla viviente frente al avance almohade—, vio la luz Aldonça Martins da Silva. Era hija de Martim Gomes da Silva y de doña Urraca Rodrigues de Cabrera, reuniendo en sus venas la sangre recia de la hidalguía lusa y el poder señorial de las altas casas de León. Su infancia transcurrió bajo el eco de los tambores de guerra: en 1184, las huestes almohades pusieron un asedio brutal a los muros de Santarém. Allí, en un rescate memorable donde los leoneses del rey Fernando II acudieron a salvar a los caballeros portugueses del anciano rey Afonso, la nobleza comprendió que su supervivencia dependía de alianzas matrimoniales que unieran ambos lados del río Duero y del Miño.

    Llegado el año de 1188, el mundo de Aldonça cambió de era. Con la muerte de Fernando II de León subió al trono su impulsivo heredero, el joven Alfonso IX de León, quien de inmediato convocó las míticas Cortes de León de 1188, dando voz por primera vez a los ciudadanos de las villas junto a los clérigos y los señores feudales. Alfonso IX gobernaba un reino amenazado al sur por el Islam y al este por sus rivales castellanos; para mantener su trono, necesitaba la lealtad absoluta de la aristocracia gallega, portuguesa y leonesa.

    Para 1192, en el ocaso de este medio siglo de guerras y fundaciones regias, Aldonça florecía ya como una dama de linaje primordial. Las doncellas de la nobleza en aquella época no eran meras espectadoras, sino los pilares vivos de la alta política: portaban señoríos en sus dotes, apaciguaban rebeliones baroniales y aseguraban la continuidad de las casas nobles.

    Comprender los años de 1117 a 1192 es contemplar el crisol que moldeó su temple: la separación de Portugal, la caída del Imperio leonés, la amenaza de las fronteras sarracenas y el surgimiento de las dinastías señoriales. Criada entre los cantares de gesta de sus ancestros y la diplomacia de alcázar, Aldonça no era solo una doncella de la nobleza portuguesa, sino la heredera perfecta de un mundo caballeresco que muy pronto la llevaría a reinar en el corazón del monarca de León y a coronarse como señora y condesa de vastos dominios hispanos.

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