Parentesco Genealógico
21.º Bisabuelo (ancestro en 23.ª generación) de:
Carlos Juan Felipe Antonio Vicente de la Cruz Urdaneta Álamo
(Suero Osorez de Deza, Señor de Deza es su 21.º bisabuelo)
Línea Materna
(Numeración Sosa-Stradonitz)
- (1) Carlos Juan Felipe Antonio Vicente de la Cruz Urdaneta Álamo — N.º 1
- (2) Morella Álamo Borges (su madre) — N.º 3
- (3) Belén Eloína Borges Ustáriz (su madre) — N.º 7
- (4) Belén de Jesús Ustáriz Lecuna (su madre) — N.º 15
- (5) Miguel María Ramón de Jesús Uztáriz y Monserrate (su padre) — N.º 30
- (6) María de Guía de Jesús de Monserrate e Ibarra (su madre) — N.º 61
- (7) María Manuela Ibarra y Galindo (su madre) — N.º 123
- (8) Andrés Eugenio Rafael de Ibarra e Ibarra (su padre) — N.º 246
- (9) Juan Julián de Ibarra y Herrera (su padre) — N.º 492
- (10) Antonia Nicolasa Sarmiento de Herrera y Loaisa (su madre) — N.º 985
- (11) Juan Sarmiento de Herrera y Fernández Pacheco (su padre) — N.º 1970
- (12) Agustín Sarmiento de Herrera y Rojas (su padre) — N.º 3940
- (13) María de Herrera y Peraza de Ayala (su madre) — N.º 7881
- (14) María de Montemayor y Herrera (su madre) — N.º 15763
- (15) Sr. Cristóbal de Montemayor y Lasso de la Vega (su padre) — N.º 31526
- (16) Elvira Lasso de la Vega (su madre) — N.º 63053
- (17) Teresa Rodríguez de Sotomayor (su madre) — N.º 126107
- (18) Ruy Páez de Sotomayor (su padre) — N.º 252214
- (19) Hermesenda Núñez Maldonado (su madre) — N.º 504429
- (20) Nuño Pérez Fernández Maldonado (su padre) — N.º 1008858
- (21) Pedro Arias de Aldao, XII Señor de Aldao (su padre) — N.º 2017716
- (22) Aires Nunes, Señor de Viseu (su padre) — N.º 4035432
- (23) Egilona Suárez de Deza Turruchán (su madre) — N.º 8070865
- (24) Suero Osorez de Deza, Señor de Deza (su padre) — N.º 16141730
Sistema Sosa-Stradonitz realizado por: Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Álamo, MDIG.
Ficha Biográfica
- Nombre principal: Suero Osorez de Deza, Señor de Deza (MP)
- Forma en portugués: Suero Soares Deza, Senhor de Deza
- Sexo: Masculino
- Nacimiento: Antes de circa 1070 — Deza, Pontevedra, Galicia, España
- Fallecimiento: Galicia, España
Familia Inmediata
- Padres: Osorio Suárez de Deza y N.N. Osorez de Deza
- Cónyuge: N.N. N.N.
- Hija: Egilona Suárez de Deza Turruchán
Registro del Perfil
- Agregado por: Augusto Waga (20 de mayo de 2008)
- Administrado por: Mercedita Florencia Sáez Iribarnegaray y 12 colaboradores más
- Curaduría: Luis Enrique Echeverría Domínguez (Curador Voluntario)
En los valles verdes y umbríos regados por las aguas del río Deza, donde la niebla matutina envolvía las torres de granito y los robledales ancestrales, transcurrió la vida de don Suero Osorez, noble vástago que vio la luz hacia el año del Señor de 1070. Portar el señorío de Deza en aquellos tiempos no era solo gozar de vasallaje y rentas; significaba cabalgar en el filo constante de la espada, gobernando una comarca estratégica situada justo en la encrucijada que unía los caminos hacia Lugo, Ourense y el corazón sagrado de la cristiandad: Santiago de Compostela.
La infancia de don Suero estuvo marcada por el eco de una tragedia que conmovió a toda la nobleza gallega. Eran los años en que el rey Alfonso VI despojaba a su hermano menor, don García, de la corona de Galicia, encerrándolo con pesados hierros en el castillo de Luna. En los salones y fortalezas del Deza, los señores hablaban en susurros de lealtades rotas y de una tierra gallega que se resistía a perder su voz propia frente a la corte de León. Crecer en ese ambiente forjó en el joven noble un temple cauto y vigilante: aprendió que una palabra imprudente frente al emisario real podía derribar murallas con más rapidez que un ariete.
Hacia finales del siglo XI, cuando Suero rondaba los veinte inviernos y ceñía ya cota de malla y espada, Galicia comenzó a transformarse bajo una marea viva. Por los senderos que cruzaban las tierras de Deza marchaban peregrinos francos, flamencos y bretones en pos de la tumba apostólica. En Compostela ascendía la imponente figura del obispo —y más tarde primer arzobispo— Diego Gelmírez, un prelado astuto de ambición desmedida que levantaba una basílica de piedra inmortal y dotaba al reino de la primera flota naval para defender las rías de los corsarios sarracenos. Para don Suero, gobernar Deza implicaba entenderse con este gigante mitrado: proteger las rutas, cobrar peajes justos y vigilar que las soldadescas no saquearan los campos de labranza ni los monasterios que florecían al amparo del románico.
La verdadera tormenta se desató en 1109 con la muerte del emperador Alfonso VI. El trono quedó en manos de su hija, la reina Urraca, cuyo desastroso matrimonio con Alfonso I de Aragón, apodado «el Batallador», convirtió los campos de Castilla y Galicia en un sangriento tablero de ajedrez. La nobleza gallega más encumbrada, capitaneada por el conde Pedro Fróilaz de Traba, se alzó en armas en defensa del pequeño infante Alfonso Raimúndez, hijo del primer matrimonio de la reina.
A don Suero Osorez le tocó navegar aquellos años de rebeliones y furia entre 1110 y 1126, cuando las fortalezas cambiaban de manos al capricho de las alianzas y las campanas doblaban con igual fervor por victorias y por traiciones. En aquel conflicto que enfrentó a aragoneses contra gallegos, y a la propia reina contra su hijo y sus obispos, un señor de Deza no podía permanecer ciego: mantener su feudo a salvo exigía guarnecer los pasos de montaña, asegurar los suministros de grano y cabalgar junto a sus huestes mesnaderas cuando los clarines de guerra llamaban a filas para defender los derechos del joven príncipe que los gallegos habían educado en su propio seno.
Aquel infante acabaría coronándose en 1126 como Alfonso VII «el Emperador», trayendo una paz largamente añorada pero inaugurando un nuevo reto en las fronteras del sur. Al otro lado del río Miño, el primo del rey, el conde Afonso Henriques, comenzó a rebelarse contra la autoridad leonesa para forjar un reino independiente: Portugal. Galicia entera, y en especial sus linajes señoriales, sintió la fractura en sus propias carnes, pues las familias hidalgas tenían tierras y parientes a uno y otro lado del río. Don Suero, veterano ya de mil intrigas y escaramuzas, vio cómo la frontera se endurecía y cómo los linajes debían jurar lealtades definitivas mientras las huestes del emperador partían periódicamente hacia el sur andalusí en la Reconquista.
Hacia el ocaso de sus días, alrededor de 1145, cuando los cabellos de Suero Osorez eran tan blancos como la espuma del río Ulla, el viejo señor contemplaba desde su torre un mundo muy distinto al que lo vio nacer. Había sobrevivido al cautiverio de reyes, a las guerras civiles dinásticas, a las revueltas comunales de Compostela y al nacimiento de una nueva corona al sur. Sentado junto al fuego, transmitió a su descendencia —encarnada en su hija Egilona Suárez de Deza— no solo la sangre de su estirpe y las fértiles tierras de su señorío, sino la sabiduría de quien comprendió que el verdadero honor medieval radicaba en proteger su casa, su gente y su legado en medio del vendaval de la historia.
Origen e Historia del Linaje y Señorío de Deza
El apellido y título vinculado a Señor de Deza tiene un origen toponímico indisoluble de la comarca histórica de Deza, situada en el interior de la actual provincia de Pontevedra, en Galicia, cuyo nombre proviene a su vez del río homónimo .
- Raíces altomedievales: El señorío de Deza se remonta a los primeros siglos de la Reconquista en el Reino de León y Galicia. La comarca constituyó una importante demarcación jurisdiccional militar y eclesiástica en torno a plazas fuertes como el castillo de Deza y el monasterio de San Lorenzo de Carboeiro.
- Don Suero Osórez: La mención tradicional de Suero Osórez corresponde a un magnate de la nobleza gallega de los siglos XI-XII
. Perteneciente al poderoso linaje de los Osórez/Osorio y estrechamente emparentado con la alta aristocracia comtal gallego-leonesa, ejerció el señorío territorial de Deza durante una época de consolidación de fortalezas y señoríos jurisdiccionales. - Evolución del linaje: Con el paso de los siglos medievales, el dominio de las tierras de Deza derivó en ramas secundarias y casas solariegas como los Suárez de Deza (vinculados al solar de los Churruchaos, protagonistas de intensas disputas con la Mitra arzobispale compostelana) y posteriormente entroncó con las casas condales de Altamira y Lemos.
- El lema tradicional («Avante»): La voz gallego-medieval Avante («Adelante») constituyó el grito de armas tradicional del linaje, utilizado para arengar a las huestes feudales en combate y como símbolo de firmeza y avance continuo ante la adversidad
.
Blasonamiento y Descripción Heráldica
La composición de esta armería responde a la estructura de un escudo de armas completas (campo, timbre, soportes y divisas) estructurado con la terminología formal de la ciencia del blasón :
1. El Escudo (Armas del Linaje)
- Campo: En campo de oro (o metal plata en algunas variantes tradicionales), cinco flores de lis de gules (rojo) puestas en aspa o en sotuer (una en el abismo flanqueada por cuatro en los cantones)
. - Bordura: Bordura de azur (azul) cargada de ocho calderas (o crecientes) de plata, perfiladas de oro
. - Leyenda interna: En jefe lleva inscrito en letras capitales de sable el nombre del linaje «DEZA», y en la punta la divisa de combate «AVANTE»
.
2. Timbres y Acompañamientos Superiores
- El Yelmo: Celada de acero bruñido, perfilada y fileteada de oro, acolada a la parte superior del escudo y terciada o mirando hacia la izquierda (en heráldica, contornada o vuelta a la siniestra)
. - El Burelete y Lambrequines: En la unión de la cimera y la celada se asienta un burelete retorcido de cintas de gules y oro, del cual brotan frondosos lambrequines de hojas de acanto que descienden simétricamente enmarcando el conjunto en esmaltes de gules y oro
. - La Corona: Corona nobiliaria situada inmediatamente coronando el conjunto (correspondiente a corona de señor/dignidad con aro de pedrería y florones perlados)
. - La Cimera: En la cima de la armería, sobre la corona, se alza como cimera un águila o grifo naciente explayado
.
3. Ornamentos Exteriores (Soportes y Filacteria)
- Tenantes y Soportes: Flanqueando el blasón, dos leones rampantes de plata, armados y linguados de gules, afrontados, que sostienen con sus garras anteriores el escudo de armas
. - Divisa o Lema inferior: Al pie de la composición, ondea una filacteria o volante de plata con terminaciones bifurcadas en la que reza la inscripción en letras de sable: «SEÑOR DE DEZA» (o combinada con el nombre del fundador, «Suero Osorez de Deza»)
.



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