domingo, 20 de septiembre de 2026

Meneses Sánchez de Ramírez y Arellano Olegario ★(Es Su Primo Tercero Cinco Veces Removido)★ Ref: MS-1810 |•••► #Venezuela 🏆🇻🇪★ #Genealogía #Genealogy


 (Es Su Primo Tercero Cinco Veces Removido)-is your third cousin five times removed de: Carlos Juan Felipe Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Alamo →Olegario Meneses y Sánchez Ramírez de Arellano is your third cousin five times removed.


-------------------------------------------------------------------------------------



-------------------------------------------------------------------------------------

(Linea Materna)

-------------------------------------------------------------------------------------

Olegario Meneses y Sánchez Ramírez de Arellano is your third cousin five times removed. of

→(1) Carlos Juan Felipe Antonio Vicente De La Cruz Urdaneta Alamo N°1

→(2)  Morella Álamo Borges (your mother)  N°3

→(3) Belén Eloina Borges Ustáriz (her mother)  N°7

→(4) Belén de Jesús Ustáriz Lecuna (her mother)  N°15

→(5) Miguel María Ramón de Jesús Uztáriz y Monserrate (her father)  N°30

→(6) María de Guía de Jesús de Monserrate é Ibarra (his mother)  N°61

→(7) María Manuela Ibarra y Galindo (her mother)  N°123

→(8) Josefa Gerónima Galindo y Zayas de Meneses y Rengifo (her mother)  N°247

→(9) Sebastiana María Meneses y Rengifo de Pimentel (her mother)  N°495

→(10) Maestre de Campo Francisco de Meneses y Silva (her father)  N°990

→(11) Juan Francisco de Meneses y Rendón de Sarmiento (his son)  

→(12) Juan José de Meneses y Aguado del Páramo (his son)  

→(13) Pedro Pablo Meneses y Aguado del Páramo (his son) 

→(14) Olegario Meneses y Sánchez Ramírez de Arellano (his son)

________________________________________________


→(®) Sousa Stradonitz Realizado por: Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Alamo, MDIG)


________________________________________________


 

-------------------------------------------------------------------------------------


Olegario Meneses y Sánchez Ramírez de Arellano

Gender: Male

Birth: 6/03/1810

Death: 29/06/1860 (50)

Immediate Family:

Son of Pedro Pablo Meneses y Aguado del Páramo and Ana Antonia Sánchez Ramírez de Arellano y Ramírez

Husband of María Manuela Martínez Sánchez

Father of Manuela Meneses y Martínez; Olegario Meneses Martínez, Ingeniero; Isabel Antonia de la Merced Meneses y Martínez; Mercedes de Meneses y Martínez; Ana Antonia de Meneses y Martínez and 1 other

Brother of Mª del Rosario Ana Meneses y Sánchez Ramírez de Arellano; José Rafael Meneses y Sánchez Ramírez de Arellano; Soledad Meneses Sánchez Ramírez de Arellano; José Domingo de Meneses y Sánchez de Ramírez y Arellano; María de la Concepción de Meneses y Sánchez de Ramírez y Arellano and 1 other


Added by: Pablo Romero on November 30, 2008

Managed by: Pablo Romero and Carlos Jose Meneses Urdaneta

 20 MatchesIcn_refresh 

 0  0   20 

Research this Person

Icn_message Contact Profile Managers

Icn_family_tree View Tree

Icn_profile_edit Edit Profile

Overview

Media (1)

Timeline

Discussions

Sources

Revisions

Workspace

Aboutedit | history

Share some things about Olegario Meneses y Sánchez Ramírez de Arellano.

View All

Immediate Family

Text ViewAdd Family

Showing 12 of 15 people

Photo_silhouette_f_thumb2

María Manuela Martínez Sánchez

wife

Photo_silhouette_f_thumb2

Manuela Meneses y Martínez

daughter

Photo_silhouette_m_thumb2

Olegario Meneses Martínez, Inge...

son

Photo_silhouette_f_thumb2

Isabel Antonia de la Merced Mene...

daughter

Photo_silhouette_f_thumb2

Mercedes de Meneses y Martínez

daughter

Photo_silhouette_f_thumb2

Ana Antonia de Meneses y Martínez

daughter

Photo_silhouette_m_thumb2

Rafael de Meneses y Martínez

son

Photo_silhouette_f_thumb2

Ana Antonia Sánchez Ramírez de...

mother

Photo_silhouette_m_thumb2

Pedro Pablo Meneses y Aguado del...

father

Photo_silhouette_f_thumb2

Mª del Rosario Ana Meneses y S...

sister

Photo_silhouette_m_thumb2

José Rafael Meneses y Sánchez ...

brother

Photo_silhouette_f_thumb2

Soledad Meneses Sánchez Ramíre...

sister


-------------------------------------------------------------------------------------


Agregado por: Ing. Carlos Juan Felipe Urdaneta Alamo, MD.IG.


-------------------------------------------------------------------------------------

Olegario Ramón Meneses Goiticoa (Caracas, 6 de marzo de 1810 – Caracas, 29 de junio de 1860) fue un matemático, militar y educador venezolano, reconocido como una de las figuras fundacionales de la ingeniería civil y militar en la Venezuela del siglo XIX. Como discípulo dilecto del sabio Juan Manuel Cajigal y posterior director de la Academia de Matemáticas de Caracas, formó a las generaciones de ingenieros que consolidaron la infraestructura del país y fundaron el Colegio de Ingenieros de Venezuela.


Orígenes y Filiación Familiar

Nacimiento: Caracas, 6 de marzo de 1810, en vísperas del movimiento emancipador del 19 de abril.


Padres: Don José Vicente Meneses y Doña Rosalía (o María del Rosario) Goiticoa.


Entorno: Perteneciente a familias tradicionales caraqueñas vinculadas a la administración civil y a las armas durante la transición colonial y republicana.


Formación en la Academia de Matemáticas de Caracas

Tras la desmembración de la Gran Colombia y la reorganización de la República de Venezuela bajo el gobierno de José Antonio Páez, el Congreso decretó la creación de la Academia de Matemáticas de Caracas en 1830, dirigida por el Dr. Juan Manuel Cajigal.


Primera Promoción (1831–1837): Meneses ingresó como cadete fundador en noviembre de 1831. Destacó de inmediato por su rigor analítico en el cálculo infinitesimal y la trigonometría esférica.


Graduación: En 1837 formó parte de la primera y célebre promoción de ingenieros militares egresados de dicha institución, graduándose con el rango de Teniente de Ingenieros, junto a condiscípulos de relieve como Juan José Aguerrevere, Egidio Troconis y el polígrafo Rafael María Baralt.


Carrera Docente y Dirección Académica

La estrecha relación de confianza y admiración mutua con Juan Manuel Cajigal convirtió a Meneses en su sucesor natural en las aulas:


Cátedras: Impartió las materias de matemáticas puras, cálculo diferencial e integral, geodesia, agrimensura, topografía militar y fortificación de campaña.


Dirección de la Academia: Ejerció la dirección del instituto en varias ocasiones —tanto de manera interina durante las misiones y quebrantos de salud de Cajigal en la década de 1840, como de forma titular en la década de 1850—.


Textos y Método: Adaptó y tradujo tratados franceses de mecánica y análisis matemático, manteniendo el nivel de la academia homologado al modelo de la École Polytechnique de París que Cajigal había importado.


Carrera Militar, Geodesia y Obras Públicas

Paralelamente a su labor de cátedra, Meneses ascendió en el escalafón militar hasta alcanzar el rango de Coronel del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Venezuela:


Determinaciones Geodésicas y Cartografía: Colaboró estrechamente en las mediciones astronómicas y cálculos de triangulación que sirvieron de insumo para la fijación de latitudes y longitudes en el territorio nacional, trabajando en sintonía con las comisiones cartográficas vinculadas al general Agustín Codazzi.


Vialidad e Infraestructura: Participó en comisiones de trazado, nivelación y rectificación de caminos estratégicos en la cordillera central, especialmente en las rutas de conexión entre Caracas, el puerto de La Guaira y los Valles de Aragua.


Peritaje y Agrimensura: Actuó como perito agrimensor del Estado en disputas territoriales, deslindes comunales y tasaciones de tierras públicas y privadas.


Legado y Trascendencia

Meneses falleció en Caracas a los 50 años, el 29 de junio de 1860, en los inicios de la Guerra Federal. Su magisterio sirvió de eslabón entre la generación fundadora de Cajigal y la promoción de ingenieros civiles (entre ellos Lino José Revenga, Manuel María Urbaneja y Agustín Aveledo) que en octubre de 1861 formalizaría la creación del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) bajo la presidencia de su antiguo compañero Juan José Aguerrevere.


En el año del Señor de 1810, cuando los viejos reinos de la Cristiandad crujían bajo el fuego de nuevos imperios, vio la primera luz don Olegario Meneses Sánchez de Ramírez y Arellano. Nació ceñido por el peso de dos linajes de vieja cepa: de los Meneses heredó el recuerdo del oro y las cadenas que sus abuelos forjaron en las batallas de Castilla; de los Ramírez y Arellano, la fiereza de los señores de Cameros que antaño guardaban fronteras ante reyes y moros. Sin embargo, el destino quiso que este caballero no cabalgara en tiempos de torneos y cruzadas, sino en medio de una descomunal tormenta que partió el mundo en dos.

Apenas mecían su cuna cuando un gigante corsario, Napoleón Bonaparte, cruzó los Pirineos y aprisionó al rey legítimo, encendiendo en toda la península y en los señoríos de ultramar una guerra sin cuartel. En términos de la historia de los hombres, el nacimiento de don Olegario coincidió con la caída del Antiguo Régimen: mientras los aldeanos y guerrilleros combatían a las huestes francesas en los bosques, en la ciudad sitiada de Cádiz unos sabios escribanos redactaban la Constitución de 1812. Aquella carta mágica no pretendía honrar la sangre de los nobles, sino proclamar que el poder residía en la masa del pueblo llano. Para la casa de Olegario, el mundo donde el señor feudal regía por gracia divina comenzaba a desmoronarse entre humo de cañón y proclamas de libertad.

Al alcanzar la juventud, hacia 1820, don Olegario vio cómo la tierra se dividía en dos bandos irreconciliables. Por un lado cabalgaban los defensores del Altar y del Trono, fieles a las leyes seculares y al cetro de Fernando VII; por el otro marchaban los heraldos de la Libertad, ataviados con casacas modernas y llevando la ley de la imprenta contra el fuero señorial. Fue el tiempo del Trienio Liberal y de la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis: ejércitos extranjeros marchando de nuevo por los campos de trigo no para conquistar, sino para restaurar a un monarca que muchos nobles creían su salvador, sin saber que el rey gobernaba con el capricho de los déspotas y no con la nobleza de los antiguos justicieros.

La gran prueba de hierro llegó para Olegario en la década de 1830. Al morir el rey sin heredero varón, la discordia desenvainó la espada en la Primera Guerra Carlista. Para un caballero formado en el honor de los Meneses y los Arellano, el dilema desgarraba el alma: don Carlos encarnaba la vieja fe, los fueros ancestrales y el honor caballeresco que moría; la reina niña Isabel y sus regentes ofrecían el pacto con la naciente burguesía y las luces del progreso civil. Los campos del norte y del Maestrazgo se cubrieron de sangre entre hermanos. La guerra ya no se libraba como en los cantares de gesta, hombre a hombre bajo el código del honor, sino mediante fusilamientos al amanecer, emboscadas en la niebla y trincheras cavadas por campesinos desengañados.

Sobrevivió don Olegario a las batallas de aquella década amarga, pero la herida más profunda no la abrió el acero, sino la pluma. Hacia los años cuarenta y cincuenta, los ministros del reino dictaron las leyes de Desamortización. Como si un encantamiento despojara a los señores de sus castillos y a los monjes de sus conventos, los antiguos mayorazgos —tierras que durante siglos debían pasar íntegras de padre a hijo para sostener el blasón— fueron disueltos por decreto. Las propiedades de la Iglesia y de las viejas casas nobles fueron puestas en almoneda pública y compradas por prestamistas, banqueros y mercaderes de las ciudades. La nobleza de espada debió aprender a negociar con pagarés, o resignarse a ver sus solares señoriales invadidos por el polvo.

En el crepúsculo de su existencia, hacia 1860, don Olegario contemplaba desde su balcón un horizonte transformado por un dragón de hierro y vapor: el ferrocarril, que atravesaba los campos donde antes trotaban los palafrenes. La vieja Castilla y las provincias hispanas se adentraban en la era industrial, mientras los ejércitos españoles partían hacia lejanas campañas en África en busca de una gloria imperial ya marchita.

Don Olegario Meneses Sánchez de Ramírez y Arellano cerró sus días comprendiendo la moraleja de su propio cantar: había nacido para ser señor de vasallos y custodio de la fe medieval, pero le tocó en suerte ser el testigo estoico de cómo la pólvora, las constituciones y el dinero burgués sepultaban para siempre la era de la caballería, dejando intacto únicamente el honor que relucía en su apellido.



No hay comentarios:

Publicar un comentario